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miércoles, 18 de diciembre de 2019

José Carlos Martínez: "Estoy en un momento muy 'happy' "

El coreógrafo en el Museo Reina Sofía de Madrid (Foto: L.R.)
Se siente como un niño, feliz de disfrutar de la "excitación" de nuevos descubrimientos. Después de su duelo al finalizar su etapa como director artístico de la Compañía Nacional de Danza, José Carlos Martínez se encuentra con una agenda repleta de proyectos artísticos hasta el verano de 2021 y aún le queda tiempo para ensayar y tomar clases. Su primera coreografía la veremos en el Concierto de Año Nuevo con los bailarines de la Ópera de Viena, después El Corsario para la Ópera de Roma y la Ópera de Liubliana, Giselle para Zagreb y su Escaramouche para la Escuela de la Ópera de París. No es de extrañar que diga que está en “un momento happy”.


Lola Ramírez

Yo también me siento “happy”, la verdad. Hacia tiempo que tenía ganas de entrevistarle y preguntarle cómo se sentía después de finalizar su contrato con  la Compañía Nacional de Danza. El otro día, viendo en el Teatro de la Zarzuela su Cascanueces, pensaba que este ballet lleva el elegante sello de  su coreógrafo. Y volví a pensar que tenía que localizarle y ver cómo iba su vida. Sin buscarlo, me lo encontré en el Teatro Real, donde asistió con otro grupo de profesionales a la presentación de la programación navideña de Televisión Española. La verdad es que, cuando a lo lejos lo divisé en medio de los populares de la tele, no me lo podía creer. “¿Aquel señor de allí, es José Carlos Martínez?”, le pregunté a una responsable de prensa que estaba a mi lado. “Pues sí”, me contestó. ¿Y qué hace aquí? “Es el coreógrafo del Concierto de Año Nuevo”. Pues vaya lujo para Televisión Española y para todos los que vemos ese concierto, le dije a mi colega.

Como suele suceder en estos eventos había un revuelo de famosos y prensa que me producen cierta desazón. Pero gracias a esa maravillosa compañera de la prensa me pude acercar al espacio vetado y concertar una cita con el ex director de la CND, antes de que comenzara la rueda de prensa.

Y aquí estamos, en una terraza de la cafetería del Museo Reina Sofía, hacieno caso omiso del chirimiri que cae intermitentemente y que a buen seguro es el responsable de que estemos prácticamente solos en la terraza, rodeados de árboles y plantas que nos hacen una silenciosa y relajante compañía. Situación ideal para sacar la artillería y empezar a curiosear en la vida de este cartagenero que durante unos cuantos años fue Étoile de la Ópera de Paris y al que la Compañía Nacional de Danza no supo, no pudo o no quiso renovar su contrato de director artístico algún año más. 

¿Qué ha sido de ti desde que dejamos de verte en la Compañía Nacional de Danza?
Mi primer trabajo fue este verano preparando la coreografía del Concierto de Año Nuevo. Me fui en agosto y estuve tres semanas preparando primero la coreografía y luego diez días de grabación para televisión. Coincidiendo con el 250 aniversario del nacimiento de Beethoven se utiliza por primera vez la música de este compositor. La actuación es en la Casa de Beethoven y como las habitaciones son muy pequeñas, se baila sobre todo en el jardín y en la terraza. La grabación se hizo a finales de verano. No es en directo porque no sería posible con el frio que hace ahora bailar en el exterior.

Cuando a José Carlos Martínez le propusieron algunas de “las 12 contradanzas de Bethoven”, lo primero que se planteó es qué iba a hacer. "Ni era música de ballet", ni la casa de Bethoven –donde se iba a ejecutar la danza- reune condiciones para bailar. “Es una casa de mil ochocientos y pico, con el suelo adoquinado; imposible bailar ahí con puntas”. Entonces, le dio la vuelta al asunto. “Como me gustan los musicales he montado una pequeña comedia musical, en la que unos turistas americanos en los años 50 van a Viena a visitar la Casa de Beethoven. Y luego hay otra parte del Concierto, en la que la compañía baila un vals de Strauss en el Palacio de Invierno del Principe Eugenio, que ahora es el Ministerio de Finanzas.

