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sábado, 18 de abril de 2020

Joaquin de Luz: "Quiero pensar que aprenderemos algo de todo esto"

Haciendo ejercicio en su casa

"Puede que sea una utopía pero quiero pensar que aprenderemos algo de todo esto", afirma Joaquín de Luz, el director artístico  de la Compañía Nacional de Danza. Vive solo y aprovecha esta difícil situación para dedicarle tiempo a la reflexión. "Normalmente vamos tan deprisa que no tenemos tiempo para escucharnos". Ahora para él, como a mucha otra gente, el tiempo se le alarga. Corre 10 kilómetros diarios y está muy activo físicamente. Nos lo cuenta en esta entrevista


Lola Ramírez
Joaquín de Luz llevaba 23 años en Estados Unidos cuando regresó a España para hacerse cargo de la dirección artística de la Compañía Nacional de Danza. Es otro de los muchos bailarines de nuestro país salidos de la cantera de Víctor Ullate. Fue alumno del popular maestro y coreógrafo y también formó parte de su compañía. A los 19 años se fue a America y entró a formar parte de las más prestigiosas compañías de danza del mundo, entre ellas el American Ballet Theatre, en donde estuvo 7 años interpretando roles principales de clásico y contemporáneo. Ahora toca parar y llevar la pandemia del Covid-19 lo mejor que se pueda

Afirma que se encuentra bien, aunque reconoce que para un bailarín "esta situación puede llegar a ser frustrante. Por eso hay que tener estrategias para combatir los síntomas que esta situación produce. Me mantengo activo, positivo y motivado. De todo se puede sacar algo bueno y esto es lo que nos toca aprender ahora"

¿Estás solo o acompañado? 
Estoy solo, encontrando y aprovechando la soledad. Mucho tiempo de reflexion. A veces vamos tan deprisa que no prestamos demasiado tiempo a escucharnos.

Con respecto a tu trabajo, ¿sigues manteniendo algún tipo de actividad? ¿haceis algún tipo de trabajo conjuntamente?
La actividad continua. Tengo reuniones telemáticas con los diferentes equipos de la CND y el ministerio. Estamos ofreciendo clases diarias online para nuestros bailarines y tambien les proporcionamos un trozo de linoleo para que hagan su clase. 

¿Qué obra estabais preparando en la compañía cuando se proclamó el estado de alerta? ¿Cuál era la próxima fecha de actuación? ¿Crees que se podrá mantener?
Estabamos en medio de una temporada de varias giras con repertorio de la etapa anterior y algunas cosas que acabamos de incorporar. Todas las giras se han aplazado. Intentaremos que cuando se restablezca la actividad podramos recuperar el mayor numero de ellas. 

Laboralmente, ¿ en qué situación estás: Baja, Despido, ERTE? 
Tenemos la gran suerte de estar protegidos bajo el paraguas del estado. Soy consciente de que para muchos artistas no es asi y me simpatizo con ellos. El futuro es de mucha incertidumbre para todos los ciudadanos y tambien para un sector como la cultura. 

Al margen de la cuestión profesional, ¿en qué ocupas todo el día?
Al principio de esto me agobié un poco queriendo estar demasiado productivo, incluso te sientes “vago” si no aprovechas el tiempo a tope. Luego todo cambió, llegué a la conclusión de que estamos viviendo momentos duros y hay que darse algunas licencias. Desde entonces tengo una rutina diaria y me ayuda a estar consciente. Estoy muy activo físicamente. Corro 10 kilometros todos los dias que llevamos confinados. Después musculación, yoga o clase de ballet. Tengo la gran fortuna de tener una terraza y poder estar al aire. Después ocupo mi tiempo trabajando, redactando emails, pintando, tocando la guitarra y haciendo video llamadas con mi gente de aqui y de Estados Unidos. Por turnos horarios funciona bien. 

