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martes, 28 de abril de 2020

Elisabet Biosca: "Nuestro gremio necesita más ayudas"

Primer y curioso primer plano de la bailarina catalana

Esta solista de la Compañía Nacional de Danza cuenta en su honor el haber protagonizado en varios teatros del mundo la Carmen de Johan Inger, por la que el prestigioso coreógrafo recibió en 2016 el Benois de la Danse. Ahora, Elisabet Biosca sueña con el momento en el que se volverá a poner sobre un escenario.

Lola Ramírez
"La relación que tengo con la danza ha sido fruto de la casualidad" —afirma Elisabet Biosca—. "Todo empezó como un juego. A los 9 años mi madre me apuntó en una escuela de danza, como actividad extraescolar". Poco a poco, el gusanillo del ballet se le fue metiendo en el alma y a los 18 años empezó a pensar que tenía que elegir entre estudiar Veterinaria, que era lo que tenía proyectado hasta ese momento, o se dedicaba en cuerpo y alma a la danza. "Ahora o nunca", se planteó. Y ganó la danza.

Hizo las pruebas de acceso para el Conservatorio Superior de Danza de Barcelona-Institut del Teatre y continuó su formación de danza. "Después del conservatorio entré en la Joven Compañía del Institut del Teatre IT Dansa, bajo la dirección de Catherine Allard. "Fue una etapa muy enriquecedora, aprendí la base, la actitud, la manera de trabajar y de gestionar el movimiento y la danza. Siempre he pensado que si volviera a nacer, volvería a escoger la danza y trazaría la misma trayectoria de aprendizaje". 

El pasado 12 de marzo el equipo directivo de la CND comunicó a la compañía que el confinamiento en Madrid, debido al Covid-19 iba a ser inminente y que la actividad tenía que pararse por motivos de seguridad. "Llevo desde el 13 de marzo confinada en mi casa. Afortunadamente no estoy sola y me siento animada. La verdad es que me faltan horas para poder hacer todo lo que me propongo". 
- Descríbeme cómo es un día tuyo en esta situación actual. 
- Los días de confinamiento son un poco rutinarios. Desayuno, clase de yoga y clase de ballet por la mañana, con un posterior refuerzo de “gym” en casa con ejercicios específicos para reforzar alunas cadenas musculares. Después estudio un poco si no tengo que salir a comprar (una vez cada dos semanas) o me pongo a cocinar. La tarde la dedico entera a los estudios. He empezado este año el Grado Superior de Danza en el Conservatorio María de Ávila de Madrid y los profesores nos están mandando todos los trabajos para cerrar el curso. Las asignaturas presenciales se han adaptado al modelo “telemático”. A las 20h. salgo al balcón para aplaudir lo que está haciendo el personal sanitario y los que contribuyen a la lucha contra el Covid-19. Después aprovecho y me quedo un rato hablando con los vecinos, para distraernos un poco y siempre intentando buscar el lado positivo de la situación. 

"V" Section de Walking Mad, en el Mercat de les Flors
- ¿Qué es lo que más echas en falta de la situación anterior? 
- El contacto humano. La despreocupación por si estamos demasiado cerca, poder ver las calles de Madrid en plena ebullición... Estoy deseando volver al trabajo y poder bailar, tomar la clase y ensayar en condiciones normales, ir a cenar con los amigos, al cine, al teatro... 
- Supongo que saldrás de vez en cuando a la farmacia o hacer la compra, ¿te crean estrés esas salidas? 
- No, no me crea estrés porque hay que adaptarse a la situación y no dejar que este momento de confinamiento genere depresión. Tengo la suerte de que me faltan horas al día y estoy distraída. Lo que se me hace muy extraño es ver Madrid sin gente, salir a comprar y tener que hacer cola, Siento extraño que alguien tenga un poco de tos y la gente le mire mal o se aparte exageradamente. Entiendo el miedo, pero hace unos meses nadie pensaba que íbamos a vivir esta situación. 
- ¿Piensas en el futuro? Las personas como tú, bailarines y artistas en general, lo tenéis un poco más difícil ya que vuestra profesión exige grandes concentraciones de gente. 
- Nuestra profesión es muy de contacto humano. No concibo nuestra profesión sin público, porque si algo tiene la danza es que es un arte efímero y por lo tanto hay que vivirlo. Cada función, cada día, cada momento es diferente y eso se refleja en el escenario.
Tenemos la mala suerte de ser el último sector en reincorporarse al trabajo y me da mucha rabia, pero entiendo que es por seguridad. No se puede desandar el camino recorrido y precipitarnos por volver a trabajar sin las condiciones adecuadas. 
- ¿Cuál es tu situación laboral ahora? 
- De momento nos van comunicando las prórrogas del estado de alarma y estamos intentando mantener la actividad de la compañía y la forma física desde casa. 
- ¿Qué opinas de las medidas tomadas por el Gobierno para frenar el contagio? ¿Crees que se podría abrir un poco la mano: por ejemplo, permitir que la gente salga a hacer ejercicio, sin correr peligro de una marcha atrás? 
- Creo que nuestra naturaleza tiende a que nos juntemos con amigos, con compañeros, tendemos a hacer grupo. Además, los españoles somos muy sociables y extrovertidos. Permitir que la gente salga a la calle puede ser un arma de doble filo. Los colectivos más vulnerables necesitan salir, pero creo que, hasta que no se haga una prueba genérica a los ciudadanos para saber quién es inmune, el desconfinamiento puede ser arriesgado. 
- En países como Alemania, en donde las cifras de contagiados y muertos son mucho menores que en el nuestro, la gente puede salir a pasear por el bosque, a andar en bici o dar un paseo por su barrio. Me pregunto - y te pregunto- ¿por qué crees que ellos teniendo una situación mucho más permisiva se contagian menos? 
- Cada país es completamente diferente, empezando por el carácter de la gente y el estilo de vida. Realmente no sé por qué en estos países la situación es distinta. Quiero pensar que cada Gobierno toma las mejores decisiones para la seguridad de sus ciudadanos. 
"Gods and Dogs" de Jiri Kylián en el Teatro de la Zarzuela
- ¿Estás de acuerdo en que no hay mal que por bien no venga? En ese sentido, ¿qué te está enseñando esta situación? 
- Lo primero que he aprendido es a hacer un parón en esta vida tan frenética que tenemos. Entramos en torbellinos de estrés y trabajo, nos decimos a nosotros mismos que parar no es una opción.
 Con esta situación nos hemos visto obligados a parar. Las consecuencias para las empresas y las familias son devastadoras. Ya nos han advertido de la enorme crisis en la que hemos entrado y lo difícil que será salir de ella. A nivel personal intento ver que hay algo positivo en todo esto. Nunca hemos estado tanto tiempo encerrados con nosotros mismos. Nuestro compañero de viaje en esta situación somos nosotros mismos. Creo que con el estilo de vida que llevábamos habíamos olvidado “conversar” con nuestra voz interior. Seguimos estando comunicados con nuestros familiares y amigos porque nos lo permiten las redes sociales y la tecnología en general. Creo que lo que más echamos de menos es el contacto humano, sobre todo poder abrazar a nuestros seres queridos. Otro aspecto que me preocupa es el cambio climático. Me preocupa la rapidez con la que se amplía el agujero de la capa de ozono y se ha comprobado que el parón que hemos hecho, ha permitido dar un respiro al planeta y ha mejorado la calidad del aire que respiramos. Creo que también deberíamos considerar este factor para reducir la contaminación ambiental. 
- Parece que la cultura va a ser uno de los sectores más afectados ¿Te preocupa? 
- Claro que es preocupante. La cultura es un bien necesario dentro de la sociedad. Creo que cualquier sociedad avanzada pasa por defender la cultura. Nuestro gremio es uno de los peor parados y necesita más ayudas para no hundirse. Miles de personas perderán su trabajo o verán frenados sus proyectos artísticos sin saber a ciencia cierta cuándo podrán reanudar su actividad. 
- ¿Tendrán que cambiar los formatos de los espectáculos? 
- Son preguntas muy difíciles de resolver.
 Vivimos el día a día y no existe una fórmula para descifrar cuándo terminará el estado de alarma. Lo que sí es importante recordar, es que la cultura no se puede descuidar. Sin cultura no hay país. 
-¿Cómo te imaginas que será el primer día que puedas salir a la calle? ¿Qué es lo que más te apetece hacer? 
- Lo primero que quiero hacer es visitar a mi familia. Abrazarlos, estar con ellos, cenar todos juntos, reírnos.... 
- A veces veo imágenes en la televisión de hace poco en las que se ve gente paseando, charlando, tomando un vino en un bar con los amigos... ¿Cuándo podrán esas imágenes formar parte de nuestro presente? 
- Seguimos en estado de alarma. Ni siquiera hemos empezado el desconfinamiento escalonado. Se comenta (sin saber con exactitud) que en otoño podríamos vivir una situación parecida aunque menos extrema. Francamente no lo sé. No creo que sea algo que pueda saberse con exactitud. 
- La danza es una actividad en la que el contacto físico es muy estrecho. ¿Tienes miedo al contagio una vez se retome la actividad? 
- Creo que antes de volver al trabajo, todo el mundo debería hacerse una prueba para saber si ha pasado el Covid-19 y ha generado inmunidad. Me pregunto qué pasa con los asintomáticos, cuánto dura realmente la inmunidad. Soy la primera que desea volver a la actividad normal, poder ensayar, poder pisar el escenario, bailar ante un público que disfrute viendo danza... Amo la danza y me encanta bailar, pero la seguridad de todos los trabajadores es lo primero. 
-Por último, ¿que proyectos tenía la CND cuando surgió el Covid-19? ¿Baraja la compañía una fecha para reanudar los espectáculos o es todo una incertidumbre? 
- Por ahora nos han comunicado que las giras que teníamos programadas se han cancelado a la espera de volver a programarlas y readaptar fechas cuando esta situación termine. Pero es una situación excepcional y realmente es imposible decir nada con exactitud. 