Y después del Concierto de Año Nuevo, ¿qué? 
Nada más terminar lo de Año Nuevo me fui a Roma a montar mi ballet de El Corsario para la Ópera de Roma que se estrena el 1 de Marzo. Después me voy a Liublania, en Eslovenia, que también hacen mi Corsario, el 9 de abril, y después empiezo a trabajar en mi versión de Giselle que se estrena el 13 de Noviembre en Zagreb. O sea que tengo un año con 3 coreografías.
José Carlos con los televisivos de la programación navideña en TVE (Foto: L.R.)
Vamos, que te espera una temporada movidita. Imagino que vas por libre.
Si, soy freelancer

¿Y te gusta?
Pues la verdad es que sí. Y, sobre todo que ha ido todo más rápido de lo que yo me esperaba. Pensaba que iba a haber un parón y que las cosas se irían poniendo en marcha poco a poco, pero la gente al ver que ya no estaba en la CND me ha empezado a llamar, pum, pum, pum y no he parado, porque después de Giselle ya vuelvo a hacer una cosa para la Escuela de la Ópera de París, un Ballet que hice en 2005, Escaramouche, y ahora quieren que lo reponga. Empiezo a trabajar con ellos en enero y febrero de 2021; es decir, tengo la agenda llena de coreografías hasta el verano de 2021.

No paras
Hay algunos momentos para descansar un poco, pero no paro.

¿Y cómo lo llevas?
Muy bien porque ahora tengo libertad para concentrarme en mis proyectos. No me he fijado metas, no he tenido tiempo. Cuando pensaba que no iba a hacer nada me han empezado a salir proyectos y estoy disfrutando como un niño. Ahora no tengo la presión de la compañía, de la gestión administrativa. Todo eso pesa y más aquí que hay que sobrevivir con poco dinero, sin tener teatro y todo eso que sabemos. Ahora estoy superlibre, nada más que disfrutando con la parte artística; estoy en un momento happy.

Feliz como una perdiz
La verdad es que sí, porque me meto en el estudio y puedo estar ahí trabajando horas, tengo tiempo de preparar el ensayo del día siguiente. Cuando el año pasado hice Cascanueces, venían y en medio de un ensayo me llamaban para hablar con alguien o ir al INAEM, me iba y al día siguiente volvía al ensayo. Ahora me meto en el estudio y esa es mi actividad principal; resulta  muy placentero poder trabajar de esa manera, estoy disfrutándolo mucho.

¿Esto es lo que te imaginabas cuando llegó tu final en la CND, o entonces lo viviste con tristeza?
Hay dos sentimientos distintos. Por un lado he vivido una especie de duelo al dejar la CND después de haberme involucrado mucho en el proyecto y sentir que podía seguir avanzando. El dejar a la compañía en un supernivel y con la sensación de que podía avanzar todavía más, me dio un poco de pena. Cuando hace unos días fui a ver Cascanueces, dije, ¡uy , que bonito es esto!, pero pensé en todas las cosas que podíamos haber hecho además. Por ejemplo en la Giselle que voy a hacer en Zagreb. Lo hubiera podido hacer aquí con los bailarines de la CND. Pero, por otro lado, la parte positiva es la libertad de quitarme la presión del trabajo administrativo o de gestión de una compañía. A mí lo que me gusta es la parte creativa, lo que se desarrolla en el estudio. Dirigir es fenomenal, pero lleva implícito una serie de problemas y decisiones en los que la parte artística no existe. Ahora llego a una reunión de producción en Roma y si hay un problema con los montajes no es mi problema. Si puedo echar una mano, la echo, pero eso lo tienen que solucionar ellos. Yo estoy en la parte creativa solamente.

