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martes, 22 de diciembre de 2020

Lucía Lacarra: Fordlandia es nuestro sueño, nuestro bebé

Fordlandia. Foto: Josep Guindo


A Lucía Lacarra hemos tenido la suerte de verla desde sus comienzos con Víctor Ullate y en distintos papeles con las compañías en las que ha bailado. Coppélia en el Teatre Víctoria, cuando el Liceu se quemó, en la versión de Roland Petit, con su compañía y con él como Doctor Coppelius; con el Ballet de San Francisco, ahora sí en el Liceu, en el Lago de los Cisnes y en In the Night de Jerome Robins ; en un Corsario en Munich, en la compañía bávara que integró durante tantos años, y en innumerables galas por Cataluña y España. Precisamente recuerdo especialmente una Gala en Murcia, organizada por José Carlos Martínez, dónde por cierto los próximos 27 y 28 de diciembre vuelve a estar invitada. Imposible olvidar cualquiera de sus actuaciones, Lucía es alguien nacido para la danza. Dotada de un talento único, que ella ha cultivado con ahínco, tesón y amor, cautiva irremediablemente sea lo que sea en lo que el afortunado espectador tenga la oportunidad de admirarla. 

De nuevo en Terrassa donde bailaste con la compañía de Víctor Ullate y un poco antes embarazada de tu niña ¡Bienvenida Lucía! En esta ocasión has vuelto con Matthew Golding y vuestro espectáculo Fordlandia ¿qué nos puedes contar de esta creación? 

Pues Fordlandia es como si fuera nuestro bebé, es algo que hemos concebido, planificado, creado, producido y disfrutado, paso a paso desde el principio. Algo muy especial desde que empezamos a crearlo hace mucho tiempo y que seguimos disfrutando desde su estreno y en cada espectáculo que hacemos. El nombre se lo pusimos gracias a un amigo de Mat, de Hong Kong, que le hizo descubrir una musica de Jóhan Jóhansson cuyo título era Fordlandia. La música nos fascinó, de hecho es la música central de la pieza de Juanjo Arqués que bailamos con una tela que representa el agua. 

A mi me interesó descubrir acerca del nombre porque para mi Fordlandia representaba un sueño, ese sueño de volver a estar en los escenarios, de volver a bailar, de volver a encontrarnos, ya que creamos esta pieza estando separados por el confinamiento todos esos meses, y me sonaba a algo mágico, a un sueño, y descubrí que el compositor se había inspirado en Fordlandia, la ciudad que Henry Ford había creado en las plantaciones de caucho de Brasil y que al final no consiguió desarrollarse y que ha quedado como una ciudad fantasma, pero fue su sueño crear esa ciudad, entonces me pareció perfecto y a parte de que una de las músicas lleve su nombre, nuestro bebé se llama así, Fordlandia. 


A Matthew le conocemos aquí sobretodo por su paso por el Corella Ballet y personalmente tuve la suerte de verle en una Giselle con el HET National Ballet ¿Cómo surgió tu relación con él?

Matthew y nos conocimos, ... creo que fue en 2012 en una gala en Astana, Kazakistan, luego nos vimos muchas veces en Galas por distintas ciudades, Berlín, Luxemburgo,.... Él estaba con su pareja, yo con la mia... Finalmente nos encontramos en Munich en junio de 2019. Yo llevaba ya dos años divorciada, él llevaba también dos años separado y fue como un encontronazo, fue maravilloso... Coincidimos en la puerta del teatro y nos quedamos como hora y media hablando, yo creo que hasta entonces no habíamos hablado de verdad. 

Yo estaba en un momento de transcisión, había decidido dejar la companyia de Víctor, no sabía muy bien que quería hacer, aparte de seguir bailando en el Ballet de Dortmund y él también estaba un poco en la misma situación y todo surgió como algo de lo más natural, empezamos a hacer planes juntos, a bailar en galas juntos y empezamos a tener esa idea de querer crear algo juntos y como algo muy natural, cuando el mundo se paró y nos confinaron, y además estábamos separados, en lugar de deprimirnos, empezamos a trabajar y dijimos éste es el momento de crearlo y de hacerlo. 

¿Estáis de gira con Fordlàndia? Creo que ireis a la Gala de estrellas que José Carlos Martínez organiza cada año por Navidades en Murcia ¿Tenéis otras actuaciones previstas por España?

Pues ahora el 18 y 19 de diciembre, justo despues de Terrassa, nos vinimos a San Petersburgo donde bailamos una de las partes de Fordlandia que es Snow Storm, coreografía de Yuri Possokhov, que además tiene música rusa, por lo que para ellos resulta muy familiar, y nos volvemos a España para seguir con la gira. Vamos al Arriaga de Bilbao con dos funciones los 18 y 19 de diciembre y del 5 al 10 de enero estaremos en los Teatros del Canal con 6 espectáculos, lo cual es maravilloso. Luego Tenerife el 30 de enero, Oviedo el 3 de Marzo, Zaragoza seguramente el 9 ó 10 de marzo, y eso que los teatros todavía tienen dificultades con la programación, así que muy felices por el interés que hay por Fordlandia, y, como bien dices, los días 27 y 28 de diciembre bailamos en la Gala de José Carlos Martínez en Murcia, donde bailaremos lo mismo que hemos bailado en San Petersburgo. 


Sigues vinculada a la compañía de Dortmund. ¿Que te ata a ella? 

Dortmund para mi ha sido y es lo más maravilloso que he descubierto. De hecho lo descubrí hace muchos años. Ya conocía al director Xin Peng Wang y al que era entonces el director administrativo, Tobias Ehinger, y que ahora es el intendente del teatro entero, lo conocí en una gala en Ludwigsburg y me vino a decir que acababa de coger la compañía y que iban a hacer galas y me querían invitar. Desde entoces fui todos los años a bailar en sus galas y luego me ofrecieron empezar a hacer producciones conmigo y fue lo más lógico cuando decidí que no quería seguir en Munich, cuando hubo el cambio de dirección (vean nuestra entrevista anterior a Lucía, justo cuando acababa de dejar el ballet de Munich aquí). Así que firmé un contrato como artista permanente invitada y he creado ya tres producciones con ellos. 

