martes, 23 de diciembre de 2025

Anna Ishii: "El verdadero amor debe liberarte"

Anna Ishii en el primer acto de Giselle (Foto: Alba Muriel)

Seis años después de su entrada en el Ballet de Barcelona, Anna Ishii se mete de nuevo en la piel de Giselle para contarnos a través de la danza cómo vive y muere una mujer fatalmente enamorada. La veremos junto a Bryan Barrios, los días 28 y 29 de Diciembre en el Teatre-Auditori Emma Vilarasau de Sant Cugat del Vallès (Barcelona).


Lola Ramírez


Dentro de unos días, el 28 y 29 de diciembre, te meterás una vez más en la piel de Giselle en el Teatre-Auditori de Sant Cugat. ¿Se puede decir que Giselle es el roll más exigente para una bailarina? 

Creo que el papel de Giselle es algo que se va construyendo a medida que lo interpretas. También es necesario estar dispuesta a abrir el corazón y realizar un trabajo de introspección. Es un ballet romántico, así que tiene una postura muy específica de este estilo. A veces es necesario adentrarse en tu lado más oscuro: la tristeza, la locura… incluso traer a la memoria alguna experiencia dolorosa para poder transmitir al público estos sentimientos. 


Supongo que de tu primera Giselle a la de ahora hay mucha diferencia entre tu forma de vivir ese papel, ¿no?

Es cierto, ahora sé cómo puedo sentir realmente la vida de este personaje. Tal vez su historia no me haya ocurrido a mí, pero al meterme en su piel puedo sentirla de verdad.


¿Cuántas veces lo has interpretado? 

He bailado este ballet completo en siete ocasiones y el pas de deux del segundo acto cuatro veces en galas. También interpreté una parte del pas de deux del segundo acto en TV3 con Pau Pujol, cuando fue artista invitado para la actuación en el Teatro Condal en junio de 2025. Se publicaron algunos artículos, y la función en L’Auditori de Cornellà en marzo 2025, donde bailé con Takahiro Nakashima, fue destacada en un artículo para la revista francesa Danser.


¿Recuerdas tu primera Giselle?

Por supuesto. Bailé con Roger Cuadrado. Nuestro estreno debía ser en octubre de 2024 en Rubí, pero tuvimos algunos problemas con las condiciones del teatro y finalmente lo hicimos sin público. Mucha gente estaba muy ilusionada y me dio pena no poder invitar a nadie en el último momento, pero aun así fue algo muy especial. Sentí el apoyo de tantas personas…Quiero dar las gracias a nuestro director artístico, Chase Johnsey, y al coreógrafo de Giselle, Leandro Pérez Sanabria; por supuesto, también a toda la compañía y a mi familia, que me apoyaron desde el principio. Incluso sin público, fue una experiencia cálida, como un sueño. La iluminación, el vestuario, la escenografía, y las personas… Algunos siguen y otros han tomado otros caminos, pero aquella función tenía que suceder exactamente con ese equipo.


Háblame de tu partenaire en esta ocasión

Esta vez bailaré con Bryan Barrios en el papel de Albrecht. Bailamos juntos por primera vez en Granollers, el 29 de noviembre. Tuvimos solo dos semanas para ensayar, pero incluso con tan poco tiempo conseguimos crear una conexión especial en el escenario. Siento que, aunque la coreografía sea la misma, dependiendo del partenaire los matices y las sensaciones cambian por completo. Bryan es un bailarín venezolano increíble, muy dramático y profundamente comprometido con el personaje; es una persona muy abierta de corazón, lo que hace que trabajar con él sea aún más inspirador. Puedo asegurarte que el público disfrutará muchísimo viéndolo bailar.

Bryan Barrios, en el papel de Albrecht



¿Te imaginas en la vida real enamorada de un hombre como Albrecht? Guapo, noble (por lo de príncipe) pero también un poco “perla”?

Obviamente que no. Yo soy muy honesta y cuando doy amor, doy el cien por cien. Sé reconocer cuando alguien miente, incluso sin decirlo, pero cuando una persona está enamorada, puede volverse ciega. Aún así, yo no me sentiría cómoda y no quiero engañarme a mí misma pensando que todo está bien.


Piensas que en el siglo XXI todavía hay quien muere por amor?

Sí, pero creo que más que nada de manera psicológica. Aprender a respetarse a uno mismo y a los demás, es muy importante. Yo todavía estoy trabajando en lograr eso también. El verdadero amor debe liberarte, abrirte, hacerte sentir apoyado y permitir avanzar juntos incluso en los momentos difíciles. 


En Abril de 2020, en pleno encierro por el Covid todos soñábamos con que la pesadilla terminara y, concretamente tú con un viaje a Japón para visitar a tu familia. ¿Cómo fue? ¿Se hizo realidad el sueño?

¡Sí! No pude ir a Japón durante tres años. Fue difícil, aunque ya había vivido separada de mi familia varias veces. Los extrañaba muchísimo y me sentía triste, aunque tenía personas aquí que me ayudaban a seguir adelante. Además, me preocupaba mucho por su salud, especialmente durante ese período. Fue una gran alegría volver a ver a mi familia en Japón. Cuando me reencontré con ellos después de tanto tiempo, me di cuenta de que había olvidado como se siente el estar en casa. Dediqué todo mi tiempo a estar con ellos, más que a trabajar. También me sorprendió cuánto había avanzado Japón en la ciudad, la tecnología y todos los avances que vamos viviendo cada día casi sin darnos cuenta. En ese momento de alguna manera me sentí extrajera.