¿Qué pasó con aquella historia de Japón que os multaron por bailar al margen de la compañía?
Si, hubo como un expediente informativo, pero al final se quedó en nada. Salió en la prensa y se malinterpretó la cosa. Yo le di permiso a los bailarines para que fueran a bailar a Japón y creo que algún técnico de la compañía avisó a los sindicatos diciendo que yo estaba organizando giras digamos ocultas, que me llevaba a los bailarines de gira sin llevarme a los técnicos. Pensaron que eso era una gira de la CND, cuando en realidad no lo era. Se malinterpretó la realidad que en suma se reducía a que me pidieron nombres de bailarines para hacer una gala, como si yo ahora organizo una gala en Murcia y van bailarines. La cuestión es que se malinterpretó y se creó una cosa fea, pero al final no pasó nada. Una amonestación por escrito diciendo que la próxima vez había que avisar al INAEM con antelación. El problema principal al final es que yo había prestado dos trajes a dos bailarines de Cascanueces para que bailaran y que no les había cobrado el alquiler. Yo pienso que son ganas de perder el tiempo, como decir que habían bailado las coreografías del INAEM sin el permiso del INAEM. Yo soy el director de la compañía y por tanto formo parte del INAEM y doy el permiso. En resumen fue un momento desagradable más que otra cosa, pero no ha tenido ninguna incidencia en nada, ni para los bailarines ni para mi.
"Happy" como un niño y libre como el viento (Foto: L.R.)
Ahora José Carlos es un freelancer y no tiene a nadie que le lea la cartilla, simplemente las compañías contratan su trabajo como coreógrafo, hoy aquí, mañana en Roma y dentro de unos meses en Zagreb, Liublania o París. A él parece que no le estresa eso de enfrentarse cada poco a una compañía distinta. “Es interesante” —afirma— vas viendo tu coreografía interpretada por bailarines diferentes, vas viendo como ellos entienden tu trabajo y al final te hace evolucionar. Mientras que trabajar siempre con los mismos bailarines es muy positivo porque vas sobre seguro, los conoces y sabes qué va a hacer cada uno de ellos, con los bailarines nuevos no sabes qué va a suceder y qué vas a poder hacer. Y en ese descubrimiento hay como una especie de excitación, como cuando inicias una relación de pareja que todo va mucho más rápido y es muy positivo también. A lo mejor a la larga puedes llegar a cansarte de volver al principio siempre, pero por ahora está siendo interesante.

"Antes bailaba con mi cuerpo y ahora bailo con el cuerpo e 50 bailarines"

¿Bailas alguna vez?
Si, bueno, en escena todavía no, pero ahora, este mes que he estado en Roma, tengo tiempo y he empezado a entrenarme. Y hago clase y veo a los bailarines a la vez en clase cómo se mueven para ensayar luego. Sin querer me he puesto un poco en forma porque, claro, he estado tomando clase un mes. Como tengo que mostrar la coreografía para que vean lo que estás haciendo, entonces al final me voy entrenando.

¿Añoras escenario?
No, el escenario no. 

Después de tantos años bailando y más en tu caso que has sido “Etoile” de la Ópera de París…
Es que he bailado muchísimo y he bailado muchas cosas. La necesidad de estar en el escenario la he cambiado por la necesidad de coreografiar. Yo hago clase y estoy bailando en el estudio y estoy muy feliz. Podría bailar en escena, no me molestaría, pero no tengo la necesidad.

Supongo que son dos actividades artísticas diferentes, una es crear y la otra ejecutar lo que ha parido el creador, pero me imagino que la creación es más una labor en la sombra, aún en el caso de que permanezca en el tiempo y trascienda, pero supongo que estar interpretando una obra en el escenario y recibir el calor del público es muy fuerte .
Si, si, total, pero gracias a tu trabajo haces que otros bailarines puedan vivir eso, es decir, mi coreografía. La bailan los bailarines y yo estoy viendo cómo la interpretan, cómo van creciendo; es muy interesante igualmente. Yo digo que antes bailaba con mi cuerpo y ahora bailo con el cuerpo de 50 bailarines en la CND o de 70 cuando voy a Roma. Porque yo les voy diciendo cómo hacerlo, les hago que trabajen y que bailen. Y yo me siento y veo los movimientos que he creado, entonces es como que, sin hacer el esfuerzo físico, estoy en cierta manera bailando. Por eso no lo echo de menos.

¿Normalmente haces adaptaciones coreográficas o también haces coreografías totalmente nuevas?
Lo de El Corsario es absolutamente nuevo; es clásico pero es totalmente nuevo. Y en este Cascanueces el 90 por ciento de la coreografía es nueva. Lo que sigo es el orden y el argumento, pero los pasos y la coreografía son totalmente nuevos.

¿Has hecho algo moderno?
Todavía no, pero estoy en ello. En El Corsario ya estoy metiendo en algunos momentos cosas diferentes, los bailarines en Roma se quedan un poco sorprendidos, “pero, esto ¿qué es?”, preguntan. Y yo les digo, vale, vale, vamos a empezar a evolucionar. Creo que la técnica clásica es la que mejor domino y que siempre habrá una base clásica en mis coreografías, pero es verdad que al ir haciendo más coreografías te vas liberando y tienes ganas de experimentar cosas nuevas

Viajas mucho, supongo, pero tienes tu cuartel general en Madrid…
Sí y lo único es que por ahora no estoy nunca. Ahora, hasta abril, me voy. Vengo a cambiar la maleta, veo si está todo bien en casa y me vuelvo a ir.