Para nosotros ha sido una plataforma maravillosa y han sido también coproductores, en cierto modo, de Fordlandia. Yo estaba en contacto con ellos y los teatros en Alemania tenían muchas dificultades para programar ya que solo podían hacerlo con espectáculos de máximo una hora, sin pausa, y con dos bailarines que ademas fuesen pareja y estaban desesperados porque no sabían de que podrían disponer para empezar la temporada y entonces hablamos de la oportunidad de co-producir Fordlandia como espectáculo que formase parte del repertorio de la compañía y estrenarlo en septiembre, como estreno de la temporada. Para nosotros fue una oportunidad única y un tesoro tenerles allí y trabajar con ellos y de hecho ya estamos trabajando en un siguiente espectáculo. 

¿Dónde tenéis vuestra base ahora? 

Es una pregunta complicada. De hecho nuestra base artística está parte en Dortmund, que es donde volvemos cada vez que no estamos de gira actuando y es donde seguimos trabajando y creando, y bueno, pues en nuestra maleta también, ya que estamos la mayoría del tiempo viajando. Pero la base personal para mi está en el Pais Basco, en Zumaia, que es donde está Laia mi hja de 5 años y donde está toda mi familia. Para mi es importante saber que ella está bien y allí lo está, arropada por todos y sobretodo por mi madre, porque para un niño si no está con su madre, pues ¿qué mejor que con su abuela? Y en cuanto a Mat, pues su base está en Amsterdam por la misma razón, porque él tiene un niño de dos años y cada vez que no estamos trabajando, nos separamos para ir cada uno a ver a nuestros respectivos hijos y bueno, a veces pues vamos los dos a un lado y al otro, pero sí, ¡son malabarismos los que hacemos con nuestra agenda! 

¿Cómo habéis vivido esta etapa de confinamiento? 

El confinamiento fue duro para todo el mundo, sobre todo porque creo que nos pilló a todos por sorpresa. Nosotros estábamos bailando en Dortmund ese fin de semana y se canceló todo y nos fuimos cada uno a su casa con nuestros hijos el trece de marzo y nos encontramos ya confinados el catorce sin ningún preaviso. 

Nunca imaginamos que iba a durar tanto tiempo. Pero en vez de deprimirnos, dijimos pues vamos a aprovechar el tiempo, que en cierto modo era algo precioso tener ese tiempo, y durante esos tres meses creamos Fordlandia que ya teníamos en mente desde que nos encontramos y también me ocupé yo de producirlo, hablar con los coreógrafos, elegir las piezas, ... Hicimos también el guión de las películas y lo que es increíble es que a mediados de abril ya teníamos espectáculos confirmados tanto en Dortmund como la gira de diciembre, cuando aún no teníamos nada practiamente creado, y luego, el 15 de junio, cuando pusieron el primer vuelo de Bilbao a Frankfurt, ya estaba yo en ese avión y el 16 empezamos a trabajar juntos y para principios de agosto ya todo el ballet estaba terminado. La verdad es que para mi fue una experiencia muy fuerte, pasamos noches al teléfono, una vez que se dormían los niños y no lo soltábamos hasta las tres de la mañana. En cierto sentido fue maravilloso tener ese tiempo muerto para poder dedicarlo a esta creación. 

Para mantenerme en forma pues al principio seguia haciendo clases como podía, me agarraba a lo que había en casa y cuando vi que iba para largo, me compre una barra, un suelo de linóleo de Harlequin y ahora tengo una esquinita de estudio de danza en la sala. Y, bueno, uno tiene que adaptarse y sobretoto procurar sentirse motivado. 

Por favor, cuéntame más acerca de este nuevo proyecto que me has comentado 

Pues sí, estamos ya creando un segundo espectáculo. Empezamos en noviembre, cuando volvimos a parar forzosamente y es como que un poco la historia se repite. Estábamos en Alemania cuando se cerraron otra vez los teatros, teníamos cuatro espectáculos de Fordlandia en Dortmund y decidimos ir ahí y empezar a crear el siguiente, así que el tiempo que no estemos de gira con Fordlandia, en enero, febrero y marzo, iremos una semana por aquí y otra por allí, para seguir creando el siguiente. 

¿Te apetece comentar algo de tu paso como Directora de la compañía de Víctor Ullate? 

Mira, sinceramente prefiero no hablar, porque sobre todo quiero que esta entrevista tenga un espíritu positivo y el pasado, pasado es, y uno aprende de ello. Te diré que aprendí mucho de ese paso y que cada experiencia en esta vida, siempre te hace más fuerte. 

¿Sigues la situación de la danza en España? ¿Conoces el Ballet de Barcelona ? 

Sí, por supuesto, siempre la he seguido y siempre he estado dispuesta a hacer todo lo posible para apoyarla, porque sinceramente creo que en España falta solidaridad. Deberíamos ayudarnos mutuamente para hacer frente a ese gran retraso que tenemos en compración con otros países europeos. Yo creo que la unión hace la fuerza y somos demasiado individualistas en España. 

No conozco el Ballet de Barcelona y me encantaría conocerlo. Como sabes hace mucho que no vengo y tampoco por placer puedo, pero espero que en un futuro próximo surja la oportunidad. 

¿Cúales son tus planes de futuro ? 

Mis planes son actuar muchísimo y que la gira con Fordlandia sea maravillosa. Están saliendo muchos bolos ya que además de todo lo confirmado, también hay otros muchos países interesados, así que vamos a disfrutar mucho bailando y también creando el siguiente espectáculo. Nos sentimos muy felices y estamos muy motivados. 

A nivel personal ¿cómo te organizas ? Creo que tu niña vive en Zumaia ¿es así? ¿tenemos a una futura bailarina? 

Sí, mi hija, Laia, está en Zumaia. Va allí al colegio, tiene sus amigas, tiene ya su vida social y todo funciona muy bien gracias a mi santa madre, sin la cual no habría sido posible para mi seguir bailando como lo hago. Mi hija la adora, ya que mi madre estuvo conmigo en Munich cuando nació. La niña está tan bien o mejor con ella ya que yo no paro de viajar y no podría hacerlo si no supiera que ella está allí perfectamente. 