Biografía Elisabet Biosca



jueves, 23 de abril de 2020

Cristina Casa e Ion Agirretxe: "Solo salimos a tirar la basura"

El matrimonio Agirretxe Casa frente a La Plaza de la Villa de Madrid

Llevan en el alma la disciplina del ballet, por eso asumen el confinamiento debido al Covid-19 con mucha naturalidad. Afirman que durante estos 43 días solo han bajado a la calle "para tirar la basura". Juntos desde que se conocieron en el Corella Ballet, Cristina Casa e Ion Agirretxe forman parte del elenco de la Compañía Nacional de Danza, ella como primera bailarina y él como solista.

Lola Ramírez
Ella madrileña y él donostiarra llevan más de la mitad de su vida haciendo pliés y tendus. Cristina se entregó desde el primer momento al ballet clásico, mientras que Ion, a la edad de cuatro años empezó a demostrar su sentido del ritmo en la danza tradicional vasca; a los diez años cambió lo tradicional por lo académico y desde entonces ha recorrido varios países y compañías. Ion y Cristina bailaron su primer paso a dos en aquella ilusionante compañía creada por Ángel Corella y desde entonces continúan con ritmo ágil su vida en común. Ahora, como a gran parte del mundo mundial, les toca retiro. Ellos, como bailarines disciplinados que son, no se salen del guión y no pisan la calle más que para tirar la basura. "Estamos bien —afirma Cristina—, con ganas de volver a la normalidad pasando por la aceptación y la solidaridad. Creo que la disciplina de la danza nos está ayudando". Ion, por su parte, lo tiene muy claro: "No nos podemos quejar, estamos bien; tenemos nuestras rutinas de ejercicio para intentar mantener el cuerpo lo mejor posible al igual que la mente, leer, cocinar, bailar, coreografíar".

Describirme cómo es vuestra rutina diaria en estas circunstancias
Cristina: Nos levantamos a las 9.30, a las 10 desayunamos y nos ponemos a estirar. Sobre las 11 hacemos clase juntos, impartimos un ejercicio cada uno, muy bueno para  mantenernos y para mejorar; también para dar clases a alumnos, aunque ahora lo compaginamos con las clases que nos imparten algunos maestros de la CND. Después solemos hacer bici, yo tengo bici estática y por la tarde hay infinidad de actividades online que podemos hacer,  tenemos amigos impartiendo entrenamientos de cardio y fuerza. Intentamos combinarlo pero obviamente nunca será como estar trabajando en la Compañía. Estamos un poco locos pero claro es que siendo Aries tenemos mucha energía.
Ion: Como bien dice Cris, intentamos mantener los horarios lo más ajustados posible a la realidad, despertándonos hacia las 9:30, hacemos una clase conjunta, los maestros de la CND también imparten clases por internet, así que por esa parte nos mantenemos muy bien. Yo, por otro lado, soy muy aficionado al ciclismo y al tener una bicicleta de carretera y un rodillo, cada día intento hacer unos pocos kilómetros. Algunos días suelo entrenar con el ciclista profesional Alberto Contador, vía Instagram y con otros 3000 corredores. Es algo muy divertido, mantienes la forma física y sudas muchísimo.

Hoy he visto un vídeo del Shanghai Ballet en el que los bailarines hacían los ensayos con mascarilla. ¿Os imagináis algo así en la compañía? Incluso, hacer un espectáculo con mascarilla...
C: Ufff.. Suena surrealista pero en China empezó esto a finales de año, han estado de cuarentena más de dos meses; es decir, ha sido algo muy serio, así que no me asombra que lo hagan. Son muy disciplinados, querrán que si se trabaja sea con seguridad para todos. Y lo del espectáculo con mascarilla no lo veo, la verdad; es más, me pregunto qué teatro va a abrir tan rápido después de esto, ¿con qué seguridad va a entrar el público a la sala? Muy dificil.
I: No sé, suena muy extraño y curioso a la vez. Vamos por detrás de ellos en la pandemia y, si ellos después de dos meses y medio han decidido comenzar a trabajar con mascarilla, será porque les dan la garantía de que lo han superado y no van a contagiarse. Habría que ver también el número de bailarines que podría trabajar al mismo tiempo en una sala, teniendo en cuenta que es muy difícil que los bailarines a la hora de actuar podamos mantener la distancia de seguridad entre nosotros. Lo de salir al escenario con la mascarilla sería un poco surrealista, pero tenemos que tener claro que todo lo que hemos vivido hasta ahora ha sido algo muy diferente a lo que viviremos de aquí en adelante, porque no solo somos los bailarines sino también el público, así que, como en todo en esta vida, mantendremos la mente abierta para cualquier cosa que pueda pasar.

Cristina en el Teatro de la Zarzuela (Foto: L.R.)

¿Cuál es vuestro espíritu en esta situación? ¿Os preocupa el futuro o pensáis que estamos viviendo una pesadilla que más pronto que tarde será solo eso, una pesadilla?
C: Hay que mantenerse positivo y a la vez realista. No te puedes poner una venda en los ojos. Yo he pasado por la frustración y, después, por la aceptación. Al final es un tema de solidaridad real, pensar que no te está obligando nadie a quedarte en casa, que hay que hacerlo para que los sanitarios y los que están enfermos respiren. Es el momento de pensar en el otro, no en el YO.
I: Es una incertidumbre y preocupación continua, saber que hay tanta gente pasándolo mal, tantos voluntarios ayudando. No podemos ser egoístas. Es algo nuevo para todos nosotros, algo que da mucho miedo y respeto, algo que nos va a marcar para el resto de nuestra vida. No son una vacaciones, es tiempo de pensar en toda la gente que tenemos alrededor y cuidar el uno del otro. Estoy seguro que este confinamiento nos va a hacer abrir mucho más el corazón y pensar, ser y actuar con más sinceridad y honestidad en nuestro dia a dia.

Esta es una situación que nos pone a cada uno en su lugar auténtico. ¿Qué os ha descubierto el coronavirus acerca de vosotros mismos?
C: Que soy un poco maniática y cabezona, aunque algo de esto ya lo sabía. Pero también he descubierto que tengo mucha paciencia.
I: Yo he descubierto que hay otras muchas maneras de enfrentarse a la vida. Ante este encierro, entre cuatro paredes, soy bastante más paciente de lo que pensaba. Con el silencio de uno mismo y un buen libro, mi creatividad es mayor de la que yo pensaba.

¿Qué es para vosotros lo peor (al margen de enfermos y muertos) de esta situación? ¿Y lo mejor? Hay algo que os haya demostrado que efectivamente no hay mal que por bien no venga?
C: No puedo obviar a los enfermos y los fallecidos. Soy una persona muy sensible y pienso que esto nos tiene que llevar a un aprendizaje. O. al menos, quiero creerlo.
I: No creo que sea posible pensar en algo bueno con tantísima gente que se está marchando de esta vida. Es una desgracia pero seguramente aprenderemos a quejarnos mucho menos,  pensaremos las cosas cinco veces más antes de hablar.


