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lunes, 27 de abril de 2020

Federico Fresi, un mañico en La Scala de Milán

Fotografiado a las afueras de Milán por Raoul Lacometi

Nació en Italia, pero vivió muchos años en Zaragoza y alguno en Madrid, así es que además de italiano, se considera "mañico". Desde 2014, Federico Fresi tiene la categoría de solista en el Ballet de La Scala de Milán. En esta ciudad italiana vive, en compañía de su madre, el confinamiento obligado por el Covid-19

Lola Ramírez
Durante algún tiempo Federico Fresi, hoy solista de La Scala de Milán, fue junto a Joan Salas y Mireia Facal (todos ellos bailarines en la compañía Arte 369, dirigida por María Giménez), mi vecino del quinto. Los tres vivían en un amplio y luminoso piso dos plantas más arriba del mío y de vez en cuando compartíamos cenas, ilusiones y entrevistas. Fue una época preciosa, en la que la ilusión de la recién nacida compañía de María Giménez nos hacía creer que España iba a tener una nueva y estable compañía de ballet clásico. ¡Qué ilusos!

El sueño no duró mucho,  pero sí lo suficiente para que Arte 369 produjera tres grandes obras de ballet clásico: Giselle, Cascanueces y Don Quijote. Federico fue el protagonista de Cascanueces y la verdad es que ya por aquellos entonces se vislumbraba como un bailarín de carácter. Y además, el tiempo lo diría, un hombre de suerte.

“La verdad es que pasó todo muy rápido —recuerda él—. Durante unas vacaciones en Enero de 2008 fui a hacer una audición a la Scala de Milán y me cogieron, pero sin fecha. Así es que me volví a Madrid. Un día, en la compañía de la señora Giménez, donde estaba trabajando, nos dijeron que por problemas económicos iban a cerrar y, casualmente, ese mismo día por la tarde me llamaron desde Milán para decirme si podía presentarme en la compañía para empezar a trabajar tres días después. No podía creérmelo”.
Entrenando

Ahora a Federico, como a muchos ciudadanos del mundo, la suerte le está driblando. Él vive en uno de los focos más agresivos del Covid-19: Milán. "Aquí todo empezó a mediados de febrero. La compañía cerró el 26 y la cuarentena empezó el 6 de marzo, así que llevo casi 50 días en casa, pero por suerte la situación está mejorando y el 4 de Mayo deberíamos empezar a salir con precaución”

En forma total
- Perdona la indiscreción. ¿Vives esta situación en solitario o tienes compañía?
- Estoy pasando la cuarentena en casa con mi madre

- ¿Has sentido o sientes miedo?
- No, miedo no. Pero claro, no fue divertido saber que estaba viviendo a unos cuarenta kilómetros del pueblo donde empezó a propagarse la enfermedad en Italia, y por supuesto llegó fuerte también en Milán. Por eso decidimos, mi madre y yo, salir lo menos posible de casa. La compra la hacemos online y salimos a dar un paseo cerca de casa muy de vez en cuando. Mejor no arriesgarse.

- ¿Cómo es un día tuyo en estas circunstancias? ¿Qué haces a lo largo de las 24 horas del día?
- Al principio me tomé todo como unas “vacaciones”, no es que hiciera mucho, la verdad. Pero después empecé a hacer ejercicios. Por la mañana hago mi clase, compré un linóleo como los que tenemos en la compañía porque los primeros días no conseguía hacer nada con el parqué en casa. Después hago un poco de workout para no perder la resistencia. Y por la tarde, libre. Miro Netflix, juego a la Playstation, a veces tomo cervezas online con mis amigos. Intento no aburrirme, aunque a veces es difícil.

- ¿Has descubierto alguna afición o talento desconocido? ¿Eres cocinillas? ¿Cocinas a la italiana o llamas al Telepizza para que te traigan algo comestible?
- Me gusta cocinar, pero por suerte está mi madre, así que estoy comiendo muy muy bien.