¿No te cansa eso de andar de un lado para otro con la mochila a cuestas?
Es una nueva experiencia, con la CND girábamos mucho, pero íbamos y veníamos. Ahora me he instalado en Roma un mes, tengo tiempo de descubrir la ciudad, los domingos cuando no ensayo voy por ahí de paseo. A mí me gusta. Con el tiempo no sé, a lo mejor un año va a ser mucho, ahora tengo Roma y Liublania, luego vengo aquí un par de meses y me vuelvo a Zagreb, no sé qué sentiré, pero de momento me gusta. 

jueves, 7 de abril de 2016

Entrevista a José Carlos Martínez

José Carlos Martínez con sus bailarines tras la función
en Terrassa. Foto: Josep Guindos

Con motivo de la presencia de la Compañía Nacional de Danza en el Liceu y en Terrassa, entrevistamos a su director, José Carlos Martínez.  José Carlos nos habla de sus inicios al frente de la compañía nacional, de su evolución, del momento actual, los planes de futuro y de como, si las negociaciones que mantiene con los responsables culturales se desarrollan tal y como él espera, renovará otros tres años. 

Carolina Masjuan

De Francia a España y de la Ópera de Paris a la CND ¿Te sentiste un poco extranjero de vuelta a tu país después de tantos años?
Después de todos estos años en la Ópera de París tenía ganas de volar por mi mismo, de embarcarme en nuevos proyectos, de emprender nuevos retos, así que la vuelta a España ha sido realmente el inicio de una nueva aventura.

Desde luego, las cosas no funcionan de la misma forma en Francia que en España, ni en la Ópera de París que en la CND. He tenido que adaptarme, estar atento, comprender como funciona todo antes de poder poner en marcha mi proyecto y ha sido realmente interesante descubrir todo lo que había que hacer...

José Carlos con Agnes Letestu y los bailarines de la Ópera
de Paris en 2004 en el Liceu. Foto: A. Bofill
¿Cómo recuerdas tu entrada en la CND? una compañía que se había quedado sin apenas repertorio y con unos bailarines mayoritariamente con poca base clásica.... ¿eras plenamente consciente de dónde te metías o hubo más dificultades de las esperadas? ¿Cómo te acogieron?
A mi llegada ya conocía la compañía, había seguido su evolución durante años y ya sabía que había que partir de lo que había, para construir una nueva identidad.

Fueron más bien los bailarines y equipos artísticos que no me conocían, quienes creyeron que pretendía destruir lo que había puesto en marcha Nacho Duato, pensando que yo llegaba para hacer una revolución. Al principio esta colaboración fue compleja ya que les llevó tiempo comprender que yo quería utilizar todo su talento para avanzar, teniendo en cuenta el nivel de excelencia que tenía esta compañía.

La evolución desde programas contemporáneos, introduciendo poco a poco suites de ballets clásicos y alguna pieza neoclásica, hasta un clásico completo como ha sido D.Q., debe haber obligado a realizar muchos cambios, renovación de bailarines, "re-entreno" de otros.... ¿cómo lo has gestionado?
La base clásica siempre ha estado presente en la compañía y los bailarines tomaban su clase cada mañana. A mi llegada, se ha tenido que introducir de nuevo la zapatilla de punta, ya que no se utilizaba desde hacía muchos años. Lo he hecho de forma « suave » y la primera temporada bailamos Artifact II, de W. Forsythe donde hay sólo dos bailarinas en puntas. Para mi gran sorpresa, fueron bailarinas que ya estaban en la compañía las que fueron elegidas y no las recién llegadas con un perfil más clásico. Incluso si ha sido difícil para ellas volver a calzar las puntas lo tomaron como un reto.

A partir de allí, sin forzar las cosas y con mucho trabajo, el número de chicas pudiendo bailar en puntas ha aumentado poco a poco y comenzamos a abordar otras piezas de Forsythe, Balanchine o ballets que he adaptado para ellos antes de poder presentar el repertorio clásico.