Una sugestiva imagen de Ion Agirretxe
¿Qué es lo que más echáis de menos?
C: Mi día a día, la danza como hasta ahora la conocía, y sobre todo el abrazo a mis familiares y gente a la que aprecio y quiero. 
I: Gracias a la tecnología vemos y hablamos con nuestros familiares, sabemos que están bien, pero de todos modos un abrazo, un te quiero de los que más quieres se echa de menos. La danza y nuestro dia a dia también, pero pienso que la vida y la salud están antes de todo lo profesional.

¿Vais a la compra o compráis online? ¿Os estresa mucho el salir a la calle o aprovecháis la ocasión para airearos?
C: No hemos salido a NADA , excepto a tirar la basura, eso quiere decir 43 días en casa. La compra online. No me estresa salir a la calle, pero el haber vivido en ciudades donde la vida se hace más en casa,  esto no nos ha causado mucho problema.
I: Piso la calle (el portal) para bajar la basura, respiro hondo y vuelvo a entrar en casa; es lo máximo que he salido estos 43 días. Tenemos que dar las gracias a todo el personal que se dedica al reparto, gracias a ellos nosotros no salimos. El haber vivido fuera de España, en un país donde todos los comercios cerraban muy pronto, nos obligaba a estar en casa muchas horas, gracias a eso no se nos está haciendo tan largo.

¿Qué opináis de las medidas tomadas por el Gobierno para frenar el contagio? ¿Creéis que se podría abrir un poco la mano: por ejemplo, permitir que la gente salga a hacer ejercicio, sin correr peligro de una marcha atrás? 
C: Teniendo en cuenta que a finales de enero se comunicó el primer caso y no se puso el estado de alarma hasta el domingo 15 de marzo...... , me solidarizo con nuestros HÉROES. Tal vez se podría dejar hacer deporte cuando los expertos en sanidad lo aconsejen.
I: Soy un amante del deporte, pero después de todo el sacrificio que está haciendo el país, no vería lógico el dar un gran paso atrás por dar un paseo o hacer deporte, como está pasando en Francia, donde los contagios no están parando porque ellos tampoco tienen un estado de alerta como el nuestro. Ya ha muerto mucha gente, pero sigo pensando que nos falta mucha información veraz, concreta y sincera.

La compañía hace clases diarias online.¿Varía mucho el entrenamiento? ¿Cómo lo lleváis?
C: Sí! Una buena iniciativa para, por lo menos, hacer un mantenimiento aunque, claro, es muy diferente ya que no puedes moverte igual, son menos horas y menos espacio, por mucho que queramos no puede ser lo mismo. Ahora, te aseguro que cuando empecemos será aún con más ganas.
I: Evidentemente no son las cinco o seis horas diarias de trabajo, pero para el estado en el que estamos es una gran iniciativa de la CND. Nuestra clase de ballet diaria nunca puede faltar. Después de la clase está en manos de cada uno el hacer más o menos ejercicio, intentaremos perder lo menos posible, teniendo en cuenta que no va a ser nada fácil.

¿En qué situación laboral estáis? ¿Baja? ¿ERTE? ¿..?
C: Nuestra situación laboral no ha cambiado, tenemos la situación idéntica a la de cualquier trabajador público.
I: Efectivamente, nuestra situación laboral sigue siendo la misma.

Soñemos un poco: ¿Dónde os imagináis este mes de julio?
C: No puedo pensar en eso ahora mismo, no sabemos lo que nos deparará esta situación.
I: Es muy difícil pensar en un futuro tan cercano, es una incertidumbre.

¿Qué haréis el primer día que podáis salir a la calle a algo que no sea ir a la farmacia o hacer la compra?
C: Abrazar a mi familia y conocer al pequeño sobrino nacido hace poco, ha sido la esperanza dentro de esta situación que estamos pasando.
I: Conocer y abrazar a nuestro sobrino recién nacido hace tres semana en pleno confinamiento, al igual que a mi familia.

Por último, ¿qué proyectos tenía la CND cuando surgió el Covid-19? ¿Baraja la compañía una fecha para reanudar los espectáculos o es todo una pura incertidumbre?
C: Había varias giras, Valencia, San Sebastián, Francia, Alemania y no sé, mucho más. Esperemos que todo se arregle, que deje de sufrir gente y que podamos retomar nuestra pasión.
I: Teníamos unas cuantas giras tanto nacionales como internacionales, pero no tengo ni idea de qué pasará, esperemos volver cuanto antes y recuperar el ritmo diario, porque será imposible volver a la normalidad en la que vivíamos antes.


Vídeos de Ion Agirretxe y Cristina Casa

Biografia Ion Agirretxe

Biografía Cristina Casa

sábado, 18 de abril de 2020

Joaquin de Luz: "Quiero pensar que aprenderemos algo de todo esto"

Haciendo ejercicio en su casa

"Puede que sea una utopía pero quiero pensar que aprenderemos algo de todo esto", afirma Joaquín de Luz, el director artístico  de la Compañía Nacional de Danza. Vive solo y aprovecha esta difícil situación para dedicarle tiempo a la reflexión. "Normalmente vamos tan deprisa que no tenemos tiempo para escucharnos". Ahora para él, como a mucha otra gente, el tiempo se le alarga. Corre 10 kilómetros diarios y está muy activo físicamente. Nos lo cuenta en esta entrevista


Lola Ramírez
Joaquín de Luz llevaba 23 años en Estados Unidos cuando regresó a España para hacerse cargo de la dirección artística de la Compañía Nacional de Danza. Es otro de los muchos bailarines de nuestro país salidos de la cantera de Víctor Ullate. Fue alumno del popular maestro y coreógrafo y también formó parte de su compañía. A los 19 años se fue a America y entró a formar parte de las más prestigiosas compañías de danza del mundo, entre ellas el American Ballet Theatre, en donde estuvo 7 años interpretando roles principales de clásico y contemporáneo. Ahora toca parar y llevar la pandemia del Covid-19 lo mejor que se pueda

Afirma que se encuentra bien, aunque reconoce que para un bailarín "esta situación puede llegar a ser frustrante. Por eso hay que tener estrategias para combatir los síntomas que esta situación produce. Me mantengo activo, positivo y motivado. De todo se puede sacar algo bueno y esto es lo que nos toca aprender ahora"

¿Estás solo o acompañado? 
Estoy solo, encontrando y aprovechando la soledad. Mucho tiempo de reflexion. A veces vamos tan deprisa que no prestamos demasiado tiempo a escucharnos.

Con respecto a tu trabajo, ¿sigues manteniendo algún tipo de actividad? ¿haceis algún tipo de trabajo conjuntamente?
La actividad continua. Tengo reuniones telemáticas con los diferentes equipos de la CND y el ministerio. Estamos ofreciendo clases diarias online para nuestros bailarines y tambien les proporcionamos un trozo de linoleo para que hagan su clase. 

¿Qué obra estabais preparando en la compañía cuando se proclamó el estado de alerta? ¿Cuál era la próxima fecha de actuación? ¿Crees que se podrá mantener?
Estabamos en medio de una temporada de varias giras con repertorio de la etapa anterior y algunas cosas que acabamos de incorporar. Todas las giras se han aplazado. Intentaremos que cuando se restablezca la actividad podramos recuperar el mayor numero de ellas. 

Laboralmente, ¿ en qué situación estás: Baja, Despido, ERTE? 
Tenemos la gran suerte de estar protegidos bajo el paraguas del estado. Soy consciente de que para muchos artistas no es asi y me simpatizo con ellos. El futuro es de mucha incertidumbre para todos los ciudadanos y tambien para un sector como la cultura. 

Al margen de la cuestión profesional, ¿en qué ocupas todo el día?
Al principio de esto me agobié un poco queriendo estar demasiado productivo, incluso te sientes “vago” si no aprovechas el tiempo a tope. Luego todo cambió, llegué a la conclusión de que estamos viviendo momentos duros y hay que darse algunas licencias. Desde entonces tengo una rutina diaria y me ayuda a estar consciente. Estoy muy activo físicamente. Corro 10 kilometros todos los dias que llevamos confinados. Después musculación, yoga o clase de ballet. Tengo la gran fortuna de tener una terraza y poder estar al aire. Después ocupo mi tiempo trabajando, redactando emails, pintando, tocando la guitarra y haciendo video llamadas con mi gente de aqui y de Estados Unidos. Por turnos horarios funciona bien. 