- ¿En qué situación laboral te encuentras?
- Yo tengo la enorme suerte de tener contrato indefinido con la Scala. En estos últimos meses he cobrado el 100% de mi sueldo, pero a partir del próximo creo que va a ser del 70%. Me considero muy afortunado respecto a millones de personas en Italia que, por culpa de esta situación, no consiguen ni siquiera llegar a fin de mes.

- Ponme un poco al día. ¿Ya eres solista? ¿Desde cuándo?
- Sí, lo soy desde abril de 2014. Fue muy emocionante cuando pasó. Y el año siguiente fui contratado por Boston Ballet como First Solist. Estuve allí un par de años y luego, por el contrato que tengo en la Scala, tuve que volver. Una experiencia inolvidable.

- Tú eres italiano, estás en tu tierra. En cualquier caso, ¿echas de menos algo de España? ¿Qué?
- Echo muchísimo de menos España. La comida, la gente, la alegría que hay allí no se encuentra fácilmente. He vivido en Zaragoza durante muchos años y luego en Madrid, así que me considero mitad italiano y mitad español , "mañico".

- ¿Cómo ves el futuro? ¿Tienes momentos de desaliento o crees que esto pasará más pronto que tarde?
- Seguramente va ser muy diferente de cómo lo conocíamos. Pasará tiempo hasta que se pueda volver a vivir como antes del coronavirus. En unos días, en Italia volverán a abrir tiendas y la gente podrá volver a dejar sus casas, pero creo que tendremos que empezar a saber coexistir con el virus porque no va a desaparecer mañana.

- ¿Os permiten salir a hacer algo de ejercicio? Aquí estamos encarcelados. Si a alguien se le ocurre ir a pasear por un lugar solitario y le ve alguien desde su casa, la gente se chiva. Es un horror. ¿Ahí es tan rígida la cosa? 
- Igual aquí. No se puede salir para hacer ejercicio, sólo para sacar el perro, hacer la compra u otros motivos importantes. El pasatiempos favorito aquí al principio era estar en el balcón para primero insultar todos los que veías hacer jogging o pasear  2 horas con el perro y luego, a las 18h, empezar a poner música y aplaudir. Hasta que la gente empezó a aburrirse de eso también.
Con Camila Cerulli

- ¿Qué espectáculo teníais previsto cuando te pilló la encerrona? 
- Teníamos un estreno mundial de Mauro Bigonzetti, coreógrafo italiano. El ballet se llama Madina y está inspirado en el libro de Emmanuelle de Villepin “La ragazza che non voleva morire”. Ha sido todo aplazado a la próxima temporada.

- El sector en el que te mueves es el más afectado, como en general todo lo que afecta a la cultura. ¿Te preocupa que se tarde mucho en abrir teatros? ¿Se te ocurre de qué manera se podrían abrir los teatros sin exponer a la gente a más contagios?
- Estoy muy preocupado, porque los teatros aquí van a ser los últimos en abrir, quizás en Septiembre. Y hasta entonces no sabemos mucho de lo que va a pasar, y esto también para las escuelas de ballet. De seguir así muchas cerrarán. Va a ser un golpe muy duro para el ballet mundial. Una idea sería hacer espectáculos en streaming, pasarlos en televisión, algunos gratis y otros con una subscripción. Así los teatros podrían volver a ganar algo de dinero y la gente podría volver a ver ópera o ballet.

- ¿Qué reflexión te inspira toda esta situación? ¿Crees que en alguna medida los ciudadanos somos culpables de lo que está sucediendo?
- Seguramente habrá que cuidar más el planeta. Culpables del coronavirus no creo, pero es bonito ver cómo en estos dos meses encerrados en casa, la tierra ha vuelto a respirar. Ciudades menos contaminadas, animales que vuelven a su hábitat después de años, mares más limpios. Sería bonito que esto siguiera también cuando todo vuelva a la normalidad.