Además de las cifras de enfermos y muertes, ¿Qué es para ti lo peor de esta situación? ¿Y lo mejor? ¿Te está haciendo esta experiencia descubrir algo acerca de ti mismo?
Creo que la etapa del confinamiento es solo el principio. Nos toca vivir momentos muy duros. Algunos lloraran a los que se han ido, mientras que otros tendrán serios problemas para poner comida en la mesa. 
Una de las muchas paradojas que vivimos es que ahora quizás valoremos más las cosas que menospreciamos, las cosas que pasan rápido al ir deprisa. Puede que sea una utopía pero quiero pensar que aprenderemos algo de todo esto. A mí me está ayudando muchísimo. A poner mucho sentido a cosas y prioridades. A comprender que no necesitamos tanto y que lo mas valioso es lo que tenemos que cuidar. El medio ambiente lo esta agradeciendo. 

¿Qué harás el primer día que puedas salir libremente a la calle? 
Con Megan Fairchild
Abrazar a los mios

Con la relación tan física y tan estrecha  que hay en la danza, ¿te preocupa la vuelta al trabajo? ¿Tienes miedo al contagio?
No tengo miedo al contagio. Sí me preocupa cómo volver, con seguridad. También que la gente tarde más de lo debido en dejar atrás la paranoia de meterse a un teatro incluso cuando llegue el momento en el que sea totalmente seguro.

lunes, 19 de marzo de 2018

Delia Liz, del ballet al estilismo

En su salón de belleza y, en el recuadro, de pequeña haciendo ejercicio de barra
La primera mitad de su vida centró sus sueños en el mundo de la danza clásica y se formó con los mejores maestros. Ahora su vena artística la dedica al mundo de la estética y el bienestar, en el coqueto salón de belleza que ha montado en La Zubia (Granada).

Lola Ramírez

En memoria de su abuela paterna, que era peluquera, Delia Fernández Jódar ha elegido el apellido de ésta para dar nombre a su salón, Delia Liz.  Ella nació en Madrid y en la capital transcurrieron sus quince primeros años. Un día, cuando apenas sabía andar, sus padres observaron cómo su pequeña hija hacía un spagat. Con las piernas abiertas en un ángulo de 180º Delia miraba a sus padres con una juguetona sonrisa. Tenía desde muy niña una asombrosa flexibilidad. A los 4 años empezó ballet clásico en la escuela de Carmen Roche para después continuar su formación con Víctor Ullate. La danza se fue metiendo en sus venas poco a poco y hasta que se tropezó con la adolescencia fue su gran pasión. Ahora reconoce abiertamente que aunque el ballet le entusiasmaba, continuar era muy sacrificado “La disciplina del ballet clásico es muy exigente -afirma Delia- y cuando eres una adolescente hay mil cosas atractivas a tu alrededor que te están llamando”.

En clase de ballet, en la escuela de Víctor Ullate
A los 4 años empezó a hacer ballet en la escuela de Carmen Roche. “Me gustaba tanto -afirma Delia- que mi padre me puso una barra en mi habitación y también hacía ejercicios en casa”. Después de tres años en Carmen Roche, Delia se cambió a la escuela de Víctor Ullate. Todos los días al salir del colegio iba a tomar sus clases de danza. “Estaba contenta, era la mejor escuela de danza de todo Madrid, pero también es cierto que era una vida muy sacrificada en todos los sentidos. Los profesores eran muy estrictos y tú te encontrabas con 12 ó 13 años viendo que tus amigas se iban por ahí y tú tenías que quedarte en casa estudiando lo que no habías podido estudiar durante la semana”. Al final dejó la danza y continuó estudiando.

De la danza al estilismo

Tenía 17 años y ya vivía en Granada cuando le surgió la duda de hacia dónde enfocar su vida. Delia siempre había sido una persona con gustos artísticos. Le gustaba pintar, bailar y escribir. Lo llevaba en la sangre. Después de una temporada tratando de gestionar sus múltiples vocaciones le surgió la oportunidad de empezar a trabajar en la peluquería de unos grandes almacenes. Curiosamente su abuela paterna había sido una gran peluquera. Pronto descubrió que había heredado las habilidades familiares y que le gustaba mucho transformar las cabezas de sus clientes, jugar con los colores y con las formas. Decidió formarse en profundidad como peluquera profesional y posteriormente hizo un Grado Superior de Estética y Bienestar. “Casi sin darme cuenta me fui enrollando con el mundo de la belleza y en paralelo fui haciendo cursos de maquillaje, de uñas y también de quiromasaje”.   