Además de las cifras de enfermos y muertes, ¿Qué es para ti lo peor de esta situación? ¿Y lo mejor? ¿Te está haciendo esta experiencia descubrir algo acerca de ti mismo?
Creo que la etapa del confinamiento es solo el principio. Nos toca vivir momentos muy duros. Algunos lloraran a los que se han ido, mientras que otros tendrán serios problemas para poner comida en la mesa. 
Una de las muchas paradojas que vivimos es que ahora quizás valoremos más las cosas que menospreciamos, las cosas que pasan rápido al ir deprisa. Puede que sea una utopía pero quiero pensar que aprenderemos algo de todo esto. A mí me está ayudando muchísimo. A poner mucho sentido a cosas y prioridades. A comprender que no necesitamos tanto y que lo mas valioso es lo que tenemos que cuidar. El medio ambiente lo esta agradeciendo. 

¿Qué harás el primer día que puedas salir libremente a la calle? 
Con Megan Fairchild
Abrazar a los mios

Con la relación tan física y tan estrecha  que hay en la danza, ¿te preocupa la vuelta al trabajo? ¿Tienes miedo al contagio?
No tengo miedo al contagio. Sí me preocupa cómo volver, con seguridad. También que la gente tarde más de lo debido en dejar atrás la paranoia de meterse a un teatro incluso cuando llegue el momento en el que sea totalmente seguro.

miércoles, 18 de diciembre de 2019

José Carlos Martínez: "Estoy en un momento muy 'happy' "

El coreógrafo en el Museo Reina Sofía de Madrid (Foto: L.R.)
Se siente como un niño, feliz de disfrutar de la "excitación" de nuevos descubrimientos. Después de su duelo al finalizar su etapa como director artístico de la Compañía Nacional de Danza, José Carlos Martínez se encuentra con una agenda repleta de proyectos artísticos hasta el verano de 2021 y aún le queda tiempo para ensayar y tomar clases. Su primera coreografía la veremos en el Concierto de Año Nuevo con los bailarines de la Ópera de Viena, después El Corsario para la Ópera de Roma y la Ópera de Liubliana, Giselle para Zagreb y su Escaramouche para la Escuela de la Ópera de París. No es de extrañar que diga que está en “un momento happy”.


Lola Ramírez

Yo también me siento “happy”, la verdad. Hacia tiempo que tenía ganas de entrevistarle y preguntarle cómo se sentía después de finalizar su contrato con  la Compañía Nacional de Danza. El otro día, viendo en el Teatro de la Zarzuela su Cascanueces, pensaba que este ballet lleva el elegante sello de  su coreógrafo. Y volví a pensar que tenía que localizarle y ver cómo iba su vida. Sin buscarlo, me lo encontré en el Teatro Real, donde asistió con otro grupo de profesionales a la presentación de la programación navideña de Televisión Española. La verdad es que, cuando a lo lejos lo divisé en medio de los populares de la tele, no me lo podía creer. “¿Aquel señor de allí, es José Carlos Martínez?”, le pregunté a una responsable de prensa que estaba a mi lado. “Pues sí”, me contestó. ¿Y qué hace aquí? “Es el coreógrafo del Concierto de Año Nuevo”. Pues vaya lujo para Televisión Española y para todos los que vemos ese concierto, le dije a mi colega.

Como suele suceder en estos eventos había un revuelo de famosos y prensa que me producen cierta desazón. Pero gracias a esa maravillosa compañera de la prensa me pude acercar al espacio vetado y concertar una cita con el ex director de la CND, antes de que comenzara la rueda de prensa.

Y aquí estamos, en una terraza de la cafetería del Museo Reina Sofía, hacieno caso omiso del chirimiri que cae intermitentemente y que a buen seguro es el responsable de que estemos prácticamente solos en la terraza, rodeados de árboles y plantas que nos hacen una silenciosa y relajante compañía. Situación ideal para sacar la artillería y empezar a curiosear en la vida de este cartagenero que durante unos cuantos años fue Étoile de la Ópera de Paris y al que la Compañía Nacional de Danza no supo, no pudo o no quiso renovar su contrato de director artístico algún año más. 

¿Qué ha sido de ti desde que dejamos de verte en la Compañía Nacional de Danza?
Mi primer trabajo fue este verano preparando la coreografía del Concierto de Año Nuevo. Me fui en agosto y estuve tres semanas preparando primero la coreografía y luego diez días de grabación para televisión. Coincidiendo con el 250 aniversario del nacimiento de Beethoven se utiliza por primera vez la música de este compositor. La actuación es en la Casa de Beethoven y como las habitaciones son muy pequeñas, se baila sobre todo en el jardín y en la terraza. La grabación se hizo a finales de verano. No es en directo porque no sería posible con el frio que hace ahora bailar en el exterior.

Cuando a José Carlos Martínez le propusieron algunas de “las 12 contradanzas de Bethoven”, lo primero que se planteó es qué iba a hacer. "Ni era música de ballet", ni la casa de Bethoven –donde se iba a ejecutar la danza- reune condiciones para bailar. “Es una casa de mil ochocientos y pico, con el suelo adoquinado; imposible bailar ahí con puntas”. Entonces, le dio la vuelta al asunto. “Como me gustan los musicales he montado una pequeña comedia musical, en la que unos turistas americanos en los años 50 van a Viena a visitar la Casa de Beethoven. Y luego hay otra parte del Concierto, en la que la compañía baila un vals de Strauss en el Palacio de Invierno del Principe Eugenio, que ahora es el Ministerio de Finanzas.

Y después del Concierto de Año Nuevo, ¿qué? 
Nada más terminar lo de Año Nuevo me fui a Roma a montar mi ballet de El Corsario para la Ópera de Roma que se estrena el 1 de Marzo. Después me voy a Liublania, en Eslovenia, que también hacen mi Corsario, el 9 de abril, y después empiezo a trabajar en mi versión de Giselle que se estrena el 13 de Noviembre en Zagreb. O sea que tengo un año con 3 coreografías.
José Carlos con los televisivos de la programación navideña en TVE (Foto: L.R.)
Vamos, que te espera una temporada movidita. Imagino que vas por libre.
Si, soy freelancer

¿Y te gusta?
Pues la verdad es que sí. Y, sobre todo que ha ido todo más rápido de lo que yo me esperaba. Pensaba que iba a haber un parón y que las cosas se irían poniendo en marcha poco a poco, pero la gente al ver que ya no estaba en la CND me ha empezado a llamar, pum, pum, pum y no he parado, porque después de Giselle ya vuelvo a hacer una cosa para la Escuela de la Ópera de París, un Ballet que hice en 2005, Escaramouche, y ahora quieren que lo reponga. Empiezo a trabajar con ellos en enero y febrero de 2021; es decir, tengo la agenda llena de coreografías hasta el verano de 2021.

No paras
Hay algunos momentos para descansar un poco, pero no paro.

¿Y cómo lo llevas?
Muy bien porque ahora tengo libertad para concentrarme en mis proyectos. No me he fijado metas, no he tenido tiempo. Cuando pensaba que no iba a hacer nada me han empezado a salir proyectos y estoy disfrutando como un niño. Ahora no tengo la presión de la compañía, de la gestión administrativa. Todo eso pesa y más aquí que hay que sobrevivir con poco dinero, sin tener teatro y todo eso que sabemos. Ahora estoy superlibre, nada más que disfrutando con la parte artística; estoy en un momento happy.

Feliz como una perdiz
La verdad es que sí, porque me meto en el estudio y puedo estar ahí trabajando horas, tengo tiempo de preparar el ensayo del día siguiente. Cuando el año pasado hice Cascanueces, venían y en medio de un ensayo me llamaban para hablar con alguien o ir al INAEM, me iba y al día siguiente volvía al ensayo. Ahora me meto en el estudio y esa es mi actividad principal; resulta  muy placentero poder trabajar de esa manera, estoy disfrutándolo mucho.

¿Esto es lo que te imaginabas cuando llegó tu final en la CND, o entonces lo viviste con tristeza?
Hay dos sentimientos distintos. Por un lado he vivido una especie de duelo al dejar la CND después de haberme involucrado mucho en el proyecto y sentir que podía seguir avanzando. El dejar a la compañía en un supernivel y con la sensación de que podía avanzar todavía más, me dio un poco de pena. Cuando hace unos días fui a ver Cascanueces, dije, ¡uy , que bonito es esto!, pero pensé en todas las cosas que podíamos haber hecho además. Por ejemplo en la Giselle que voy a hacer en Zagreb. Lo hubiera podido hacer aquí con los bailarines de la CND. Pero, por otro lado, la parte positiva es la libertad de quitarme la presión del trabajo administrativo o de gestión de una compañía. A mí lo que me gusta es la parte creativa, lo que se desarrolla en el estudio. Dirigir es fenomenal, pero lleva implícito una serie de problemas y decisiones en los que la parte artística no existe. Ahora llego a una reunión de producción en Roma y si hay un problema con los montajes no es mi problema. Si puedo echar una mano, la echo, pero eso lo tienen que solucionar ellos. Yo estoy en la parte creativa solamente.