- ¿Te da miedo la vuelta al trabajo? El ballet es muy físico, el contacto con la gente muy estrecho. ¿Te ves bailando con mascarilla? 
- Bueno, las hay muy bonitas. Yo hice una vez una producción de Romeo y Julieta para la Comunidad de Madrid y compré unas chulísimas. Me da miedo volver y estar fuera de forma, más que el contacto con otras personas. A veces me imagino cómo será el día en que podamos volver a entrar en el teatro. Seguramente va ser emocionante, apreciar más las cosas que antes dábamos por ciertas. Va a ser muy raro bailar con mascarilla y guantes, espero no desmayarme mientras bailo con la boca tapada.

Biografía Federico Fresi:

"Nací en Turín, Italia. A los 10 años con mis padres, los dos italianos, nos fuimos a vivir a Menorca, por motivos de trabajo. Empezó a enseñarme ballet mi madre a los 13 años, antes yo jugaba a fútbol. A los 14 fui al concurso de Torrelavega, y María de Avila me dio una beca de estudios para su escuela en Zaragoza. Estuve allí hasta los 17 años. A los 18 conseguí mi primer trabajo en el English National Ballet, estuve allí un año. Después empecé a trabajar en Arte 369 con María Giménez, el primer año como solista, el segundo como principal.
En el 2008 me fui a la Scala, y en el 2014 me ascendieron a solista. En el 2015 me fui dos años como first soloist al Boston Ballet.


lunes, 13 de abril de 2020

África Sobrino, una sílfide enclaustrada en Portugal

África en su casa de Lisboa

Enclaustrada en su casa de Lisboa por el coronavirus, es una de las corifeas de la Compañía Nacional do Bailado (Portugal), en donde lleva desde 2006, cuando dejó Madrid después de pasar por la compañía Ballet Clásico Arte 369, que dirigía María Giménez, en la que destacó por su virtuosa interpretación de Myrtha, en Giselle.

Lola Ramírez
Recuerdo perfectamente a África ensayando el papel de Myrtha en el estudio de María Giménez. La recuerdo preciosa, alta, delgada y rubia como si hubiera nacido en el norte de Europa, en vez de haberlo hecho, como fue su caso, en Carrión de Calatrava, un encantador pueblo de Castilla-La Mancha. Hace más o menos 15 años, África Sobrino formaba parte del selecto grupo de avanzadas estudiantes de danza con el que María Giménez creó una compañía llena de ilusión y calidad artística. La primera producción de aquella compañía que apenas duró dos años, fue Giselle. Y María Giménez eligió a África Sobrino para protagonizar el delicado papel de Myrtha, la reina de las Willis. Yo la recuerdo concentrada en los ensayos y luego actuando en el Palacio de Festivales de Santander, en el que María Giménez alternaba el papel de Giselle con Mireia Facal, otra preciosa bailarina formada en la cantera de Víctor Ullate.

África, por suerte no tuvo que vivir la frustración que vivieron sus compañeros cuando la compañía de María Giménez cerró inesperadamente su actividad. La fortuna llamó a su puerta cuando recibió la oferta de integrarse en el cuerpo de baile de la Compañía Nacional do Bailado. Desde la distancia, dos años después vio como sus compañeros se quedaban sin trabajo.  Recuerdo que Federico Fresi, otro de los integrantes del Ballet Clásico Arte 369 encontró pronto su sitio como bailarín en La Escala de Milán, en la que continúa, hoy ya como solista. A Mireia Facal el contrato le llegó desde Alemania, donde por fortuna para los/las germanos/as hay una compañía en cada pueblo y a África el destino le llevó a nuestro país vecino, a la Compañía Nacional do Bailado (Portugal).