Su trabajo en la peluquería de los grandes almacenes había tocado techo y deseaba evolucionar. Se cambió a un importante gimnasio donde había una cabina de estética y peluquería. Ahora, desde hace unos meses, Delia ha decidido explotar su vena emprendedora y ha creado su propio negocio en La Zubia, en un coqueto salón de Peluquería y Belleza. “Me gusta mucho este mundo”, afirma.

¿Hay centros de estética especializados exclusivamente en el mundo del baile?
Yo creo que no, pero en muchos tenemos tratamientos muy adecuados para la gente que se dedica a ello o al ejercicio físico en general y en algunos, como puede ser mi caso, prestamos una atención muy especial a este tipo de clientes.  

Durante 10 años has estado estrechamente relacionada con el mundo de la danza. ¿Qué cuidados recomendarías a un bailarín o bailarina?
Aunque pueda resultar chocante diría en primer lugar una buena hidratación de la piel. Esto es básico para todo el mundo y para un bailarín más. También una dieta equilibrada y un especial cuidado de los pies, sobre todo si se trata de una bailarina de clásico, ya que los pies se destrozan. Yo era algo a lo que prestaba especial atención porque terminaba con los pies destrozados. Ahora tengo que prestar mucho cuidado a las manos porque es lo que más sufre. En este sentido hay también cierto paralelismo entre la danza y la estética. 

Afirma Delia que las uñas de las pies es una de los puntos débiles de una bailarina. “Cuando empiezas a bailar en puntas se te destrozan las uñas y si no las hidratas muy bien se te acaban cayendo. Hay que hidratarse mucho y hacerse la pedicura con frecuencia”. 

Imagen del salón Delia Liz
¿Qué cuesta una pedicura en tu salón?
Bueno, ahora tengo una oferta de pedicura básica por 20 euros. Pero el precio depende del tipo de pedicura que te hagas. Si se trata de otros tratamientos más complejos, con parafina o una pedicura spa, el precio sube. Yo hago tratamientos muy completas, elimino durezas y otras impurezas de la piel y la verdad es que mis clientas se quedan encantadas.

Delia opina que en las representaciones de ballet clásico, tanto lo relacionado con la peluquería como con el maquillaje está muy simplificado. “Quizás por el tipo de espectáculo tiene que ser así. El pelo va recogido en un sencillo moño bajo y el maquillaje es muy discreto. A mí me atraen mucho los maquillajes y peinados que se hacen en otro tipo de bailarines. Por ejemplo en los grupos que acompañan en las coreografías a un cantante o en las gogó-dancer de una discoteca o de cualquier espectáculo nocturno, quienes por exigencias del guión tienen que emplear una estética más sofisticada.

¿Haces ese tipo de trabajos en tu salón?
Bueno, yo no me dedico especialmente al maquillaje de caracterización, pero hago, y me encanta, muchos maquillajes para eventos y pasarelas.

Un tema de gran controversia son las dietas que se ven obligados a seguir tanto algunas bailarinas como deportistas de gimnasia rítmica. En este sentido Delia lo tiene muy claro: “Efectivamente una bailarina tiene que ser estilizada, pero yo estoy convencida de que en buena medida es un tema de genética. Al cuerpo no lo puedes forzar más allá de un límite. Si tienes tendencia a engordar es preferible dedicarse a otra cosa. Ten en cuenta que el ejercicio que hace una bailarina exige una alimentación sana y equilibrada. Está claro que con el tute que le das al cuerpo las calorías se van a quemar sí o sí”.

Primer plano de la estilista
¿Algún tratamiento facial recomendado?
Yo pienso que en general se le da poca importancia al cuidado de la piel y en especial a la piel de la cara. El protocolo que debería llevar cada persona, y en especial bailarines y bailarinas, es una higiene facial periódica. Igual que un dentista te recomienda una higiene bucal cada equis meses, nosotros los esteticistas recomendamos una limpieza facial cada dos o tres meses y un cuidado diario en casa con los productos adecuados para cada tipo de piel. Pienso que eso es algo muy importante y hay mucha gente que no lo hace.