¿Qué pasó con aquella historia de Japón que os multaron por bailar al margen de la compañía?
Si, hubo como un expediente informativo, pero al final se quedó en nada. Salió en la prensa y se malinterpretó la cosa. Yo le di permiso a los bailarines para que fueran a bailar a Japón y creo que algún técnico de la compañía avisó a los sindicatos diciendo que yo estaba organizando giras digamos ocultas, que me llevaba a los bailarines de gira sin llevarme a los técnicos. Pensaron que eso era una gira de la CND, cuando en realidad no lo era. Se malinterpretó la realidad que en suma se reducía a que me pidieron nombres de bailarines para hacer una gala, como si yo ahora organizo una gala en Murcia y van bailarines. La cuestión es que se malinterpretó y se creó una cosa fea, pero al final no pasó nada. Una amonestación por escrito diciendo que la próxima vez había que avisar al INAEM con antelación. El problema principal al final es que yo había prestado dos trajes a dos bailarines de Cascanueces para que bailaran y que no les había cobrado el alquiler. Yo pienso que son ganas de perder el tiempo, como decir que habían bailado las coreografías del INAEM sin el permiso del INAEM. Yo soy el director de la compañía y por tanto formo parte del INAEM y doy el permiso. En resumen fue un momento desagradable más que otra cosa, pero no ha tenido ninguna incidencia en nada, ni para los bailarines ni para mi.
"Happy" como un niño y libre como el viento (Foto: L.R.)
Ahora José Carlos es un freelancer y no tiene a nadie que le lea la cartilla, simplemente las compañías contratan su trabajo como coreógrafo, hoy aquí, mañana en Roma y dentro de unos meses en Zagreb, Liublania o París. A él parece que no le estresa eso de enfrentarse cada poco a una compañía distinta. “Es interesante” —afirma— vas viendo tu coreografía interpretada por bailarines diferentes, vas viendo como ellos entienden tu trabajo y al final te hace evolucionar. Mientras que trabajar siempre con los mismos bailarines es muy positivo porque vas sobre seguro, los conoces y sabes qué va a hacer cada uno de ellos, con los bailarines nuevos no sabes qué va a suceder y qué vas a poder hacer. Y en ese descubrimiento hay como una especie de excitación, como cuando inicias una relación de pareja que todo va mucho más rápido y es muy positivo también. A lo mejor a la larga puedes llegar a cansarte de volver al principio siempre, pero por ahora está siendo interesante.

"Antes bailaba con mi cuerpo y ahora bailo con el cuerpo e 50 bailarines"

¿Bailas alguna vez?
Si, bueno, en escena todavía no, pero ahora, este mes que he estado en Roma, tengo tiempo y he empezado a entrenarme. Y hago clase y veo a los bailarines a la vez en clase cómo se mueven para ensayar luego. Sin querer me he puesto un poco en forma porque, claro, he estado tomando clase un mes. Como tengo que mostrar la coreografía para que vean lo que estás haciendo, entonces al final me voy entrenando.

¿Añoras escenario?
No, el escenario no. 

Después de tantos años bailando y más en tu caso que has sido “Etoile” de la Ópera de París…
Es que he bailado muchísimo y he bailado muchas cosas. La necesidad de estar en el escenario la he cambiado por la necesidad de coreografiar. Yo hago clase y estoy bailando en el estudio y estoy muy feliz. Podría bailar en escena, no me molestaría, pero no tengo la necesidad.

Supongo que son dos actividades artísticas diferentes, una es crear y la otra ejecutar lo que ha parido el creador, pero me imagino que la creación es más una labor en la sombra, aún en el caso de que permanezca en el tiempo y trascienda, pero supongo que estar interpretando una obra en el escenario y recibir el calor del público es muy fuerte .
Si, si, total, pero gracias a tu trabajo haces que otros bailarines puedan vivir eso, es decir, mi coreografía. La bailan los bailarines y yo estoy viendo cómo la interpretan, cómo van creciendo; es muy interesante igualmente. Yo digo que antes bailaba con mi cuerpo y ahora bailo con el cuerpo de 50 bailarines en la CND o de 70 cuando voy a Roma. Porque yo les voy diciendo cómo hacerlo, les hago que trabajen y que bailen. Y yo me siento y veo los movimientos que he creado, entonces es como que, sin hacer el esfuerzo físico, estoy en cierta manera bailando. Por eso no lo echo de menos.

¿Normalmente haces adaptaciones coreográficas o también haces coreografías totalmente nuevas?
Lo de El Corsario es absolutamente nuevo; es clásico pero es totalmente nuevo. Y en este Cascanueces el 90 por ciento de la coreografía es nueva. Lo que sigo es el orden y el argumento, pero los pasos y la coreografía son totalmente nuevos.

¿Has hecho algo moderno?
Todavía no, pero estoy en ello. En El Corsario ya estoy metiendo en algunos momentos cosas diferentes, los bailarines en Roma se quedan un poco sorprendidos, “pero, esto ¿qué es?”, preguntan. Y yo les digo, vale, vale, vamos a empezar a evolucionar. Creo que la técnica clásica es la que mejor domino y que siempre habrá una base clásica en mis coreografías, pero es verdad que al ir haciendo más coreografías te vas liberando y tienes ganas de experimentar cosas nuevas

Viajas mucho, supongo, pero tienes tu cuartel general en Madrid…
Sí y lo único es que por ahora no estoy nunca. Ahora, hasta abril, me voy. Vengo a cambiar la maleta, veo si está todo bien en casa y me vuelvo a ir.

¿No te cansa eso de andar de un lado para otro con la mochila a cuestas?
Es una nueva experiencia, con la CND girábamos mucho, pero íbamos y veníamos. Ahora me he instalado en Roma un mes, tengo tiempo de descubrir la ciudad, los domingos cuando no ensayo voy por ahí de paseo. A mí me gusta. Con el tiempo no sé, a lo mejor un año va a ser mucho, ahora tengo Roma y Liublania, luego vengo aquí un par de meses y me vuelvo a Zagreb, no sé qué sentiré, pero de momento me gusta. 

domingo, 8 de diciembre de 2019

Cristina Casa: "Para triunfar hay que trabajar siempre como si fueras un aprendiz"

Cristina Casa en el Teatro de la Zarzuela, durante la entrevista (Foto: L.R.)

El próximo martes, 10 de diciembre, Cristina Casa, primera bailarina de la Compañía Nacional de Danza, se pondrá en la piel de Clara, en El Cascanueces,  un papel que le encanta y que, por su propio carácter, no le cuesta mucho interpretar. "Todavía guardo en mí, parte de niña". Su marido, Ion Agirretxe hará el papel del mágico Drosselmeyer.

Lola Ramírez
Intento seguir a esta bailarina menuda y vivaz por los pasillos del Teatro de la Zarzuela sin llevarme por delante a alguno de sus compañeros que están calentando en posturas casi imposibles para el resto de los mortales. La entrevista transcurre en uno de los salones una hora antes de que comiencen los ensayos. Cristina es todavía más bonita en la distancia corta que en el escenario. Natural, sencilla y cercana, me cuenta lo feliz que le hace su profesión y lo bien que se siente interpretando el papel de Clara (días 10, 13, 19 y 22) que alterna con el de Hada de azúcar (15 y 17). 

Una amiga me decía que bailar es hablar con los pies. ¿Tú que opinas?
Es una frase bonita, sí. Tenemos la suerte de que lo nuestro es hablar con los pies y con todo el cuerpo. Y si nos ponemos más intensos, con el alma también. 

Estos días vas a interpretar dos papeles, el de Clara y el del Hada de Azúcar. ¿Qué te seduce más, la ingenuidad de la primera o la magia de la segunda?
Seducirme no sé. No podría decantarme por ninguna porque cada una tiene algo muy especial. La ingenuidad, como bien dices, en la primera, es muy bonito de bailar. Siempre estoy sonriendo y por mi propio carácter no me cuesta mucho interpretarlo; todavía guardo en mí una parte de niña. El Hada de Azúcar es todo dulzura y yo la interpreto como creo que debe ser un hada, todo bondad hacia una niña en una Nochebuena. La verdad es que también me gusta mucho.