Otra imagen de Africa en plena actuación

Allí está desde 2006 y allí vive con su pareja, Nuno. Allí disfruta de poder hacer lo que más le gusta, bailar, tanto clásico como contemporáneo, y lo hace con los mejores coreógrafos del momento. En Lisboa le ha sorprendido el estado de alarma provocado por el dichoso virus éste que trae al mundo de cabeza. Nos cuenta cómo se lo está montando.

En primer lugar, ¿cómo te encuentras?, ¿cómo vives esta situación? ¿cómo combates el miedo si es que lo tienes?
He ido encontrando mi ritmo dentro de casa, alternando momentos de trabajo, de placer y distracción, como si de días normales se tratase. Y aceptando la realidad... Miedo...sí, miedo y mucha tristeza. Creo que lo que más ansiedad me crea es no saber por cuánto tiempo más seguirá esta situación, pero encuentro una gran motivación en pensar que estando en casa estoy contribuyendo a la solución con mi granito de arena. Sentirme activa físicamente me ayuda muchísimo, creo que mi subconsciente lo asocia a sentirme sana. Con muchas “saudades” de mi familia! Menos mal que comparto el confinamiento con Nuno, mi pareja.

Con respecto a tu trabajo, ¿sigues manteniendo algún tipo de actividad? ¿hacéis algún tipo de trabajo con la compañía?
Me estoy manteniendo activa desde el principio por sentido de responsabilidad y por el compromiso que siento hacia el público que en un futuro merece ver un buen espectáculo. También lo hago por mi propia protección a posibles lesiones. Realmente en una actividad como la nuestra no te puedes permitir parar durante tanto tiempo. Hago clases de ballet (en medida de lo posible, con limitaciones de espacio y suelo) y también hago pilates. Nuno es maravilloso en ejercicios de fortalecimiento y hago con él algunas series. Otros días salto a la comba para trabajar el cardio, también dejándome contagiar por él, que en esta cuarentena se está convirtiendo en un experto de trucos, ji ji ji ji ...

Mozart Concert Arias, de Anne Teresa de Keersmaeker (Foto: R. S.)

¿Qué obra estabais preparando en la compañía cuando se proclamó el estado de alarma? ¿Cuál era la próxima fecha de actuación? ¿Crees que se podrá mantener?
El último programa que estábamos preparando,"Tempos de guerra", era una obra de dos piezas: "Green Table" de Kurt Jooss y "Chronicle" de Martha Graham, ambas concebidas en medio de las dos guerras mundiales. El confinamiento empezó justo el día después del estreno y la intención de nuestro equipo directivo es reponerlo en cuanto sea posible.

Laboralmente, ¿en qué situación estás: Baja, Despido, ERTE?
Tengo la grandísima suerte de mantener mi contrato de trabajo intacto. Me siento muy afortunada por ello. Siento plena disponibilidad en ayudar de cualquier forma posible a mis compañeros del gremio menos favorecidos con cualquier iniciativa.

Al margen de la cuestión profesional, ¿en qué ocupas todo el día?

Me encanta salir a la ventana y aprovechar los rayos de sol y la luz mientras escucho música, me gusta comer cosas ricas (Nuno es cocinillas), hablar con las personas que me alegran los días, ver series, pelis, leer ...

Con Carlos Pinillos en Pedro e Inés, de O. Roriz (Foto: Cristina Piedade)

Además de las cifras de enfermos y muertos, ¿qué es para ti lo peor de esta situación? ¿Y lo mejor? ¿Te está haciendo esta experiencia descubrir algo acerca de ti misma? 
Lo peor para mí es la incertidumbre, el no saber cómo van acontecer las cosas a partir de ahora. Lo mejor, saber que la tierra está tomando un respiro y que la situación nos recuerda a todos que la solidaridad es la única forma.

¿Qué harás el primer día que puedas salir libremente a la calle?
Pues ir a ver a mi familia y pasear junto al mar o por el campo.