No creo que vaya a ser bailarina ya que será extremanademnte alta, tiene 5 años y lleva ropa de 9 y calza un 32. Cuando nació ya me lo dijeron y sé que con 10 años ya será más alta que yo, así que no creo, no. De todos modos no creo que la danza tenga que ser algo que se transmita de generación en generación, de hecho en mi casa no había nadie relacionado con la danza y yo lo traje dentro de mí desde que era un bebé. A mi lo que me gustaría es que ella descubra que quiere hacer en la vida, cual es su pasión y que encuantre algo que la haga feliz. Yo no siento que haya trabajado ningún día de mi vida, porque he conseguido hacer lo que para mi era una necesidad, una pasión, y eso es lo que deseo para ella y yo la ayudaré hasta el final, sea lo que sea, aunque sea algo que yo no entienda, o que desconozca, estaré allí para ayudarla, como mi madre me ayudó a mi. 

Qué nos dirías de la experiencia de ser madre y compaginarlo con una profesión que te exige tanta dedicación y ausencias ¿cómo lo llevas? 

Es muy dificil, pero no lo cambiaria por nada en el mundo. Yo lo que siempre digo es que con el nacimiento de mi hija descubrí también lo que significa la culpabilidad, porque una al ser madre siempre se siente culpable de no hacer suficiente. Al principio, cuando me separaba de ella, sufría muchísimo aunque solo fuera para ir a hacer clase, y ahora cuando estoy con mi hija y tengo que trabajar siento que no estoy haciendo suficiente de un lado o del otro. Pero es algo maravilloso que te cambia la prespectiva de la vida y te pone las prioridades en su sitio y yo creo que desde el momento que me quede embarazada y luego tuve a Laia he disfrutado más de mi trabajo y me siento afortunada de poder seguir haciéndo y creo que para ella también es importante ver a su madre satisfecha y feliz y disfrutando de lo que hace, porque uno debe estar satisfecho de lo que hace. 



Agradecemos a Lucía su dedicación para con nosotros en unos días de gran ajetreo y les recomendamos que no se pierdan a esta increíble pareja con su espectáculo Fordlandia, en cualquiera de los teatros de la gira española donde puedan tener ocasión de verles. 

Adjuntamos algunas críticas de la función que Lucía y Matthew ofrecieron en el Centre Cultural de Terrassa el 12 de diciembre. Todas las fotos, de Josep Guindo, son asimismo de esa función.

Marta Porter para el Diari Ara aquí 
Valèria Gaillard para Recomana aquí




domingo, 2 de abril de 2017

Entrevista a Lucía Lacarra

Lucía Lacarra y Marlon Dimo en La Dama de las Camelias.
Foto: Pep Aguadé.

La estancia de Lucía Lacarra en Reus nos brindó la oportunidad de charlar brevemente con ella. Lucía lleva una vida ajetreadísima desde que dejó el Ballet de la Ópera de Munich y aún más desde que es madre, ya que su escaso tiempo libre lo dedica a su preciosa hija Laia.

Esa misma semana, antes de Reus bailó en Roma, luego en Riga y tras bailar en Reus el sábado, cogía un avión a primera hora del domingo para pasar un breve tiempo en Zumaia y el martes por la tarde regresar a Dortmund.

Carolina Masjuan

Por suerte los balletómanos catalanes hemos podido disfrutar a menudo de Lucía en nuestros escenarios, con Roland Petit en Coppélia en el Teatre Victoria, justo después de que el Liceu se quemara; como Odette/Odile del Lago de los Cisnes ya en el Liceu re-estrenado con el Ballet de San Francisco con el que también bailó In the Night de Jerome Robbins en el programa mixto. De nuevo con Roland Petit, esta vez en Peralada, con el programa Duke Ellington, más sus intervenciones como invitada con el Ballet de Ángel Corella también en Peralada donde la entrevistamos largamente y cuando nos confesó su deseo de ser madre (entrevista completa aquí), o en la Gala de IBStage en Terrassa, cuando ya bailó embarazada de catorce semanas, aunque sólo Carlos López, compañero en la época de Ullate y professor en IBStage, estaba al corriente de su estado. Además de nuestras visitas a Munich para verla en todo su esplendor con su compañía en un Corsario bajo la dirección de su estimado director Ivan Liska.

Lucía y Marlon en Spiral Pass. Foto: Pep Aguadé
- ¿Fue el hecho de que Ivan Liska dejara la dirección del Ballet de Munich lo que motivó vuestro cambio o era algo que ya teníais en mente?
Si Ivan hubiera continuado, nosotros también. Con Ivan teníamos muy buena relación, había una confianza profesional enorme. Al final de cada temporada ya sabíamos de qué días ibámos a disponer para organizarnos y así podíamos aprovechar el tiempo lo mejor posible. Era una ventaja enorme ganada a base de muchos años de trabajo. Nos enteramos hacía ya varios años que Ivan se iba e iba a cambiar la dirección. El nuevo director nos invitó a un espectáculo en Montecarlo y nos lo contó, diciendo que quería contar con nosotros, quería que nos quedáramos. 

Al principio dijimos, bueno, lo intentamos un año y vemos como van las cosas, pero cuando ves que eso no funciona para nada, que no hay entendimiento, que no hay respeto, llega un momento que dices, mira no vamos a tener problemas, no vamos a empezar a discutir, él es el director y si no hay entendimiento mejor no firmar el contrato. Es una pena terrible ver esa compañía con tan mal ambiente. Hay diecisite bailarines que se van por cuenta propia al final de esta temporada porque eso es inaguantable, la gente está muy muy descontenta y lo pasa fatal. Nosotros no queremos tener malos rollos, trabajar con mal ambiente, no vamos a empezar ahora a tener problemas, a estas alturas, no vale la pena.

- Ahora sois bailarines invitados en Dortmund y en la compañía de Russell Maliphant ¿a qué os compromete este tipo de colaboración?
Yo llevaba ya muchos años participando en galas con el Ballet de Dormund y con Marlon también veníamos. Ya había el plan de hacer una creación con el director y coreógrafo de la compañía y si hubiésemos seguido en Munich no habríamos podido hacerlo. En realidad yo ya tenía muchas cosas planeadas que tenía muchas ganas de hacer y que no habría podido hacerlas de haber seguido en Munich. Cuando decidimos irnos, pedí un contrato como free-lance en Dortmund pero su co-director, Tobias Ehinger, nos ofreció un contrato de permanencia que nos da estabilidad y la posibilidad de tener una pequeña base en Dortmund, lo cual es fantástico. Venimos todos los meses a hacer un espectáculo y luego nos vamos. Es un grupo estupendo que ya conocíamos bien y con el que siempre nos hemos sentido muy a gusto, hay muy buen ambiente, es maravilloso y nos encanta venir aquí.