Técnicamente, ¿es más difícil el hada?
El hada tiene un paso a dos, una variación y una coda. Es técnica pura, pero yo creo que puedes ir más allá de la técnica e interpretarlo también. Clara lo que tiene es que, además de la técnica, te requiere estar todo el tiempo en el escenario, bailar y meter al público en el ballet; es una dificultad añadida porque no solo se trata de ejecutar los pasos a dos con Cascanueces, sino meter al público en eso que quieres contar. Y eso a mí me encanta.
La bailarina en un momento de la sesión fotográfica (Foto: L.R)

¿Es tu primera Clara o la habías hecho antes?
El año pasado estrenamos en Pamplona y tuvimos varia giras. Estuvimos en el Teatro Real en El Escorial y en varias ciudades. Bailé Clara y también la había bailado en la escuela y en el Royal Ballet de Flandes.

Creo que Clara ocupa los sueños de más de un adolescente. ¿Le tienes envidia a tu personaje?
Para nada le tengo envidia al personaje. Es un personaje muy divertido que te ofrece la posibilidad de sacar un poco de tu particular carácter en ella. Hay Claras más risueñas, otras más soñadoras, otras más tímidas o superdivertidas. Es un papel que da mucho juego.

No sé si Ion, tu marido, y tú os habéis planteado ser papás y tampoco quiero saberlo. Solo me intriga saber cómo se lo montará una bailarina para estar sin curro tanto tiempo.
Hoy en día, en los tiempos que corren, hay una mentalidad mucho más abierta. Cuando he trabajado en Bélgica, muchos amigos y amigas han sido papás y mamás y lo han llevado muy bien. No ha pasado nada. Aquí en España solo nos queda que nos demos cuenta de que esto es posible y normalizarlo.

Pero supongo que solo podrás bailar los tres o cuatro primero meses del embarazo y después tienes que parar de bailar y, supongo que también de cobrar, excepto los meses que contempla la ley. 
Claro. Después de los primeros meses tienes que parar de bailar y esto todo el mundo lo entiende. Yo no sé cómo es la situación en ese sentido porque no la he vivido, pero creo que una parte te la tienen que costear y otra te la tienes que costear tú misma porque aquí, en España, es verdad que vamos un poquitín lentos en esa situación. Pero yo creo que estamos avanzando y que iremos a mejor poco a poco.

Supongo que convertirte en primera bailarina de la Compañía Nacional de Danza era un sueño que se ha hecho realidad. ¿Te has tenido que perder muchas juergas para lograr un despertar tan feliz? 
Es gracioso, pero no. He tenido mucha suerte. Empecé a bailar porque me encantaba, nadie me empujó, ni siquiera quería ser bailarina principal. Yo lo que le decía a mi madre es quiero bailar. Me acuerdo cuando conseguí mi primer contrato. Mi madre me decía, es que tú podría ser solista. Y yo le decía, mamá me da igual; yo lo que quiero es bailar profesionalmente y que me vean bailar. Recuerdo que cuando iba al colegio y me invitaban al cumpleaños de algún amigo, yo decía que no iba porque tenía ballet y es que para mí lo mejor era el ballet. Yo siempre he tenido mucha energía y en las clases de danza me desfogaba. La música me encanta; así que para mí la mejor fiesta de cumpleaños era ir al ballet. 

Qué maravilla tener una profesión que te llene tanto… 
Si, yo me encuentro una persona afortunada porque he trabajado y trabajo en lo que me gusta. Nunca ha sido una carrera que diga, "Uy lo tengo que pasar fatal". No. Me he ido fuera y a lo mejor he tenido el inconveniente de no ver a mi familia, pero estaba super a gusto porque estaba bailando y eso es lo que quería.

¿Te consideras una persona feliz o para ti la felicidad no es un objetivo sino una forma de caminar?
Me considero una persona feliz. He hecho y hago lo que me gusta y sobre todo estoy a gusto conmigo misma y eso me hace estar a gusto con los demás. Y... no sé, me encuentro en una etapa muy feliz.

Además de condiciones físicas y una buena técnica, ¿qué hay que tener para triunfar con unas zapatillas de punta?
Buaaa!!!! Mucho tesón y trabajar tanto como si fueras el peor de la clase. Para mí eso es fundamental, ser inteligente, tener claro cuáles son los pasos a seguir y centrarte mucho en tu trabajo. Como si fueras siempre el aprendiz porque así es como consigues superarte a ti misma. Incluso cuando vienen las dificultades. Tesón e inteligencia es lo necesario para triunfar en esta profesión.

Esas batallitas que se cuentan y hemos visto en el cine acerca de la bailarina a la que le meten cristales en las zapatillas, ¿son leyenda o realidad?
Bueno, lo del Cisne Negro, más o menos, ¿no? Verás, yo les he oído contar a amigas mías cosas increíbles que pasan en algunas compañías, pero supongo que lo que pasa en la película de Cisne Negro es un poco exagerado. Sí pasan cosas y cuando te lo cuentan piensas, ¡Dios mío! ¿Cómo puede ser esto real? Pero eso también depende de la compañía, del ambiente que haya entre los compañeros, de todo. Y no creo que sea tan exagerado como lo pintan.


—Dice Joaquin de Luz que los bailarines no podéis ser funcionarios. ¿No es compatible el arte con tener el puchero medianamente asegurado?
Es una situación difícil. Yo ahí estoy un poco de acuerdo con Joaquín porque es verdad que un bailarín no puede ser funcionario. Luego me pongo a pensar y digo, jolin, es que en otras compañías, en otros países, los bailarines cobran el doble o el triple de lo que cobramos aquí, tienen un colchón asegurado para cuando llegue el final de su carrera. Nosotros si no luchamos ni siquiera por un contrato indefinido o por lo menos tener ese beneficio, ¿cómo vamos a vivir el día de mañana? Ya que no tenemos el privilegio de otras compañías, tenemos que luchar por nuestros contratos para tener algo en lo que agarrarnos, porque si un bailarín gana 3000 o 2500 euros por lo menos le da para ahorrar algo y asegurarse un poquito el futuro. Esto se acaba muy pronto. ¿En qué nos apoyamos los bailarines de aquí, de España, de esta compañía? Es una situación muy difícil y ahí se junta un poco el corazón con la razón. 
Cristina junto al cartel que anuncia El Cascanueces (Foto: L.R.)

—Alguien dijo que escribir es, sobre todo, mirar al mundo. ¿Interpretar es que el mundo te mire a ti?
Bueno yo creo que se puede interpretar sin la consciencia de que alguien te esté mirando y eso es lo más bonito también, cuando estás interpretando y bailas para contar una historia sin la percepción de que te están mirando mil espectadores. Para mí eso es superbonito.

A la hora de bailar, ¿de quién se siente más cerca Cristina Casa, de Isadora Duncan o de Anna Pavlova?
Es que me gusta todo. Me gusta el clásico porque es lo puro y la punta da una sensación increíble. Y me encanta poner la media punta y poder romper esos movimientos que el clásico no te permite romper porque es muy riguroso; y soltar eso me encanta. Entonces me pones en un aprieto, eh, (se rie) no sé qué decir. No me puedo decidir.

¿Hay alguna locura de la que te hayas arrepentido o realmente las locuras de las que nos arrepentimos son aquellas que no hemos cometido?
No. Si he hecho alguna locura la volvería hacer porque es lo que he sentido y soy así de cabezota para todo. No sé si he hecho alguna locura, la verdad es que no se me ocurre ninguna pero, seguramente si la he hecho la volvería a hacer.

Hoy los políticos se encuentran en la necesidad de alargar la edad de jubilación. ¿Te ves con sesenta años haciendo piruetas, no te preocupa el lejano futuro o ya sabes cómo te lo vas a montar cuando la vida te obligue a colgar las zapatillas?
Bueno, esto es increíble. No puedo pretender ni quiero bailar en puntas hasta los 65 años. Lo tengo muy claro. Y también tengo muchas opciones relacionadas con la danza en las que me gustaría seguir cuando ya no pueda bailar. No soy una persona que se precipite.  Me gusta vivir el día a día y disfrutar del momento, pero eso no quita que de vez en cuando se te pase por la cabeza que el momento de bailar se ha terminado porque las puntas, las espaldas, las rodillas, todo es muy exigente, y entonces me veo en esos momentos haciendo algo relacionado con el mundo de la danza.

¿Te tienta coreografiar?
Si me gusta pero, para mí, para hacerlo bien se necesita el tiempo y yo ahora mismo con las exigencias que tengo con la carrera, hacer algo es difícil. Pero sí que me gusta.