La compañía ha evolucionado naturalmente. Hoy de los 45 bailarines, 25 llegaron bajo mi dirección y queda una veintena que estaban ya en la compañía antes de 2011.

Weber, Opus 5. Foto: H Soumireu-Lartigue
Has ido invitando tanto a coreógrafos como a bailarines españoles a colaborar con la CND ¡Hay tanto talento español fuera! ¿Cómo haces la elección?
¡Es realmente difícil! Hay mucho talento y la compañía tiene un presupuesto muy limitado, no podemos hacer muchas nuevas producciones cada año.

Tengo una enorme "lista de espera" de coreógrafos y bailarines con los que me gustaría colaborar y según las oportunidades que surgen o el proyecto que tengamos, les contacto.

Y tú, aparte de los arreglos para D.Q. Raymonda, … o haber programado alguno de tus ballets ¿no te has planteado hacer alguna coreografía para la CND? O programar tus "Enfants...."
Antes de programarme a mi mismo como coreógrafo, había que dejar sitio para otros creadores españoles y quería también que los bailarines continuaran trabajando con los grandes coreógrafos de hoy en día. He privilegiado la venida de Kilian, Mats Ek, Ohad Naharin, Forsythe... durante este tiempo y en paralelo a nuevas creaciones con coreógrafos emergentes, he hecho un trabajo de "maître de ballet" para dar a la compañía la homogeneidad necesaria para poder hacer los clásicos.

Ahora, tras cinco años, tenemos un nuevo repertorio que va de la vanguardia al clásico, y tengo bailarines capaces de bailar registros muy variados, el proyecto está asentado (ha habido un trabajo administrativo enorme al que debía consagrarme en paralelo al trabajo de estudio) así pues, podemos empezar a soñar con nuevas creaciones de las que yo podría ser el coreógrafo y ¿por qué no? Adaptar "Mes Enfants" para la compañía o un nuevo título clásico.

¿Hiciste un ballet clásico, en este caso Don Quijote, por obligación contractual o por considerar que había llegado el momento?
No había ninguna obligación de hacer un ballet antes del final de mi contrato, nunca he tenido directrices del Ministerio de Cultura en el plano artístico. Consideré que la compañía estaba preparada para hacer frente a este tipo de repertorio y hay una gran demanda por parte del público español que quiere ver los grandes ballets clásicos. De alguna manera, siendo el director de la Compañía Nacional (la única, hoy en día, en España que cuenta con los medios para hacer los clásicos) era un reto personal poder representar un clásico antes del final de mi contrato.

Después del éxito en Madrid, hay mucha expectación para verlo en Mayo en Sant Cugat, supongo que será con el elenco titular de la CND ¿no?
Tenemos una gran gira en España entre mayo y junio y vamos a trabajar con artistas invitados como hicimos en Madrid. Estamos viendo con ellos en qué fechas podrían unirse a nosotros, porque cada uno tiene su temporada en su compañía habitual y gestionar todos estos horarios no es cosa fácil. 

Nosferatu. Photo: Icare
Es la segunda vez que cuentas con Rosa Torres-Pardo y que directa o indirectamente colaboras con ella y con Arantxa Aguirre en un documental, ya sea sobre el Padre Soler o sobre Enrique Granados ¿qué nos puedes comentar sobre estas colaboraciones?
Rosa es una gran persona y una gran artista siempre abierta a experimentar y participar en nuevas aventuras, su trabajo aporta mucho a la pieza de Dimo Kirilov, son dos universos que se encuentran.

El hecho de hacer un documental sobre ese trabajo me parece muy interesante porque Arantxa aporta su propia visión sobre la creación a través de la cámara y tenemos como resultado un trabajo sobre una obra sublimada por esa mirada. Espero que podamos seguir realizando otras colaboraciones de este tipo.

Creo que Nacho Duato hizo unas declaraciones en las que se mostraba más abierto a que la CND bailase alguna de sus coreografías ¿está previsto programar alguna próximamente? ¿Cuáles serían tus preferencias entre todas sus piezas?
Estoy muy contento con este cambio de opinión de Nacho, creo que también él ha visto que no sólo somos una compañía clásica y que la mayoría de los grandes coreógrafos de hoy en día vienen a trabajar a Madrid. Por otra parte, estoy seguro de que la CND podría bailar sus obras con la calidad artística que él desea.