Lucía y Marlon en Spiral Pass.
Foto: Massimo Danza
Y con Russel igual. Surgió la idea de que como teníamos mas tiempo, podíamos participar en más espectáculos como integrantes puntuales del grupo y para nosotros es una maravilla poder trabajar con él. La agenda en Munich no daba para mucho, pero ahora hemos hecho una gira en otoño y en primavera hacemos otra. Estamos encantados.

Hacer creaciones, trabajar con coréografos distintos, es fantástico. En otoño hicimos un montón de creaciones y cosas nuevas que no habríamos ni soñado poder hacer. Despues de 14 años, ha sido un cambio de rumbo que al final ha sido super positivo. Quedarnos en Munich habría sido como seguir en la misma casa pero cambiando de familia y no nos apetecía nada. Al final ha sido nuestra decisión y hacemos lo que realmente nos gusta y nos hemos dado cuenta de que ha sido lo mejor que podíamos hacer, ha significado un cambio radical pero muy motivador que nos inspira y con el que disfrutamos muchísimo.

Lucía y Marlon en Spiral Pass.
Foto: Massimo Danza
- Además creo que no paráis de viajar participando en Galas ¿cómo te organizas? ¿sois vosotros mismos quienes gestionáis estas invitaciones?
Lo hago todo yo misma, lo que es un trabajo enorme (risas) sobretodo ahora con la niña... Lo primero que piensas es “Laia” ¿Viene?, ¿no viene?, ¿qué hacemos, cómo organizamos...? pero a la vez prefiero hacerlo yo porque sé que estará bien hecho, es algo que requiere mucho esfuerzo de gestión de tiempo y además ahora con la niña no duermo, porque cuando tengo libre estoy en Zumaia con ella y que si los dientes, las muelas, pero da igual si no puedo descansar demasiado, en vez de tener un mediador con el que igualmente tendría que conmentar todo, prefiero hacerlo directamente.

- Laia ¿por qué este nombre? ¿sabes que es un nombre catalán? 
Pues el nombre, además de un diminutivo de Eulalia, cosa que descubrí a posteriori, es también un instrumento de sembrado del País Vasco. Es muy gracioso porque tengo una amiga escritora, Carmen Guaita, que en su libro “Jilgueros en la Cabeza”, que es la historia de una familia de mujeres que todas tienen nombres que son diminutivos de Eulalia, a la pequeña ya no saben como ponerle y le ponen Eulalia y en cambio no hay ninguna Laia, porque en el Pais Vasco no se conocía el nombre. Ahora ya sí, desde que mi hija se llama Laia ya he conocido a muchas niñas pequeñas a las que les han puesto Laia, pero antes no.

Pero lo mío fue muy especial porque fue un sueño. Yo soñe que Diana, mi hermana, tenía a nuestra hija en brazos y yo sabía que era niña porque iba toda vestida de rosa y se llamaba Laia. Desperté y era todo tan real… se lo comenté a Marlon y me dijo, pues nada: Laia! pero cuando me quedé embarazada él estaba convencido de que tendríamos un niño, él quería niño y estaba seguro de que sería así y cuando me preguntaron a los cuatro meses si quería saber qué esperábamos y les dije que por supuesto que sí y nos confirmaron que sería niña, pues ya no hubo duda de que nombre le pondríamos. Fíjate que cuando comenté en familia: tenemos ya el nombre y es Laia, miré a mi hermana y le dije: si no te gusta es culpa tuya y les expliqué el sueño y ya no hubo tema de discusión y todo el mundo buscando ya significados de Laia y así, pero ya sin aportar nadie nada, porque estaba clarísimo. Además me encanta, es un nombre que me encanta.

La niña ahora tiene dos años y como te he comentado ya no viaja con nosotros porque no es práctico. Por ejemplo hemos ido a Dubai para un día y a Taiwan para un día, así que mucho mejor que Laia se quede en Zumaia con mi madre. Allí va al cole y está super feliz con la familia y yo me quedo mucho más tranquila, porque aunque viajara con nosotros, apenas si podríamos verla y sería complicado buscar con quien dejarla cuando estamos en el teatro.

Lucía y Marlon en La Dama de las Camelias.
Foto: Pep Aguadé
- ¿Puedes hablarnos de tus planes inmediatos? ¿contemplan alguna nueva visita por tierras españolas?
Pues la semana que viene nos vamos a San Petesburgo para el Festival del Mariinsky a hacer una Gala, luego vamos a New York para el Youth American Grand Prix, donde este año habrán dos Galas, la de clausura del propio concurso y una homenaje a Julio Bocca para sus 50 años, luego vamos a Munich donde tenemos una Gala el 23 de abril, luego volveremos a Dortmund donde tenemos un espectáculo más de Fausto y luego nos vamos con Russel Malliphant a París donde tenemos dos espectáculos, de ahí a Luxemburgo para dos Galas… en fin una locura… una locura increíble...

En cuanto a España, de momento, y espero que nos podamos organizar porque tenemos como ves una agenda super llena, tenemos previsto en agosto bailar con Víctor Ullate otra vez, como ya hicimos el año pasado con la Pastoral, en su nuevo espectáculo Carmen, en los Teatros del Canal y ahora también se ha presentado la posibilidad de que lo baile el 1 de agosto en San Sebastián, lo que me da muy poco tiempo para aprendérmelo y trabajarlo, que no sé cómo lo voy a hacer, porque no tendré apenas tiempo de aprendérmelo, pero espero que lo consiga…

- Me imagino que aunque debe ser muy interesante y estimulante trabajar con tantos coreógrafos distintos y participar en tantas creaciones en poco tiempo, debe ser a la vez muy estresante ... Porque claro, es aprenderlo, rodarlo, bailarlo, con una compañía, con otra...
Sí, ya la última vez con Víctor Ullate y su Pastoral, en una semana nos tuvimos que aprender media hora de coreografía, ensayarla y hacer el primer ensayo general en escena, todo eso en una semana... y luego terminamos eso y nos fuimos rápidamente a aprender el nuevo ballet de Russell y de ahí a Dormund para terminar y ensayar Fausto… Es una locura... en mucho mas intenso porque es mucho mas rápido todo. Cuando estás fijo en una compañía, las cosas se hacen con mucho más tiempo, el proceso es mucho más lento, pero a mi me gusta trabajar así ya que tienes la adrenalina a flor de piel, es muy, muy intenso, pero a la vez es muy estimulante.