Con la relación tan física y tan estrecha  que hay en la danza, ¿te preocupa la vuelta al trabajo? ¿Tienes miedo al contagio?
Me imagino que cuando volvamos al trabajo será cumpliendo las normas de seguridad y no quedará otra que confiar. Miedo seguramente que sí, creo que hasta que podamos volver a una actividad normal aún falta mucho y tendrá que ser todo muy gradual. Nuestro público también tardará un tiempo en volver a estar cómodo en un sitio cerrado rodeado de otras personas ...


Biografía África Sobrino



Nace en Carrión de Calatrava (Ciudad Real) el 4 de diciembre de 1984. Empieza a formarse en la escuela de Mercedes Fernández Moreno con el método de la Royal Academy of Dance, con Raquel Bernaola y Esperanza de los Reyes. Más tarde se va a Madrid, donde toma clases con Aurora Zerdán durante solo un curso, para finalmente ser becada por María Giménez en Arte 369. Allí se queda definitivamente hasta que María crea su propia compañía.


Empieza a bailar profesionalmente en la Compañía de Ballet Clásico Arte 369, dirigida por María Giménez. En esta compañía interpreta entre otros el papel de Mirtha, en Giselle. Tras la desaparición de Arte 369, África es contratada por la Compañía Nacional do Bailado (Portugal), en donde permanece desde 2006. En esta compañía ha tenido la oportunidad de bailar repertorio clásico, neoclásico y contemporáneo de grandes coreógrafos internacionales.

Entre los roles principales que ha interpretado cabe destacar: Twilight de Hans van Manen; Giselle (Mirtha y Pas de Six); Romeo y Julieta de John Cranko (gitana); Les Noces de Nijinsky (la novia): Serenade, de Balanchine (Elegia, Russas); El lago de los cisnes (cisnes grandes); Coppelia (gitana);  El Cascanueces (Amigas de Claradanza españoladanza árabemirlitons); Bella Durmiente, de Tred Brandsen (hada 3); Cenicienta de Michael Corder (hada madrinaPas de deux del inviernodanza árabe), Bayadére (Jumpé soloist); Consagración de la primavera de Nijinsky, de Olga Roriz y Cayetano Soto. El pájaro de fuego de Uwe Scholz, Ever Near, Ever Far de Heinz Spoerli, 5 Tangos de Hans van Manen( pas de quatre), Le sylphide, Les Sylphides, Cantata de Mauro Bigonzetti (solo del Girassol), Four Reasons de Edward Clug, Treze gestos de um Corpo, Noite de Ronda, IsoldaOrfeo y Euridice y Pedro e Inés (Inés muerta) de Olga Roriz, Dualidade, de Gagik Ismalilian, Du Don de Soi, Lidia, de Paulo Ribeiro, Front Line de Henri Oguike, Dance bailarina dance de Clara Andermatt, Uma coisa em forma de assim (Bernardo Sassetti) de Madalena Victorino e Paulo Ribeiro, Carnaval y Madrugada de Victor Hugo Pontes, Dido y Eneas de São Castro y António Cabrita (bruja); Minus de Ohad Naharin; Itmoi de Akram Khan, Fauno; Transfigurate Night y Mozart de Anne Teresa de Keersmaeker; In the future de Hans van Manen; Le chef de Orquestra de Paulo Ribeiro; Quijote (Mercedes y bailarina española); Chronicle de Martha Graham....

Participación en galas y festivales:
- Gala Hans van Manen en homenaje a Uliana Lopatkina en Teatro Stanislavsky, bailando 5 Tangos. 
- Participación festivales de cine: A casa Encantada de Julio Alves y el documentário No oscuro do cinema descalço os sapatos de Claudia VarejãoLa Valse de João Botelho.
- Participación en campañas publicitárias para Vista Alegre, Volkswagen, Vodafone, Portuguese Soul, Depuralina.

domingo, 27 de enero de 2008

Mireia Facal: "Me volvería loca si estuviera todo el día pensando en el ballet"