Importantísimo también en la estética de una bailarina son las manos. Ahí, al igual que en la cara, Delia recomienda sobre todo “hidratación de la piel” y, cómo no, “tener muy cuidadas las uñas. En el caso del ballet clásico siempre se utilizan colores neutros, pero en otros tipos de danza se pueden hace manicuras con más fantasía como las semipermanentes, gel, etc.”

Las bailarinas de clásico tienen su punto débil en los pies, mientras que los bailarines lo tienen sobre todo en las piernas y en la espalda porque tienen que soportar en vilo el peso de las chicas. Delia, además de estilista, ha hecho cursos de quiromasaje y aunque sabe que las grandes compañías de danza tienen un fisioterapeuta para tratar a los bailarines, da masajes a muchos deportistas. “Tengo clientes que hacen escalada. Suelen venir con la espalda fatal, pero después de una hora de masaje quedan como nuevos. El quiromasaje es muy bueno y alivia mucho a nivel muscular. Yo a los bailarines les recomiendo una sesión periódica para descargar la espalda y las piernas, que son las partes del cuerpo que soportan todo el esfuerzo que exige la ejecución de la danza”.

Delia Liz. Estética y Belleza
García Lorca 25 Bj 1. 18140 La Zubia (Granada)
Tel.: 699232007
deliafjodar@gmail.com
facebook/DeliaLizbelleza  

sábado, 10 de mayo de 2014

Alba Nadal, una catalana en el reino de Bournonville

Alba con Gregory Dean en Agon. Foto: Costin Radu


Alba está a tope, diversos papeles en el ballet actualmente en cartel “La Bayadere” (reseña en ballet y más aquí), imagen destacada en las magníficas fotografías que decoran las vallas protectoras de las obras de la ciudad, roles de solista en los emblemáticos ballets de Bournonville y viaje relámpago a Barcelona para participar en una gala. Aún así, pudimos conocer más a fondo su trayectoria y disfrutar de la sensibilidad, energía y lucidez de una persona vital, trabajadora, perseverante y sobre todo, encantadora.


Carolina Masjuan


 ¿Cómo te interesaste por el ballet? 

Me acuerdo que ya de bien pequeña, me encantaba bailar, fuera lo que fuera. Mis padres solían poner música en casa (especialmente los fines de semana) y yo simplemente me ponía a bailar sin reparo. Disfrutaba tanto… tengo el recuerdo de este sentimiento tan vivo como si fuera ayer. Bien poco me importaba quien miraba o dejara de mirar… escuchaba canciones de Elvis, Beatles, Serrat, Neil Diamond, Supertramp, lo que fuera y yo sola me ponía a bailar. Al ver esa pasión por el baile, mis padres decidieron, con solo 4 años, “apuntarme” a clases en la escuela de Ballet Olga Roig de Manresa. Allí empezó todo.

Mi padre no era demasiado partícipe de que sólo “bailara” y por eso mis actividades extraescolares a esa edad fueron cuatro: Natación, inglés, Judo y Ballet. Al poco tiempo, ya definí mis preferencias: Perdí motivación por el Judo, me gustaba la natación y me encantaba el ballet. Con el tiempo, éste se convirtió en mi auténtica pasión (le gustara o no a mi padre). Miraba videos, fotos, me atraía muchísimo ese mundo y, sobre todo, el bailar por inercia de la música. Eso era lo que en realidad a mí me gustaba.

Alba en el Russian Pas de Deux de Swan Lake
con Jean-Lucien Massot. Foto: Henrik Stenberg
Procedes de un pueblo del centro de Catalunya, imagino que fue complicado poder formarte.... 

Procedo de un pequeño pueblo, Sant Fruitós de Bages, y empecé mi formación en la escuela de Ballet Olga Roig de Manresa, gran profesora y, a día de hoy, también gran amiga. A ella le debo mucho, no sólo por sus conocimientos y la formación que me dio, sino también por su incondicional fe en mí. Ha sido uno de los principales pilares y puntos de referencia en mi trayectoria. 

A los 8 años, me motivó para que hiciera las pruebas de acceso al Institut del Teatre en Barcelona, institución donde continuó mi formación durante los próximos tres años bajo el liderazgo de Barbara Kasprowitz.