¿Hay algún papel que todavía no hayas interpretado y que te apetezca mucho?
Si, me gusta mucho y no lo he podido hacer entero, Giselle. También me gusta mucho Manon. En contemporáneo me gustaría hacer cosas de Gwin Macgregor, ya he trabajado con él y me he quedado con ganas de repetir. Fue en otra época y no estaría mal poder volver a hacer algo de él . Me nutriría y lo cogería con muchas ganas.

¡Suerte!

sábado, 22 de diciembre de 2018

Entrevista a José Carlos Martínez


José Carlos Martínez en Sant Cugat.
Foto: Jordi García - Local Press

Con ocasión del paso de la Compañía Nacional de Danza (CND) por Sant Cugat para el estreno en Cataluña de su segundo gran éxito clásico, Cascanueces, José Carlos Martínez, su director, nos concedió una entrevista. José Carlos, vino en Setiembre pasado al Liceu con el otro gran clásico de la CND, Don Quijote, que ya se había estrenado antes en tierras catalanas también en Sant Cugat, y entonces nos contaba que iba a renovar por 3 años más en Setiembre, cuando se cumplirían ocho al frente de la compañía. 

Pero ahora las cosas han cambiado, la nueva dirección del ministerio de cultura decidió que no habría más prórrogas y que a principios de 2019 se convocarían concursos para elegir a los sucesores de los actuales directores del Ballet Nacional de España, la Compañía Nacional de Danza, la Compañía Nacional de Teatro Clásico, el Centro Dramático Nacional y la Orquesta y Coro Nacionales de España, 

Equipo creador de Cascanueces al completo
Foto: Carlos Quezada
Así pues, queríamos saber como se plantea su futuro el director que en ocho años ha conseguido realizar un cambio espectacular en una compañía que hacía más de veinticinco que no se calzaba las puntas y que había suprimido totalmente el ballet clásico de su repertorio. Han sido legión en este tiempo quienes a lo largo y ancho de nuestro país han aplaudido su trabajo, su capacidad de evolución y ampliación con una compañía que, sobretodo cuando presenta sus ballets clásicos, cuelga el cartel de completo dondequiera que sea que baile. 

En Cataluña su Don Quijote agotó entradas los cinco días del Liceu y ahora en Sant Cugat fueron numerosos los que acudieron esperanzados los dos días de función, confiando en anulaciones de última hora ya que las entradas se agotaron rápidamente. Pep Tugues, director del teatro Auditori de Sant Cugat (la segunda casa de la CND según palabras del propio José Carlos), comentó en la rueda de prensa de presentación del espectáculo que de haber podido, habría abierto una tercera función que no dudaba habría también llenado. 

Carolina Masjuan

Ocho años y ya dos clásicos La verdad es que hemos llegado mucho más lejos de lo que esperaba. La compañía ha evolucionado rápido y después de un Quijote más típico, ahora presentamos este Cascanueces al que he dado mi toque personal. He hecho una nueva versión porque ¿cuantas hay? para que se identifique como versión de la CND, realizando algunos cambios en la dramaturgia y su situación en el tiempo. 

Cascanueces de la CND. Foto: Jordi García
Es una producción muy francesa, con mucho charme y glamour Sí, pero fíjate que no es algo buscado, yo creo que viene dado más por la época en la que la situamos, principios del siglo pasado, art decó. Bueno, para la danza de los mirlitones, totalmente francesa, sí que me he inspirado un poco de la idea de Nureyev, pero en general tiene mi propio sello personal. 

¿Tenéis apoyos privados? No, la compañía se financia con dinero público, sólo los programas didácticos tenían el apoyo de la Fundación Loewe. 

En Francia algunos ya se están frotando las manos al saber que es probable que tu contrato con la CND acabe el 1 de septiembre del próximo año ¿podrías plantearte la dirección de la Ópera de París? Bueno, hay que saber que allí las cosas funcionan de forma distinta ya que es el Director General quien nombra a la Dirección del Ballet. A no ser que pase como con Benjamin (Millepied que estuvo poco tiempo como director, renunciando él mismo al puesto) y que las cosas cambien de pronto, será en 2020, cuando va a haber cambio de director general y entonces ya se verá qué pasa. Es curioso, porque allí todo funciona por concursos y exámenes y en cambio en ese aspecto el director es como el Rey Luis XIV (risas). De todos modos también tiene la ventaja de que es más fácil trabajar con alguien que uno mismo ha elegido, ya que el entendimiento a priori está garantizado. Pero bueno, también podría suceder que el nuevo director decidiese abrir un concurso para elegir a su colaborador, todo es posible... 

Cuando viniste en Septiembre al Liceu estaba claro que seguirías otros tres años pero ahora las cosas han cambiado y todo apunta a que no habrá prórroga Sí, efectivamente había ya acordado con Montserrat Iglesias, la directora del INAEM anterior, que esa cláusula de escepcionalidad cuando un proyecto funciona muy bien y se puede aplicar en casos especiales se aplicaría en mi caso, pero con el cambio de dirección se decidió aplicar el código de buenas prácticas estricto y no hacer ninguna otra prórroga. De todos modos, cuando en enero salga la convocatoria y vea cómo se plantea, si entiendo que la compañía puede evolucionar en la línea que deseo, estoy dispuesto a presentar mi proyecto. De hecho, como creía que seguía, ya lo tengo en mente así que sólo tendré que ponerlo en papel. 

Danza rusa del Cascanueces. Foto: Jordi García
¿Y cuando se espera que se comunique quien es el nuevo director/a? la directora del INAEM dijo que para abril/mayo ya estaría decidido, lo cual es poco tiempo para realizar una transición en condiciones. Lo ideal es que se comunique como mínimo con un año de antelación, así el nuevo director se puede ir familiarizando con la compañía, asistir a algunos ensayos, incluso si es posible ir de gira con ella. Yo viví la experiencia de aterrizar sin conocer apenas nada de la compañía y además sin experiencia en la dirección y no es aconsejable. Cometí muchos errores de los que por otra parte he aprendido mucho. Hay un gran trabajo para poder optimizar el presupuesto así como el potencial humano. Es una situación muy compleja. Ahora no estoy para nada en la misma situación en que estaba cuando llegué, he aprendido muchísimo, sobretodo por el hecho de ser una compañía nacional. 

Hay varios movimientos presionando al ministerio para que en tu caso hagan una nueva prórroga. Lo sé, la petición en change.org, otra de mailings pidiendo que se escriba al Ministerio. Se está moviendo mucho a nivel privado y yo lo agradezco enormemente. Fíjate que desde el propio ministerio me van informando de todas las muestras de apoyo que reciben y me dicen que van contestando a todos y que les explican la situación : que valoran mucho mi trabajo, que están muy contentos con lo conseguido, que quieren que siga colaborando con ellos, que mis ballets formarán parte del repertorio y que es posible que vuelva a hacer alguna coreografía más, etc... pero que tiene que ser con un nuevo director, aunque en principio lo que me han comentado es que el proyecto va a seguir igual que en la línea que está planteado actualmente. 

Puede que ninguno de los proyectos que se presenten les convenza Claro, puede pasar, y entonces si eligieran mi nuevo proyecto volvería a empezar desde cero, pero por otro lado, no es muy lógico que quienes han decidido no prorrogar mi contrato actual, decidan empezar un nuevo proyecto conmigo. Pudiera parecer un contrasentido.... 

¿Cómo ves la danza en España? Aparte de que hay muy pocos recursos destinados a ella, otro problema es que que en cierta manera hay celos y no entendemos todos en general que lo que hay que hacer es apoyar cualquier iniciativa, porque si un proyecto nace y triunfa y crece, eso va a generar mas público y va a alimentar todos los proyectos. Tuvimos problemas con pequeñas compañías de contemporáneo que se quejaban porque decían que les quitábamos el sitio. Por ejemplo nosotros vamos al Teatro Pavón, que es un teatro de teatro, pues ya hubo polémica. Fuimos con un programa contemporáneo, dando trabajo a coreógrafos de aquí, cuatro propuestas distintas que se beneficiaron de ello, así que además de llevar la danza a otros circuitos también dimos visibilidad al trabajo de nuestros creadores, pero es muy difícil hacer entender esto. Para vender esos espectáculos de danza contemporánea debe ser en sitios como esos, en otros teatros no nos piden este tipo de espectáculos, son circuitos distintos. 

Arlequin del Cascanueces de la CND. Foto: Jordi García
Sí, aquí también pasa y se han perdido grandes oportunidades Sí, el caso de Ángel Corella, como también sucedió en Madrid con María Giménez, gente que lucha a tope y que no recibe nada y encima la propia profesión no les apoya. 