No tenemos fecha ni pieza prevista por el momento, porque por desgracia la CND no tiene ningún teatro con una temporada estable y tengo que negociar cada temporada las fechas de los estrenos en diferentes teatros, antes de ponerme en contacto con coreógrafos. 

Política cultural en España ¿qué opinión te merece? ¿Has tenido encuentros frecuentes con los responsables del INAEM? ¿Os han venido a ver a menudo?
La principal dificultad para mí es que los políticos cambian con demasiada frecuencia (tres Directores del INAEM en 4 años), de ahí la gran dificultad para poner en práctica proyectos a largo plazo.

La dirección actual nos apoya mucho, están presentes en cada nueva producción, pero no sólo eso, hay una verdadera ayuda para encontrar nuevos patrocinadores, y para desarrollar nuestro proyecto educativo. Estamos hablando de aumentar el número de bailarines para poder continuar a hacer producciones clásicas y pese a las dificultades actuales del país, está llevándose a cabo.

Hacía una década que la CND no bailaba en el Liceu, por fin os han programado ¿por qué han tardado tanto?
Sugerí varios proyectos estos últimos años, pero por diferentes razones no hubo ningún resultado, hasta que hablamos de este "Homenaje a Granados." Espero volver muy pronto y ya estoy pensando en un nuevo programa que les voy a proponer en breve.

José en el Liceu en Diamantes.
Foto: A. Bofill
¿De quién surgió la idea del Homenaje a Granados?
El último proyecto que teníamos juntos bajo la dirección de J. Matabosh y que no pudo realizarse, fue una velada alrededor de la figura de Stravinsky, y fue él quien tuvo la idea de este homenaje al compositor catalán. Me pareció muy interesante 

¿Conoces la historia de la Compañía que hubo en el Liceu con el Maestro Magriñá? ¿Qué opinas cuando oyes decir que en España no existe tradición en danza? 
Por supuesto, conozco la existencia de esta compañía (e incluso a algunos bailarines que formaron parte de ella), pero también hubo una compañía en el Teatro Real, que duró sólo unos pocos años y luego compañías "regionales" que tenían una gran valor, el Ballet de Zaragoza, o el Ballet de Euskadi, que no tuvieron el apoyo político necesario para sobrevivir. Más recientemente tenemos el caso de la Compañía de María Giménez o la de Ángel Corella.

Este es el problema en España, que no tenemos en cuenta el trabajo de los demás y cada persona que viene a dirigir algo no se preocupa por el trabajo realizado por su predecesor y así es imposible construir algo duradero.

No es que no haya tradición en danza en España, muy al contrario ... es que los gobernantes no saben qué es la danza y los directores de los grandes teatros prefieren dar total prioridad a las óperas. No se dan cuenta -sobre todo en tiempos de crisis- que la danza es mucho más rentable que la ópera ya que las producciones son mucho menos costosas y hay una gran cantidad de público solicitando "Ballet" en nuestro país.

¿Por qué crees que iniciativas como la de David Campos, María Giménez y sobre todo la más ambiciosa de Ángel Corella, de la que por cierto tienes algunos bailarines en tus filas, no han podido sobrevivir?
Es obvio que estas compañías no sobreviven por falta de apoyo institucional, pero mientras los teatros no pongan los medios necesarios para tener su propia compañía de ballet, es imposible que el número de compañías aumente.

Estarás en los Benois de la Danza porque un bailarín de la compañía Alessandro Riga está nominado, imagino que ambos estáis orgullosos de esta nominación….
Formo parte del jurado de los Benois de la Danse de este año y estaré en la ceremonia. Estoy muy contento con la nominación de Alessandro Riga, sobre todo porque no soy yo quien hizo este nombramiento (merecido).

La di permiso para ir a bailar la Arlesienne de Roland Petit con el Ballet de Lyon como invitado y fue nominado por esta producción. Es un bailarín que tiene un amplio registro, podría incluso haber sido nominado por su Don Quijote en Madrid.