¿Tuviste apoyo familiar? 

Tuve apoyo incondicional de mi madre, y apoyo económico de mi padre hasta el divorcio a mis 18 años. Debo confesar que el amor de mi madre ha sido y está siendo vital en mi trayectoria artística y personal. No tenemos una tradición de baile en la familia, por lo que no hay una experiencia previa pero, he tenido la gran suerte de encontrar en mi camino, en el momento y lugar apropiado, personas que me han guiado y confiando en mí. Pero la persona que siempre ha estado y sigue estando a mi lado es mi madre. Ella veía que disfrutaba bailando, que lo vivía apasionadamente, y desde mis inicios en este mundo, ha luchado para que pudiera desarrollar y crecer en mi pasión.


Cuéntanos un poco sobre tu trayectoria, formación.

Danza Española de Swan Lake con
Fernando Mora. Foto: Rene Erik Olsen


En el verano de 1998, hice (por iniciativa de nuevo, de Olga Roig), un curso de verano en la escuela de Víctor Ullate, en Madrid. Fui con unas amigas y, en un principio, simplemente se trataba de tener una nueva experiencia, enseñanzas de tan gran profesor, y punto….pero, el desenlace fue otro. Víctor me invitó a seguir mi formación en su escuela. Acepté, y a los 12 años, me trasladé a Madrid. Después de 6 años en su escuela, donde también estuve de “aprendiz” en su Compañía, decidí audicionar para el Royal Ballet Upper School. Me aceptaron, y a los 18 años me fui a vivir a Londres, por un año. Personalmente, considero que estas dos decisiones, primero a Madrid y posteriormente a Londres, han sido decisiones vitales que han marcado profundamente la dirección de mi desarrollo artístico.

¿Cómo recuerdas tus distintas escuelas?

Sólo guardo buenos recuerdos. Cada una de ellas me ha transmitido aprendizajes, experiencias y dado momentos únicos, a la vez que considero que mantienen identidades muy diferentes.

La escuela de Olga Roig ha sido mi origen, donde descubrí mi amor por la danza; en el Institut del Teatre, me enseñaron disciplina, técnica, me abrieron la puerta a la variedad de estilos, (durante mis primeros años era obligatorio cursar contemporáneo, danza española y clásico, antes de poder especializarme en la rama de danza clásica, en el antiguo “cuarto grado”). De Victor Ullate, aprendí mucho. Me marcó mucho, y fue allí, donde realmente me mentalicé de que quería ser bailarina. Él me enseñó a querer y respetar la danza pero, sobre todo, con la mentalidad de que “sin trabajo, nada se consigue”. Recibí muchas clases suyas donde la técnica era siempre una de los pilares más importantes. Fue una etapa muy intensa, donde tuve que combinar horas de clase, horas de ensayo con la compañía, giras y el horario nocturno en el Instituto Cervantes para sacarme el Bachillerato.

Finalmente, fue en mi etapa en el tercer curso del Upper School en el Royal Ballet, donde se me abrieron los ojos a la grandeza de este arte. Fue muchísimo lo que aprendí allí. Teníamos clases de todo tipo: clases de danza, paso a dos, repertorio, pilates y ensayos como “apprentices” en tal increíble Compañía. Hay una cultura por la danza que nunca había visto antes, momento también vital para mí, porque me di cuenta que volver a España, como bailarina,  se convertía en una posibilidad cada vez más lejana.

Russian Pas de Deux de Swan Lake
con Jean-Lucien Massot. Foto: Henrik Stenberg
¿Deseabas específicamente bailar en el Royal Danish Ballet o fue casualidad? ¿Entraste por audición? 