Lucía y Marlon en Spiral Pass. Foto: Massimo Danza
- Acerca de vuestra participación en Reus qué destacarías
Pues a parte de no tener tiempo para nada, porque fíjate que Marlon con el cambio de hora ni durmió, ya que se iba a Tirana para arreglar unos papeles y Javier, Mai y yo con Iratxe, salíamos a las seis de la mañana para nuestros destinos, me encantó volver a participar en Reus. Era ya la segunda vez y es que yo nunca he hecho ninguna diferencia en bailar por ejemplo en la Ópera de París o en Reus. Sea el tamaño que sea el teatro, hayan el número de personas que haya, le tengo tanto respeto a uno como a otro. Yo tengo a mi trabajo un respeto y un cariño enorme y es fundamental el ambiente de la gente con la que trabajas y en Reus estamos siempre muy a gusto. Estamos alucinados con el equipo técnico, lo profesionales que son, lo fácil que es entenderse con ellos, lo rápido que ven lo que quieres.. Ya te digo, para mí tiene la misma importancia y me merece el mismo respeto y no hago ninguna diferencia para nada entre ir al Bolshoi o a Reus.

Además hay que potenciar en España todo lo que se haga y ayudar a que siga adelante en lo que se pueda y yo estoy siempre dispuesta a hacerlo como por ejemplo con el Roseta Mauri. Me hizo muchísima ilusión por ejemplo que Laura Moreno Gasulla, participante en la última edición, integrara luego la compañía Junior de Munich. Me dijo mi director “he recibido un currículo de una chica que bailó en una gala contigo” y cuando ya la cogió, fui a verla y era una bailarina muy bonita. Estuvo dos años en Munich y consiguió un contrato en una compañía (ahora Laura baila con el Ballet de Praga).

- ¿Qué opinas de la situación en el Liceu de Barcelona?
Pues yo sé de la compañía que hubo en el Liceu en la epoca de Joan Magriñá y pienso que no tiene sentido que ese teatro tan impresionante no dé a la danza y a ese patrimonio en ballet que tiene, el valor que merece y es una pena que no se divulgue. No tiene sentido….


sábado, 23 de junio de 2012

Lucía Lacarra: “Si no expreso sentimientos, la danza no tiene sentido para mi”


Lucía y Marlon Dino en  La Dama de las Camelias


En un perfecto francés, Lucía nos atendió en un camerino de Peralada previamente a la función en la que homenajearía al que ella considera su descubridor, el coreógrafo francés Roland Petit, recientemente fallecido.



Loïc le Duc/Carolina Masjuán

Loïc le Duc: ¿Puede explicarnos como llegó a principal con el Ballet de Munich?
Lucía Lacarra: Oh, ¡es una larga historia! Tenemos que remontarnos a septiembre de 2002, hace ya nueve años que estoy en Munich. De hecho es bastante curioso ya que me fui a San Francisco en septiembre de 1997, se lo cuento, porque después de un mes de estar allí, vine a bailar como invitada al English National Ballet el Cascanueces que Derek Dayne acababa de crear. Ese diciembre, después de una de las funciones, me encontré con Ivan Liska, que había ido a ver el espectáculo y me dijo que cogía la dirección del Ballet de Munich para la próxima temporada y que estaba interesado en que yo fuera allí. Le dije que no era posible, acababa de firmar para el San Francisco, pero de todos modos él me explicó cual era su idea y el repertorio para ese teatro maravilloso de la ciudad. Realmente me interesó pero a mi, después de tres años con Roland Petit, lo que me apetecía era experimentar nuevas cosas. No obstante, sabía que no había marchado a Estados Unidos de forma definitiva sino que volvería a Europa un día. Cinco años más tarde, sentí que era el momento de volver y a la primera persona que contacté cuando tomé la decisión, fue a Ivan Liska. Además fue curioso ya que acababa de venir para hacer una gala en Stuttgart y el día de la general, que era a
las 10 de la mañana, hice el ensayo, cogí un tren, me fui a Munich, encontré a Ivan e hicimos una especie de prueba y firmé el contrato. Fue una decisión de lo más acertada ya que hace ya ocho temporadas que estoy allí y eso es ya todo un record para mí ya que lo máximo fueron mis cinco años en San Francisco.

La verdad es que estoy encantada, tenemos un teatro maravilloso, un repertorio sublime
ofreciendo un amplio abanico de posibilidades, desde el clásico más clásico al contemporáneo más rabioso, pasando por esos ballets dramáticos que adoro y que son tradición en Munich. Además la ciudad es preciosa y se vive muy a gusto, siendo su situación perfecta ya que está en el centro de Europa, con un aeropuerto sensacional que en un momento te permite llegar a cualquier sitio, lo cual te hace la vida muy fácil. Con Ivan nos entendemos realmente bien. Siempre que es posible me permite moverme, ir a hacer espectáculos fuera. Sinceramente he encontrado lo que siempre busqué, mi compañía ideal, así que así fue como empezó todo y de momento aquí me quedo.

 LlD : ¿Cual es el lugar de la compañía de Munich en el paisaje alemán de la danza clásica?
En  Munich existe una enorme tradición, una gran tradición de la Danza. Sus habitantes están muy orgullosos de su teatro y de su compañía de ballet y lo que es magnífico es que hemos conseguido en la compañía hacer una mezcla de ballets de todos los estilos, lo cual es muy interesante para un bailarín ya que al fin y al cabo nuestro repertorio es la única riqueza que poseemos y nosotros hemos mantenido todos los clásicos, Don Quijote, La Bella, El Lago, Giselle, Corsario,… los tenemos todos y cada año bailamos tres o cuatro y los mezclamos con los neoclásicos románticos, como Onegin, Romeo y Julieta, La Fierecilla Domada, la Dama de las Camelias,… continuamos con todos los Balanchine, Robbins, McMillan, y luego Kyllian, Forsythe, Mats Ek,… Es realmente rico como repertorio para un bailarín y, claro, eso es muy interesante y al mismo tiempo para el público es magnífico, tienen la posibilidad de elegir qué es lo que tienen más ganas de ver. Además hay tres ballets nuevos, como mínimo, cada año. Cada temporada cambia muchísimo todo el repertorio, siempre se están ofreciendo muchas cosas nuevas, tanto a los bailarines como al público, así que el teatro está siempre lleno lo cual es muy motivador.