Don Quijote con Agnes Letestu. Foto: Icare
Benjamin Millepied deja de forma un tanto precipitada la dirección de la Ópera de París, aunque rápidamente se designó a Aurélie Dupont como sustituta. Tú podrías haber sido un muy buen candidato a sustituirle... ¿te lo propusieron? ¿te habría gustado? ¿qué opinas tanto de la elección en su momento de BM como de este cambio repentino?
La cuestión no se planteó. Estoy cosechando los frutos de todo el trabajo que hemos hecho en Madrid durante los últimos cuatro años y no es momento de pasar a otra cosa. Aprendí a hacer frente a dificultades de todo tipo, y ahora que sé cómo funciona aquí, quiero dar prioridad a la parte artística, la parte más interesante del trabajo de director.

En cuanto a los distintos nombramientos en la Ópera de París, creo que es imposible cambiar una institución como esa en un abrir y cerrar de ojos. Se tiene que hacerla evolucionar, y esta evolución debe hacerse gradualmente. Mi experiencia en Madrid me lo ha enseñado y creo que lo importante es, sobre todo, llegar a unirse en torno a un proyecto, para poder formar un equipo de personas valiosas en las que poder delegar y por otra parte, estar atentos a las propuestas de la gente que se dirige. En la ópera y en todas partes, cualquier director debe tener en cuenta estos parámetros, si queremos que esto funcione. 

Dada la complicada situación política, igual nos quedamos sin gobierno estable un tiempo relativamente largo, imagino que tu contrato se renovará automáticamente no? Porque estarás dispuesto a renovar espero :-) Nos puedes comentar acerca del futuro inmediato de la CND; contratos cerrados o planes para una próxima renovación: giras, Ballets… ¿Algún nuevo clásico entero en mente? O Crankos, McMillans, Neumeiers, poco conocidos por aquí ¿entraría en tus planes que alguno (Onegin, Manon, …. entrara en vuestro repertorio?
El gobierno actual me ofreció renovar mi mandato para los próximos tres años, yo he puesto algunas condiciones que estamos discutiendo. En tanto que pueda continuar a hacer evolucionar la Compañía estoy dispuesto a quedarme.

La próxima temporada será una temporada muy intensa en cuanto a giras nacionales e internacionales. "Carmen" después de varias ciudades españolas, irá a China, Alemania, Austria, Holanda, Emiratos Árabes y Japón. "Don Quijote" viajará en octubre a Guanajuato (México) y a varias ciudades italianas antes de volver en diciembre a Madrid al Teatro de la Zarzuela y vamos a presentar también dos Galas dedicadas a Maia Plisetskaya. En mayo, en el Teatro Real de Madrid, tendremos un programa W. Forsythe al completo con "The Vertiginous thrill of Exactitude", "Artifact Suite" y "Enemy in the Figure", y después de un recorrido por Alemania con este programa, vamos a reanudar nuestra gira nacional con "el Quijote".

Me gustaría tener, obviamente, obras de Neumeier, de Cranko o una Manon, pero el hecho de no tener un teatro donde desarrollar una verdadera temporada, hace muy difícil hacer frente a este tipo de repertorio. Primero tengo que encontrar las fechas en un teatro y luego "vender" el programa a un director que a menudo no lo conoce o prefiere verlo bailado por una compañía extranjera.

La compañía Nacional de Danza en Raymonda.
Foto: Josep Guindo

Una de tus reivindicaciones es un teatro sede para la compañía ¿cómo está este tema? ¿en qué teatro en concreto piensas?
Hemos hablado mucho con la dirección del INAEM sobre este tema. Por ahora parece imposible que nos instalemos en un teatro ... pero voy a seguir trabajando en este sentido para hacer que este sueño sea posible algún día. La próxima temporada, estaremos más presentes en el teatro de la Zarzuela en fechas fijas y nuestra colaboración con el teatro Real también se solidificará lo que ya es una cosa muy buena.

El nuevo Conseller de Cultura de Cataluña, Santi Vila, ha hablado de la creación de una compañía pública de danza en Cataluña, podríamos recomendarle que os visitase para que os tomase como ejemplo! Calidad y diversidad con pocos medios… ¿cómo se consigue, nos puedes desvelar la fórmula mágica?
Nuestras puertas están completamente abiertas. Yo estaría feliz de ayudar en la creación de una nueva compañía de danza, que incluso podría establecer muy rápidamente colaboraciones y coproducciones que beneficiarían a todos.

No existe una fórmula mágica; se necesita mucho trabajo para llegar a optimizar los recursos disponibles. Hemos creado un repertorio con muy pocos recursos, reciclando decorados, trajes, todas las compañías de danza hacen coproducciones hoy en día, es la única forma de lograrlo.