Sinceramente, mi aterrizaje en el Royal Danish Ballet fue una auténtica casualidad. Acabé mi curso en el Royal sin trabajo (bueno, con contrato en una compañía escocesa pero sin convencimiento por parte mía), por lo que me fui a casa, medio inquieta, medio desesperada, por encontrar una compañía clásica donde podía y quería trabajar. Un día recibí inesperadamente un email de Henning Albrechtsen, en aquel entonces, Deputy Artistic director del RDB, bajo el liderazgo de Frank Andersen, en el cual me invitaba a audicionar en la Compañía. En aquella temporada, destacaban en su repertorio, ballets como Etudes y el Festival Bournonville y necesitaban chicas con cierto nivel (por motivos de lesión y maternidad), por lo que, éste, contactó con el Royal Ballet. Ellos le dieron mi nombre. Sin cuestionármelo, compré billete de avión para el día siguiente, reservé hostal y audicioné (audición privada), tomando clase con la Compañía. Ese día Frank no pudo venir a ver la clase, pero si lo hizo Henning. Fue entonces él quien me vio con posibilidades de entrar pero, evidentemente, Frank tenia que dar la última palabra. Yo tenia billete de vuelta para el siguiente día, pero Henning se preocupó de cambiármelo, de reservarme una habitación en el Hotel Opera (enfrente del teatro) para que pudiera hacer clase el día siguiente. Y así fue. Frank me vio y finalmente me ofreció contrato. Desde entonces llevo bailando en el RDB diez años.

¿Te costó adaptarte a la ciudad y a la compañía?

Afortunadamente fue relativamente fácil. Copenhague me gustó desde el primer momento, es acogedora, limpia, y muy agradable, y uno de los aspectos que más me gustaron en el proceso de adaptación fue la “bicicleta” como medio de transporte. Lo peor: el frío y las pocas horas de sol de enero y febrero.

En una compañía de estas dimensiones, siempre encuentras personas con las que estableces mejor conexión que otras, pero en general, la cultura de bienvenida y acogida del RDB es muy generosa; y es uno de los aspectos que más llama la atención cuando nuevos bailarines, o bailarines invitados, vienen a bailar con nosotros. La cultura nórdica, la manera de expresarse, de trabajar, es definitivamente muy diferente a la mediterránea y si bien hay aspectos que no envidio, en otros nos queda mucho por aprender.


Eidolon de Kim Brandstrup con Alban Lendorf.
Foto: David Amzallag

Me imagino que trabajáis mucho el estilo Bournonville ¿Quiénes son actualmente vuestros maestros y repetidores para él?

Efectivamente, cada temporada bailamos uno a dos ballets  Bournonville, y si no, los llevamos de gira. Destacan “La Sylfide” y “Napoli” pero la temporada que viene repetimos la nueva versión de Folkesagn. 

Respecto al estilo Bournonville, hay mucho amor por conservar su tradición y estilo pero, nuestro actual director, Nikolaj Hübbe, junto con Sorella Englund, en los ballets mencionados por ejemplo, han roto con el convencionalismo y, aunque respetando los pasos y la tècnica, sí han re versionado estos ballets.

He tenido la oportunidad de trabajar con grandes expertos de este estilo: Lis Jeppesen, Anne-Marie Vessel, Sorella Englund, Nikolaj Hübbe, Thomas Lund, Gudrun Bojesen….Todos y cada uno ¡tienen tanto que ofrecer! Es realmente una maravilla sentir su pasión por su cultura danesa y la manera como la transmiten al bailarín extranjero.

¿Te resultó difícil familiarizarte con él?

Fue todo un “challenge” para mí ya que no había recibido ningún tipo de formación al respeto. Pero afortunadamente, he tenido la oportunidad de bailar partes destacadas, o mejor dicho, partes muy bonitas en la mayoría de ballets que hemos representado, cosa que me ha permitido interiorizar más la esencia de este estilo. Por ejemplo, Pas de 6 y Balabile en Napoli, Pas de 7 y Birthe en Folkesagn, Paso a 3 en La Ventana, 2 Sylfider en La Sylfide, Conservatorio… Es un estilo con mucha batería y duro trabajo de pies pero ejecutado con generosidad y delicadeza en la parte superior (brazos, cabeza…).

Bournonville, Balanchine, grandes clásicos de repertorio ¿tienes algun coreógrafo o ballet preferido? 

Caliope en Apollo y Dark angel en Serenade, los de Balanchine son partes que artísticamente me han marcado mucho. De Bournonville destaco Birthe en Folkesagn, Paso a 3 de La Ventana y Paso a 6 de Napoli.