 LlD: Sus roles ¿cómo los elige? ¿qué es lo que quiere bailar, Ek, Giselle?
Soy de la opinión, y es una opinión personal, que no todos los bailarines estamos hechos
para bailar cualquier cosa. Evidentemente que todos podemos bailarlo todo, pero los hay que son mejores en unas cosas que en otras, así que está muy bien que con su director uno tenga esa “entente” esa franqueza para decir “esto no me gusta, no me siento bien con ello”, o, por ejemplo, yo siempre he pensado sobre el trabajo de Mats Ek, que me gusta verlo pero no bailarlo. Es demasiado fuerte, demasiado duro para mi cuerpo. Yo tengo un cuerpo que es demasiado elástico y Mats Ek requiere casi una musculatura de hombre y me da la impresión que me rompería y no vale la pena. Hago Forsyhte, Kilian, y no hay problema así que está muy bien estar en una compañía donde puedes decir “oiga, yo eso realmente no desearía hacerlo”. ¡Hay tantos bailarines que estarán encantados de hacerlo! en cambio yo pienso que no disfrutaré e incluso pienso que no estaré lo suficientemente bien, no tengo ningún problema en confesarlo. Cada uno se conoce y sabe lo que le conviene.
Yo bailo porque me apasiona, adoro lo que hago y no soy alguien a quien se pueda forzar a hacer algo que va en contra suyo, porque no disfrutaría y no podría ofrecer placer al público y yo cuando bailo debo sentirlo, no se trata solo de un reto doloroso en el que se tenga que sufrir… Sí, tal vez lo hagas cuando empiezas, pero al cabo de cierto tiempo, y yo ya llevo profesionalmente veintiún años en esto –empecé a los quince años- ya he descubierto lo que me gusta, lo que adoro y sé que no disfrutaría bailando por ejemplo Ek….

Carolina Masjuan: Y respecto a Duato, cuando Multiplicidad… entró recientemente en el repertorio ¿sintió interés por bailarlo? ¿llegó a hacerlo?
No, no lo bailé, pero no fue una elección. En esa época fue cuando me rompí una rodilla. Nacho vino a hacer un casting en el mes de Mayo y yo no empecé a trabajar hasta Julio, así que ya no formé parte del elenco. Fue una terrible lesión y después de seis meses de paro reincorporarte a la temporada es duro, hacer ocho horas de ensayo de un nuevo ballet para empezar no es lo más adecuado.

La pareja en Thais (Foto; Snanislav Belyaevsky)


CM: Fue esa misma lesión la que le impidió bailar Onegin en Porta Ferrada, ese verano en que el Ballet de Munich hizo una gira por España ¿no es así?
Efectivamente. Lo sentí mucho y espero que habrá una próxima ocasión.

 LlD: Hace unas semanas el coreógrafo Roland Petit nos ha dejado….
Sí, justo un mes. Recuerdo perfectamente la fecha ya que fue el día de mi primer aniversario de casada. Me hallaba celebrándolo en un precioso castillo de Baviera y me llaman para decírmelo. Fue terrible saberlo, había hablado con Roland muy a menudo recientemente ya que estaba proyectando un nuevo ballet. Se trataba de un proyecto común del que hablamos el pasado mes de Marzo, cuando fui al Teatro San Carlos de Nápoles para bailar Romeo y Julieta con Roberto Bolle y me lo comentó, era “El Gatopardo”. Hablábamos de ello casi cada semana y le sentía realmente entusiasmado, en plena forma y con muchas ideas bulléndole en la cabeza.

 LlD: ¿Cree usted que hay una herencia Roland Petit, una forma de trabajar específica de él?
Absolutamente. No es sólo que deje un legado, por mi parte confieso que estoy convencida de que no sería la que soy, si no hubiese conocido a Roland Petit.  Pasé tres años trabajando con él y eso es realmente un lujo… claro que bailo Balanchine pero nunca trabajé con él, en cambio con Roland, estuve en el estudio, trabajando sus ballets directamente. Roland era como un libro de danza abierto, transmitiendo todas sus experiencias, esa pasión que tenía, esa disciplina, hacía la barra él mismo, con ganas de estar en el escenario…Hicimos muchos espectáculos juntos, Coppélia… Incluso cuando yo ya estaba en San Francisco, continuamos trabajando juntos. Bailé con el ballet Asami Maki: Pink Floyd, Duke Ellington, hacíamos muchas giras y en 2004 creó su espectáculo biográfico Le Chemin de la Création con el que hicimos una gira por Francia y era un espectáculo en el que él estaba en el escenario durante tres horas, de forma que nos contaba su vida, como empezó, la escuela, su primer ballet, cronológicamente, hablando de sus ballets “fetiche” y había un fragmento en el que había cinco bailarines y yo, cinco hombres y una mujer, era un fragmento que él quiso mostrar… fue magnífico. Hicimos varios espectáculos e incluso existe el DVD y se pasó por televisión. Siempre mantuvimos contacto, nos sentíamos muy próximos. Hicimos la última gira en 2008, estuvimos aquí. Si no hubiese pasado por Roland Petit no me habría descubierto a mi misma. Venía de una compañía pequeña, la de Víctor Ullate, donde éramos pocos bailarines y había limitaciones a nivel de repertorio, en cambio, cuando llegué a Marsella, mi primer ballet fue ¡Notre Dame de París! Asumí roles que eran enormes, Carmen, Le Jeune Homme, Rendez-vous, … roles de mujer… y tener a alguien como Roland Petit que en todas las entrevistas decía “es muy joven para los papeles que le doy pero tiene el instinto perfecto, tiene el instinto para saber como interpretarlos aunque no lo haya vivido”, tener a alguien como él que tenía  tanta confianza en mí, me daba una fuerza enorme… me permitió creer en mi misma y me dio fuerza para probar, para dejarme ir, para hacer aquello en lo que creía sin miedo y yo confiaba tanto en él, que al ver que él creía en mí, me permitió descubrir esta pasión que siento por la interpretación, para meterme en la piel de un personaje. Esos tres años en Marsella significaron un reto constante porque pasar de un papel a otro era enorme. No se trataba de pequeños ballets en los que eres la pequeña bailarina bonita, eran auténticos papeles de mujer en ballets completos, era magnífico es ahí donde descubrí esa pasión por todo lo que es dramático.