¿Qué crees que podría ayudar? Pues que las compañías pudiesen instalarse en teatros, que saliese una buena ley de mecenazgo, que los teatros programasen más danza.... Hay en marcha iniciativas como por ejemplo la del centro de difusión de la danza a nivel nacional e internacional, una nueva unidad del INAEM, super interesante, pero a ver como se articula porque hay muchos recursos destinados a él. Espero en una próxima reunión que me expliquen más sobre este proyecto. 

Y fuera ya de la CND ¿qué proyectos te planteas? Pues la coreografía es uno de ellos. Tengo un proyecto con el Ballet de Zagreb para montarles una Giselle para el 2020, también me han llegado avisos de algunas compañías que necesitan director, pero de momento no voy a tomar ninguna decisión en este sentido y además plantearse la dirección de una compañía requiere mucho trabajo previo, así que creo que llegado el momento descansaré, porque me quedan unos meses muy intensos en la CND, preparando nuestro 40 aniversario, las giras nacionales, Francia, Alemania, China, Colombia, y sobretodo preparando bien la transición. 

Se van a celebrar los 350 años de la Ópera de París ¿sigues vinculado de alguna forma con la institución? Iré a París el día 31 para asistir a les adieux de Karl Paquette y a ver que me cuentan porque me es imposible vivir el día a día de la compañía. Sigo en contacto con antiguos colegas y por descontado que me interesa saber de ellos. Por ejemplo, me invitaron el año pasado para que fuera parte del tribunal de las audiciones del mes de Julio, pero no me fue posible porque bailábamos en Granada. Con el trabajo de la compañía que me absorbe tanto, la verdad es que no puedo vivir el día a día de allí. 

¿Qué nos puedes contar para los lectores de DanseR (*) acerca de los bailarines franceses del elenco? Pues ahora mismo tenemos cuatro bailarines franceses en el elenco. Está Niccolò Balossini que viene de la escuela de la ópera de París y bailó mi ballet Scaramouche en 2005 cuando yo lo coreografié y él tenia 11 años, él es formación Ópera de París 200%. Vino en 2015 y aquí tiene acceso a ballets de ciertos coreógrafos que allí no podría bailar y claro, muchas más oportunidades de pisar escenario. 

Luego está Lucie Bathélémy que está con nosotros desde el principio, llegó en 2012 y ascendió a solista en 2016. Lucie estuvo en el conservatorio de París y luego se fue a Munich. Lucía Lacarra me la presentó recomendándomela mucho. Lucie es muy dulce, muy romántica, no es una bailarina de esas super técnicas pero es una bailarina muy bonita en escena y está bailando cada vez más. 

José Carlos en Orfeo y Eurídice en la Ópera de París.
Foto: Sveva Vigevano
Tenemos también a Benjamin Poirier que vino en 2014. Formado en la Ópera de París, Benjamin bailó en Leipzig desde el 2008, bailando cosas más neoclásicas sobretodo de Uwe Scholz, hasta que se unió a nosotros y está desarrollando más su parte clásica y está creciendo por ese lado. Luego está Pauline Perraut que también se formó con bailarines de la Ópera de París y ella vino a audicionar tres veces hasta que consiguió su contrato. Pauline es muy francesa, muy discreta, durante el primer año hacía muy bien su trabajo pero pasaba como desapercibida, hasta que un día una bailarina se lesionó y tuvo la oportunidad de sustituirla y la verdad es que estuvo muy bien. O sea que sí hay una escuela francesa ahí que está potente (risas).

Tenéis muy jóvenes talentos en la compañía Pues sí y en cierto modo es un riesgo porque tienen muchas oportunidades y crecen muy rápido. Nos pasó con Aitor (Arrieta, que de cuerpo de baile en la CND entró ya de solista en el English National Ballet). Por ejemplo ahora con Ángel (García Molinero, veinte años y ya solista bailando roles de principal), yo soy muy claro y se lo explico muy bien, pero por otro lado, mira, que salgan de la CND y tengan contratos importantes en reconocidas compañías, también es un prestigio para nosotros, aunque claro no deseo que se nos vayan (risas), 

Y cuales eran los planes que tenías cuando creías que seguías otros tres años, ¿poner en escena tal vez tus Enfants como ya habíamos comentado en alguna ocasión? Pues bueno mis Enfants siempre han estado ahí, primero lo quería hacer Mortier en el Teatro Real, luego lo hablamos también en el Liceu pero prefirieron hacer Quijote... el proyecto de manera general era seguir desarrollándonos en todos los sentidos, crear otro gran ballet contemporáneo, siguiendo el ejemplo de Carmen, que ha sido un gran éxito y está girando mucho. En ese sentido estábamos estudiando posibilidades y viendo con otros coreógrafos para hacer algo como este ballet porque un gran título es lo que hace que se hable de la CND, tanto si es clásico como contemporáneo. Dramatúrgicamente Carmen está hecho como un ballet clásico, aunque el lenguaje sea contemporáneo y hemos visto que eso abre puertas para que los clásicos se animen a ver contemporáneo y al revés. La verdad es que ha sido uno de los grandes aciertos, ganó el Benois de la Danse y Johan ya lo ha montado en Dresden y en Basilea y ahora tiene otros teatros interesados. 

¡Pues aquí aún no habéis venido con ella! Es verdad, tenemos que ver … mira, lo voy a hablar con con Pep (Tugues, director del Teatre Auditori de Sant Cugat). 

o Terrassa, nuestro otro gran teatro para la danza en Catalunya ... sí, sí, ¡a ver si lo conseguimos! y claro también estábamos planteando otro clásico y luego a partir de ahí ya podríamos pensar en lo que me has comentado muchas veces de poner en escena por ejemplo un Cranko. Ahora era demasiado pronto para nosotros pero luego a partir de ahí ya hubiésemos podido atrevernos. 

Bailarines. músicos y todo el equipo de la CND en Sant Cugat
al acabar la función. Foto: Jordi García
Oh, sí!! eso seria fantástico, porque además aquí no nos los traen nunca. Lo sé. Si es que a nosotros por ejemplo nos ha costado mucho ir con un clásico al Real, siempre comentaban que éramos una compañía de Forsythe y repertorio de ese tipo, pero luego vieron el resultado del Quijote y ya nos pidieron que hiciésemos un Cascanueces para ellos y con el Liceu lo mismo, trajeron el Quijote y ahora nos dijeron que querían acoger el estreno de la nueva producción clásica que se hiciera con la CND. Vamos avanzando y obteniendo prestigio, pero es un riesgo también, no podemos morir de éxito y necesitamos más recursos para seguir evolucionando. 

Y con Nacho fue bien, entiendo Sí, sí, ¡muy bien! con Por vos Muero vamos a girar, iremos también a Granada y comentamos estudiar otras colaboraciones en el futuro pero claro, ahora, veremos..... 

¿Bailáis mucho en Francia? Vamos a Lyon con Don Quijote, fuimos con Carmen y ya nos contrataron para otra temporada, vamos también a Clermont Ferrand, Merignac, La Rochelle, lo bueno de Francia es que cuando vamos, repetimos. Les gusta la compañía y vamos creando público también allí. Lo que te decía, que muchos programadores contemporáneos luego se abren al clásico y les encanta. Por eso la idea es buscar ahora una nueva Carmen. Carmen con la que además, es muy probable que vayamos a París en Julio. 

Y al Ballet de Catalunya ¿le conoces? he visto solo vídeos pero conozco a Elías García, su director artístico y he venido a alguna edición de Ibstage. Elías empezó conmigo a bailar, coincidimos un par de años en Cannes. Vino a ver nuestro Quijote, estuvimos hablando y me invitó a ir a conocer la compañía pero no pude porque estábamos inmersos en nuestro Cascanueces, que creo que ellos también están haciendo ahora. Me parece una iniciativa excelente y quiero tener tiempo para venir y verles. Lo bueno es que tienen una sede y eso es muy importante, pero necesitan apoyos en todos los sentidos, patrocinio y del sector. Cuantas más compañías haya mejor para todos, no es competencia, al contrario, es estímulo y nos retro-alimentamos unos de otros. Fíjate que en Francia, además de la Ópera de París, hay el Ballet de Toulouse, Burdeos, Niza,... y así en muchos países europeos. Deberían haber más compañías y así habría más danza y más público para ella.

(*) esta entrevista fue hecha para la revista de ballet francesa DanseR pero la publicamos íntegra ya que pensamos todo puede ser de interés también para los lectores españoles