Las vallas que protegen las obras de la plaza del teatro
decoradas con fotos de ballet. Alba en las tres primeras.
Un repertorio variadísimo y además creo que también se organizan work-shops con jóvenes creadores ¿participas en ellos? 

Cuando me es posible sí. En muchas ocasiones es también una cuestión práctica. Disponemos de una agenda de ensayos muy intensa y, a veces, se pueda dar el caso que los ensayos de diferentes producciones se lleven a cabo en el mismo tiempo y, el coreógrafo o el joven creador, tengan una lista limitada de bailarines a escoger.  

¿Te gusta bailar contemporáneo?

Me encanta el neo-clásico, el moderno… me gusta aprender cosas nuevas y atreverme a moverme y conocerme en otros estilos ya que personalmente me permite complementar y crecer en la danza clásica. Yo necesito de los dos estilos.

Copenhague es también una ciudad muy creativa, con mucho diseño ¿en qué ocupas tu tiempo libre aquí?

Uff…tiempo libre…., aparte de la jornada laboral, también estoy estudiando Psicología por la UOC, hago clases de danés y estoy totalmente aficionada al Bikram Yoga. También tengo intención de sacarme el carnet de conducir, y, cuando puedo, también exprimo tiempo para aprender griego. Cuando no hago nada de esto, tengo que admitir que la ciudad tiene mucho que ofrecer. Siempre hay ratos para pasear, tomar el café con amigos, ir de cena de vez en cuando, ver otros espectáculos… a veces desearía que el día me pudiera regalar unas cuantas horas más (risas).



Eidolon de Kim Brandstrup con Alban
Lendorf. Foto David Amzallag
Y en cuanto al público de la ópera ¿cómo lo definirías? Supongo que está entusiasmado con lacompañía, la misma Reina Margarita acude a ver representaciones muy a menudo e incluso ha participado en la creación de algún vestuario ¿es así?


Efectivamente, tenemos un público aficionado y muy variado pero que reacciona efusivamente si la actuación es de su agrado. Por otro lado, en los últimos años, la administración ha aportado nuevas iniciativas para atraer aún más gente, sobre todo a la gente joven, y al público sin abono anual, que a lo mejor viene al teatro de forma esporádica, ya sea por no tener un especial interés o educación en danza, o por motivos económicos. El resultado está siendo realmente exitoso: Por ejemplo, están las actuaciones llamadas “Dance2go”. Se trata de “triple bills” de máximo dos horas de duración, donde todas las entradas cuestan sólo 200kr, sea platea, primer balcón o gallinero. 

También hacemos la “clase” en el escenario una vez al mes, que de forma gratuita la gente puede venir a vernos y sentarse también donde guste (Brunch Ballet); actuaciones transmitidas “live” en los cines; nuevas versiones/producciones de los Ballets Bournonville de toda la vida, a las cuales  tan acostumbrado está el público devoto… De esta manera, también se intenta atraer a la gente a venir al teatro, y también a que entiendan a los bailarines, y al arte del ballet de una forma más cercana. Juntamente con estos ejemplos y otros eventos, proponemos un repertorio variado especializado en clásico, y dos producciones modernas en Gamle Scene o en el Skuespilhuset.

Respecto a la reina, es una auténtica admiración y respeto el que tiene por la danza. Viene muy a menudo, muchas veces sola, y en otras ocasiones, con su marido, o con su hermana. Cuando era más joven, acostumbraba también a tomar clase una vez por semana en el teatro con un grupo privado y, efectivamente, ha participado en la elaboración de vestuario, concretamente en el de Folkesagn (reelaborados para el Bournonville Festival 2005). Y, si hay alguna producción específica que le guste mucho, asiste varias veces. De verdad que es un placer.

Con Nehemiah Kish en Eliodon de Kim
Brandstrup. Foto: Costin Radu
Un grupo de bailarines del Royal Danish Ballet actuó en Terrassa hace dos o tres años. ¿La compañía hace muchas giras?