 LlD: Usted ha bailado mucho y muy variado pero ¿hay roles que le gustaría bailar o papeles que le gustaría se crearan para usted?
Bueno, siempre hay roles o creaciones nuevas que un bailarín pueda desear, pero no podría decirle ninguno específico, aunque estoy por ejemplo muy ilusionada ahora mismo con la Fierecilla Domada de Cranko que vamos a bailar la próxima temporada y que aún no he bailado.
Tengo ganas de hacerlo porque además soy alguien que se basa sobre todo en las cosas posibles. Es curioso porque siempre me digo a si misma que he nacido veinte años demasiado tarde. Me habría gustado vivir en esa época en la que se creaban los roles como Romeo y Julieta, Onegin, la Dama de las Camelias. Creo que habría sido inmensamente feliz entonces, cuando se cortaba un poco con la danza clásica y la pantomima y se creaban papeles de mujer y de hombre apasionados, con historias reales o no, pero de amor verdadero. Uno se mira y se mira de verdad, no se trata solo de crear la ilusión, si no de hacerlo y es esa época la que me habría gustado porque ahora más bien se trata de romper con todo lo que se ha hecho para hacer algo nuevo y yo no creo que realmente haya algo nuevo que crear. Hemos pasado por una época en la que se ha roto con todo lo que es la belleza, el lirismo y la elegancia de la danza, para hacer las cosas feas, raras, duras. Cortar con todo lo que había y a mi particularmente eso no me gusta, claro que no soy objetiva ya que a mi me gustaría que se crearan cosas que me gustara bailar, así que si debiera elegir un periodo, elegiría la época en la que Cranko o Neumeyer con su Dama de las Camelias o Ilusión del Lago de los Cisnes, creaban sus ballets, obras que te hacían sentir… Necesito emoción, sentimiento, complicidad y en las nuevas obras eso no se encuentra…


CM: Cuando habla de sentimiento y complicidad, imagino que bailar esos ballets dramáticos con su marido debe ser especial…
Oh sí, es un verdadero placer, claro, además es un partenaire inigualable, extraordinario, pero de todos modos puedo bailar con mi marido o con otro bailarín sin necesidad de que haya una relación de amor porque puedo crear esa relación en escena, crear emoción, estar triste, feliz, desgraciado, no importa… me gusta cuando un coreógrafo me pide que transmita emociones y no solamente pasos porque sí, puedes decir “oh eso está muy bien” pero al final me cansa si es sólo eso.

CM: Y de la compañía de Ángel Corella ¿qué piensa usted?
Bueno, es la primera vez que les veo en directo y claro en los ensayos aún no puedes opinar demasiado, pero tengo muchas ganas de verles esta noche ya que les veo super motivados, en plena forma y parece ser una hermosa compañía.

 CM/LlD: Ahora tenemos el Corella Ballet, una compañía española en Peralada y José Martínez que asume la dirección de la CND, parece que el panorama de la danza en España está evolucionando ¿Cuál es su punto de vista al respecto?
Estoy realmente feliz, muy feliz, de que sea José Carlos el elegido. Sabía que había presentado el proyecto y había hablado con él, ya que le conozco bien, antes de que lascosas se decidieran y ya le dije que esperaba que fuera él ya que me parece el candidato idóneo.Tiene la edad perfecta, la experiencia, una carrera ya hecha, plena, completa, en la Ópera de París y en este momento, dada la situación que tenemos en España, se requiere alguien que esté 100% dedicado a ello porque es necesario partir casi de cero, cambiarlo todo, darle la vuelta a la tortilla. Después de veinte años de trabajo de Nacho, que por otro lado es lástima lo que se ha hecho en España, porque no habría sido necesario hacerlo de esa forma ya que Nacho había creado algo reconocido en el mundo entero. Necesitábamos algo más, cierto, pero no había necesidad de romper con lo que se había hecho. En España siempre se hacen las cosas de forma distinta, pero bueno creo que José Carlos tiene los contactos necesarios, el carácter requerido, es una persona muy justa, muy honrada, a la que le deseo realmente lo mejor y pienso que lo hará muy bien.

 LlD: ¿Y si la invita a bailar con su compañía?
Oh ¡aceptaría encantada!! De hecho ya se lo he dicho, lo sabe. Me gusta mucho como
coreógrafo, no he visto sus Enfants du Paradis completo, pero he visto fragmentos en Galas y encuentro que tiene muchísimo gusto, una gran sensibilidad, y además se arriesga con sus historias, algo que valoro enormemente y ya le dije que quería bailar su ballet pero es un poco difícil con la Ópera, porque cuando un ballet es hermoso todas las bailarinas quieren bailarlo pero ya me dijo que lo intentaría risas  … no, pero estoy contenta, sí.

 LlD: Precisamente usted es muy querida en Francia en general y en París en particular, el público siempre la aclama con ocasión del "Ballet des étoiles du XXIè siècle" en el Teatro de los Champs Elysées. Además en el Palais Garnier con Carmen (coreografiada por R. Petit) y con José Martínez, y más recientemente en la Gala "Des étoiles pour le Japon". Ahora se espera impacientemente su próxima aparición el próximo mes de enero. ¿Cuales son sus recuerdos y sus impresiones de sus encuentros con el público francés?
Sincera y simplemente, lo adoro. Para mi es algo realmente especial estar en París y bailar allí. Para mi París es el súmmum de la danza… incluso si  no es en la Ópera, el hecho de estar en París es ya algo fantástico. De hecho he tenido tres oportunidades de bailar en la Ópera, la primera fue con Roland Petit cuando yo ya estaba en San Francisco, invitada para bailar Carmen con José y ese es un recuerdo que cito a menudo cuando me preguntan sobre algún momento especial en mi carrera, porque realmente fue un regalo, si me hubiesen dicho cinco años antes que llegaría a bailar Carmen con José Martínez, invitada por la Ópera de París, no me lo habría creído… ¡París siempre es especial!