 Una madre pintora y una abuela que, según le cuenta su padre, bailaba muy bien en las romerías de su pueblo. Esos son según Mireia sus antecedentes artísticos. Lo demás lo ha puesto ella con mucho arte, pasión, dedicación y, la  incondicional ayuda de sus maestros. Hoy es la primera bailarina de la Compañía de Danza de María Giménez, que el próximo 22 de febrero llevará el ballet Don Quijote al Teatro Bretón de los Herreros, ballet en el que Mireia por primera vez interpretará el rol principal

La bailarina gallega posando para Ballet y más (Foto: José Luis F.Liz)
Lola Ramírez

A Mireia no le gustan las entrevistas. Confiesa que si algún día llegara a ser famosa le encantaría ser como Amancio Ortega. “¿Por las pelas?”, le pregunto. “No –contesta con una sonrisa de complicidad- porque no concede entrevistas a nadie”.
Es domingo y en Madrid luce una de esas mañanas radiantes. La Torre Picasso destaca sobre el cielo azul y Mireia, que todavía no compite en fama con el Presidente de Inditex- acepta no sólo satisfacer mi curiosidad periodística sino también hacer algún arabesque para la cámara de nuestro fotógrafo.

Hace ya tres años que baila como solista en la Compañía de Ballet Clásico Arte 369, dirigida por María Giménez y, en la que durante este último año ha interpretado los roles de Giselle y Mirta, en Giselle; Cupido, en Don Quijote y Clara, en Cascanueces. Ahora, después de tres semanas de vacaciones, la bailarina coruñesa prepara el papel de Kitri, el personaje principal de Don Quijote.

Kitri es un personaje de mucha fuerza y técnicamente muy exigente ¿Cómo te sientes ante este nuevo reto?
Pues como cada vez que me enfrento a un nuevo personaje: dispuesta a dar lo mejor de mí misma. En esta ocasión concreta estoy también muy ilusionada porque voy a bailar con mi pareja y eso es algo que me apetece muchísimo. Hace tiempo que tengo ganas de bailar con Federico y ahora me ha llegado la oportunidad y voy a disfrutarla a tope.

Cuando de niña empezaste a hacer ballet ¿te imaginabas convertida en una bailarina famosa?
A mí me gustaba bailar y siempre he sido muy trabajadora, pero nunca quería llamar la atención y era muy tímida. Me cortaba tanto que al final nunca estaba completamente satisfecha con lo que había hecho, así que no disfrutaba al cien por cien de lo que hacía. Poco a poco he ido superando eso y ahora disfruto mucho, pero salir en los periódicos y ser famosa nunca ha sido mi objetivo.

Luciano Gómez, Carmen Roche, Victor Ullate, María Giménez…. ¿Qué parte de tu éxito se lo debes a tus maestros?
De nada sirven muchas aptitudes si no hay un buen guía que las sepa encauzar. Para un bailarín es fundamental tener un ojo que le analice y le critique y si es un ojo de la categoría de los que he tenido yo delante, es todo un lujo que no se puede desaprovechar.

Para Joaquín Sabina, bailar es hablar con los pies. Para Mireia ¿qué es bailar?
Tiene razón Sabina, es contar algo sin poder hablar, o bien lo que una historia pretende transmitir, o bien lo que tú sientes cuando oyes una música y bailas, pero no sólo se habla con los pies, se habla con todo el cuerpo, con la mirada, con las manos, con la cabeza, …

Me han dicho que de jovencita le hacías poesías al ballet. Cuando la pasión se ha convertido en su trabajo ¿sigues siendo igual de poética?
Yo era poética de pequeña y lo sigo siendo ahora. La pasión es la misma o más porque me dan la oportunidad de bailar cosas de calidad, que son todo un reto y con las que hace años ni siquiera soñaba. Ahora, además, me pagan por ello.