Somos una compañía estatal con residencia en el Kongelige Teater, y allí es donde realizamos la mayoría de actuaciones (combinando con la Opera House y Skuespilhuset), pero, aun así, acostumbramos a realizar un par de giras anuales. Esta temporada ha sido en el Marinsky y la siguiente, cuatro semanas en Australia. También hacemos giras, una vez al año, por Jylland y pequeñas ciudades del resto de Sjælland (Dinamarca), algunas en invierno y siempre en verano.

¿Estás al tanto de la situación de la danza en España?

Sí, sigo la situación de la danza en España pero no de forma persistente. Me llegan la mayoría de noticias vía Facebook, y otras a través de compañeros/as con los que mantengo contacto; pero por otro lado, confieso que  tampoco me obsesiono a seguir al pie de la letra todos los eventos o situaciones. En ocasiones me motiva mucho leer las nuevas iniciativas de compañías, directores y  leo sus  entrevistas; sin embrago, en otras, la lucha persistente del querer pero no llegar a tener la comprensión, el respeto y la ayuda (económica) suficiente que merece este arte por parte de las administraciones y el gobierno, me duele mucho. La situación de la danza en España tiene aún mucho camino a recorrer para llegar a niveles de comprensión y respeto que tiene en ciudades como Londres, París, Suecia, o incluso Nueva York.

Creo que coincidiste con José Carlos Martínez aquí, en Copenhague, ¿estás en contacto con él? Has visto bailar a la CND desde que él la dirige? 

Sí, efectivamente coincidí con José Carlos Martínez aquí en Copenhague, donde vino a bailar con nosotros Etudes de Harald Lander. Una experiencia fantástica en todos los aspectos. Un hombre encantador, generoso, y con sentido del humor y, sobre todo, un fantástico bailarín que trajo mucha inspiración para todos nosotros.

Desafortunadamente, no he tenido oportunidad de ver la compañía en directo aún, desde que él es director. Siempre que estoy en casa de vacaciones, no coincide con actuaciones del CND o no me ha sido posible. Pero está en la agenda. Por otro lado, confieso que sí sigo su actividad a través de los videos y entrevistas colgadas en la red. Encuentro que el repertorio que ofrece es muy interesante. Me atrae mucho ya que combina los estilos de clásico, neoclásico y moderno, justamente una situación que para mi gusto es idílica para todo bailarín.



Urban ballerina (foto decorativa por la ciudad) con
Charlie Andersen. Foto Hening Sjostrom.
¿Y el Ballet de Ángel Corella? Empezó con una gran compañía que tuvo que ir menguando ya quecada vez le daban menos ayudas a pesar de obtener gran éxito de público y críticas ¿Lo has visto en algún momento?

Sí, pude ver un “triple Bill” de su compañía en Barcelona en uno de mis veranos. Una actuación llena de energía y calidad.


Él soñaba con una compañía a imagen del ABT en Barcelona y ya demostró con su Lago de los Cisnes que llenaba el Liceu ¿crees que el ballet podría ayudar al Liceu a dinamizarse?

Sin lugar a dudas. La danza es esencial en toda cultura, aunque a veces las administraciones se resistan a verlo. Sin baile nos morimos. La esencia del ballet, el moverse por iniciativa de la música, el expresar con el cuerpo y los gestos una historia, son elementos mágicos y necesarios para nuestra cultura y sociedad.

Margarita Medina escribió en la revista Danse con ocasión de vuestra puesta en escena del Cascanueces que se podía apreciar tu temperamento ibérico en la danza española ¿crees que efectivamente tu origen trasciende en tu danza?

Sí (risas), soy la única española en el RDB y cuando se trata de danzas con carácter, en los castings, suelen no ocultar mis orígenes mediterráneos.

¿Puedes venir a menudo a Cataluña?

En toda ocasión cuando tengo vacaciones, mi destino favorito sin dudarlo por un momento, es mi casa: mi madre, mis hermanos y mi querida tierra y cultura.

¿Cuáles son tus planes de futuro? 

Muchos y ninguno. De momento seguir creciendo en esta compañía, seguir combinando mis estudios en Psicología y mantener una visión abierta para posibles oportunidades.  



Alba Nadal con Gregory Dean en el paso a tres de La Ventana, 
coreografía de Bournonville. Foto: Costin Radu