 CM: Y desde el punto de vista personal, llevando ya un año de casada ¿se plantea usted ser mamá?
Ah sí, desde luego, me gustaría mucho. Estoy en ese momento de la vida en el que hace ya tanto tiempo que estoy en escena, llevo tantos años haciéndolo… Cuando eres más joven piensas que no puedes parar, que no tienes tiempo de vivir, hay tantas cosas excitantes, nuevos proyectos, giras, te invitan a galas muy interesantes a las que nunca quieres decir que no … La lesión de la rodilla me hizo reflexionar mucho, ser madre es algo que una bailarina alarga mucho porque siempre piensa que no es el momento, hay esto o lo otro, no quieres perderte nada, piensas que no puedes permitírtelo, ni por ti ni por la gente que cuenta contigo, pero de pronto te lesionas y te das cuenta que se te sustituye rápidamente. No es que te olviden, pero otro toma tu lugar y el mundo sigue girando y los espectáculos siguen haciéndose y entonces uno se da cuenta de que tal vez ha puesto demasiado en espera la propia vida por un trabajo, porque al fin y al cabo éste es un oficio. Para nosotros es
una pasión, nos parece que no podemos vivir sin bailar pero a medida que pasan los años nos damos cuenta que la vida es algo más y vemos que la vida continuará más allá del tiempo en que podamos estar en escena y llega un momento en que una gira, sí, tienes ganas de hacerla, pero ya no es tan emocionante como cuando empezabas que te sentías super feliz cuando te invitaban para hacer una. Ahora te lo tomas de otra forma. Así que sí, estoy en esa etapa, risas…

 Acaba la entrevista formal pero seguimos charlando distendidamente con Lucía, comenta divertida que “es hija de su madre” y que habla por los codos y nosotros encantados ¡qué placer oírla! ¡Que placer charlar con una bailarina exquisita a la que le apasiona bailar pero bailar para transmitir emociones y ¡cómo lo consigue! Le comentamos como nos ha emocionado en el ensayo, bailando Thais de Roland, con el que tuvo esa gran complicidad y con el que estuvo en Peralada hace tan poco. Su fragilidad, delicadeza, esa sonrisa, esa enorme felicidad de bailar y la suerte que tenemos de verla con el magnífico Marlon ¡perfecta pareja! Confiesa y reitera que lo que le apasiona es estar en el escenario bailando, sintiendo que ese es el momento justo, perfecto, con todas esas emociones que salen y es maravilloso “si un día tuviera que bailar teniendo todo eso dentro, no tendría placer en hacerlo, simplemente haciendo movimientos me hago una barra y para mi es lo mismo”.
“Yo siempre he sido muy poco convencional respecto a la mayoría de bailarines, siempre he trabajado muy duro pero para mí la técnica siempre ha sido mi instrumento para poder expresarme después”. “La técnica por la técnica nunca me ha interesado. Por eso siempre he tenido claro que nunca querría dar clases, yo creo que en el momento en que tenga que dejar de bailar puede que me dedique más a organizar o a dirigir pero lo que me apasiona es hacerlo yo misma”. “Por ejemplo, los seis meses en que estuve sin bailar, no vi ni un solo espectáculo, primero porque eran otras circunstancias y no sabía si iba a poder volver a bailar”.
“Te operan y tienes la pierna como si fuera el tronco de un árbol y luego se te queda como un palillo y la verdad es que uno se dice “yo aquí no estoy segura de nada” “mis metas eran, andar, primero andar sin muletas, luego andar sin dolor, luego poder subir una escalera, poder meterme el pantalón sin tener que agacharme y meter el pie con la mano… así que bailar… me habría dolido solo el pensar en bailar…  y como para mi es algo que siempre ha sido más que una necesidad, prefería ni oír, ni ver. Podía hablar con mi marido sobre todo lo que hacían, pero no quería verles porque sentía la necesidad de bailar yo misma y hasta que no estuviera segura de que podría hacerlo, prefería mantenerme en un lugar neutro.Luego, una vez que vi que, bueno, parece que no mentían cuando decían que se pondría en su sitio, ahí es cuando me puse en una barra y sentí que volvía todo otra vez…  Creo que me estaba protegiendo a mi misma en el caso de que la decisión hubiera sido “tienes que parar” me estaba defendiendo, diciéndome “puedes vivir sin bailar” puedes viajar, pasar tiempo con tu familia, organizando las vacaciones y eso me ayudó mucho a recuperarme muy rápido porque al fin y al cabo seis meses es poco tiempo si te han dicho que antes de un año no estarás en el escenario y a los siete meses ya estaba haciendo la Dama de las Camelias que son tres actos.
De hecho saber que era la Dama de las Camelias me motivaba mucho por ese sentir que os comentaba. Pero hasta el mismo día del estreno estaba a medias tintas ya que había días en que me dolía tanto que no podía ensayar, así que era día a día, ir viendo qué tal,
analizando el dolor y el trabajo y recuerdo el primer espectáculo… estar en el escenario y tener esa sensación de que podía respirar lo que no había respirado durante muchos meses, podía dejarme ir y sentir… porque suelo hacer ballets que son abstractos pero siempre
intento meterle algo. Aunque sea muy abstracto, no puedo estar completamente fría e
impersonal porque no soy yo”.

 Le preguntamos si le gustaría transmitir el legado de Roland Petit dado que ella lo ha vivido en primera persona y le hablamos de Dominique Khalfouni para saber si trabajó también con ella. Lucía se emociona al oír el nombre de la maravillosa bailarina francesa y comenta “no, no trabajé con ella pero fue la inspiración más grande que he visto en mi vida. Cuando llegué a Marsella y vi a esa criatura que es Dominique, caí en un estado de absoluta admiración delante de ella, no solamente por el trabajo que hacía que era como música… Cuando veías como ponía sus pies, sus brazos, y luego esa belleza que tenía, esa luz… Yo estaba delante de ella y la seguía, la seguía por los pasillos” “Fue una inspiración enorme porque yo no conocía una bailarina así hasta que llegué a Marsella. Había visto bailarinas en vídeo, pero lo que uno recibía cuando veía a Dominique de cerca, era algo enorme ¡me hizo descubrir tanto! Estaba como poseída cuando estaba en escena, con esos ojos azules que parecían dos faros…  era maravillosa… maravillosa…”

 Seguimos aprovechando la amabilidad de Lucía y le preguntamos por los bailarines catalanes Roser Muñoz y Joan Boix quienes también estuvieron varios años con Roland en Marsella. Lucía nos comenta que no coincidió con ellos puesto que se habían ido ya cuando ella llegó, no obstante comenta que les conoce y que sobre todo con Joan ha quedado varias veces cuando ha ido a bailar a Barcelona y sabe del magnífico trabajo que están haciendo aquí.
Y en este punto nos despedimos agradecidos por ese fantástico momento que hemos pasado con ella, esperando el momento en que podremos disfrutar de su presencia en escena y empaparnos de toda esa oleada de sentimientos que tan bien transmite y que nos llegan directamente al corazón.