¿Es muy duro el camino que tiene que recorre una bailarina para convertirse en una primera figura?
No lo sé, eso tendrías que preguntárselo a una primera figura, je, je… A mí me queda mucho camino por hacer. Solamente estoy haciendo algunos papeles principales en esta compañía, pero eso no significa que sea una primera figura. Supongo que para todos los bailarines es duro, pero mientras las satisfacciones sean mayores que los sacrificios, la cosa marcha.

Clara, el personaje que has interpretado estas Navidades, en Cascanueces, es romántica y soñadora. ¿Cuáles son tus sueños?
Bailar lo más posible y ser feliz con lo que hago. Que la danza me siga compensando y dando satisfacciones, aprender todo lo que pueda, crecer como persona y como bailarina, y ser valiosa y valorada en mi trabajo.

¿Cómo recuerdas tus primeros años con Ullate en Madrid, alejada de tu familia y tu ciudad?
El principio fue muy duro, les echaba mucho de menos y lloraba todos los días. Es que yo era una canija… aún así, tuve la suerte de que vine a vivir a casa de unos tíos que me hicieron la adaptación mucho más llevadera. Y el ballet también ayudó aunque veces me sentía un poco sola, porque no conocía a casi nadie, pero poco a poco también fui haciendo algunos amigos, que aún hoy me acompañan.

Además de ballet has estudiado piano, solfeo y Filología inglesa. ¿Te ha quedado tiempo para ir de botellón y trasnochar o los bailarines tienen la piel distinta a la del resto de los jóvenes?
A mí me ha quedado tiempo para casi todo. Tienes que ser responsable con tu trabajo y saber cuando puedes trasnochar y cuando no, pero por lo demás, es cuestión de organización. Hay bailarinas que piensan en el ballet las 24 horas del día y me parece muy respetable si les funciona, pero yo nunca he sido obsesiva con nada, no me parece sano, ni me sienta bien. Me volvería loca.

¿Tiene antecedentes artísticos en la familia?
Mi madre pintaba y muy bien, por cierto, y ahora es catedrática de Dibujo. Parece que tiene el relevo en mi hermano que ha heredado su pulso y estudia Arquitectura. Mi padre no es nada artista, pero me ha dicho que su madre bailaba muy bien en las romerías del pueblo.

La imagen que se tiene de una bailarina, al margen del escenario, es la de una mujer que hace mucho ejercicio y no come. ¿Es esa la realidad?
Sí, se hace mucho ejercicio, y a veces incluso complementamos las horas de ensayo caminando o nadando. En cuanto a la comida, sólo hago dieta si necesito perder algo de peso para alguna función en particular o si he ido a Galicia y me he pasado de la ralla (es que me resulta imposible controlarme allí). Si no, procuro comer de todo en poca cantidad.

Si volvieras a empezar, ¿repetirías con gusto los sacrificios o quizás preferirías la juventud de una chica normal?
Mira, mi amiga Marta, me dijo el otro día: Mireia, tienes que sentirte muy orgullosa de que tu trabajo consista en hacer feliz a la gente. Y tiene razón. Puede que en España esté poco valorado el trabajo del bailarín y que sea una profesión dura y sacrificada, pero el rato que el público está en el teatro y disfruta, da una satisfacción tan grande que compensa todo lo demás. Sólo por eso repetiría de cabeza.

 El ballet ocupa buena parte de tu tiempo. El resto ¿a qué o a quién se lo dedicas?
Me encanta ir a ver a mi familia y viajar. Luego por supuesto, están mis amigos con los que me gusta quedar para cenar y charlar sin parar. Y también me dedico tiempo a mí, a cuidarme, a leer, a ver películas, a pensar… La verdad es que nunca me aburro, tengo muchas inquietudes.

¿Tienes ya previsto qué vas a hacer después de Don Quijote?
Disfrutar del éxito que seguro que tendremos, descansar un poco y volver al ataque con lo que venga, porque ganas no me faltan.