Además de lo que implica físicamente tu actividad como bailarina, ¿haces algún tipo de ejercicio para mantenerte bien física y mentalmente?

Hago yoga y desde que practico esta disciplina siento que entiendo mucho mejor mi cuerpo y mi mente. Especialmente porque el ballet es muy exigente y fácilmente nos estresamos. Aprender un poco sobre el sistema nervioso es muy beneficioso para tu vida diaria tanto a nivel personal como profesional. El hacer otras actividades me lleva a rendir mejor en el ballet. El ballet es un arte, y es importante hacer cosas al margen de él ya que eso termina ayudando a la expresión artística. Es algo que me complace mucho y por eso quiero seguir aprendiendo cosas nuevas.

Con el cuero de baile del Barcelona Ballet /Foto: A.M.



Hace más o menos (corrígeme si me equivoco) 5 años te estrenaste como coreógrafa con Pedo y el Lobo. Háblame de esta otra faceta tuya. ¿Has hecho alguna otra coreografía?

Ahora mismo no estoy haciendo coreografía porque estoy más enfocada en bailar como bailarina principal. Pero hice Ugly Duckling para el Festival de Peralada, dentro de la producción del Ballet de Barcelona llamada Perspective. Esta producción trata sobre la vida de Chase Johnsey y fue creada por varios coreógrafos; yo participé en una parte. Mi parte trataba sobre los cisnes que van a salvarlo. Fue muy hermoso, porque en el escenario él se pone las zapatillas de punta, se une al cisne y baila libremente rodeado por los demás cisnes. Quise mostrar que estamos ahí los unos para los otros.


Hablemos de la danza clásica en España. ¿Crees que avanza o sigue siendo la gran olvidada de las artes escénicas?

Un poquito sí. Veo a muchos grandes bailarines españoles de ballet clásico por todo el mundo; la gente suele irse fuera de España porque aquí no hay muchas oportunidades de trabajo como bailarín de ballet clásico. Me recuerda un poco a Japón. Allí solo hay una compañía nacional de ballet. También existen otras como Tokyo Ballet, K-Ballet, etc., todas son compañías maravillosas, pero los bailarines tienden a ir al extranjero por la situación económica. Sin embargo, veo que en Barcelona hay muchas actividades culturales, así que espero que se considere al ballet clásico como parte de la cultura y que haya más lugares para que los bailarines españoles puedan quedarse en casa y bailar.


A una bailarina como tu, que ya ha protagonizado muchos de los grandes roles de la danza, ¿qué le queda por hacer? ¿Con qué personaje, que todavía no has interpretado, sueñas en estos momentos?

Todavía tengo muchas cosas que me gustaría bailar. He interpretado muchos grandes pas de deux, por ejemplo El Cascanueces, Don Quijote, Le Corsaire, Diana y Acteón, La llama de París, Coppélia, El lago de los cisnes y más. Ahora quiero bailar Romeo y Julieta. Es una historia de amor, pero sin un final feliz. Me encanta el ballet narrativo; no se trata solo de técnica, sino de vivir la vida del personaje. Siempre pensé que quería los papeles técnicamente desafiantes, como Don Quijote o El lago de los cisnes, y todavía los deseo; pero después de bailar Giselle y la Clara de El Cascanueces, me di cuenta de que también quiero los papeles que son emocionalmente desafiantes. Son muy liberadores y terapéuticos, y ayudan a crecer como persona en la vida diaria. Entender la emoción del papel y vivirla es algo muy hermoso. Por otra parte, me apetece desafiarme técnicamente. En este sentido, los ballets de Balanchine son un gran reto. Tienen técnicas diferentes a las que estudié con el método Vaganova: hacer lo mismo pero con otro enfoque, otra forma de usar el cuerpo, otra musicalidad. Sería un gran desafío para mí; ahora ya no tengo miedo a fallar… o tal vez ni siquiera falle, ¡uno nunca sabe!

martes, 21 de enero de 2025

Joan Salas: "Me parece brutal la emoción del público"

 

Foto: Joan Cabotti

Actor, bailarin, pianista y poseedor de un indescriptible abanico de registros, Joan Salas Guillén (Figueres, 1978) estrenó el pasado 18 de enero en el Teatro Municipal de Roses (Girona), El cuidador, su primera obra como guionista, director y actor. El próximo jueves, 27 de febrero, más de mil personas tendrán la oportunidad de verle en el Teatro Jardí de Figueres. En pocos días se agotaron las entradas. Medios de comunicación y redes sociales han divulgado la impresionante versatilidad de un actor que entra en escena para contar cómo es la vida con su madre, cómo la cuida, cómo la ama y en suma cómo, con amor y humor, hace posible que Emilia Guillen, enferma de Parkinson, siga disfrutando de la vida.


Lola Ramírez 

Se apagan las luces y el silencio llena la abarrotada sala del Teatro Municipal de Roses (Girona). Tina Colada (Joan Salas), espectacular rubia de piernas interminables, comienza su show cantando y contoneándose por el escenario. Desde el patio de butacas, Emilia Guillén sentada en su silla de ruedas, vestida con un pantalón negro y una favorecedora blusa roja mira con admiración a su hijo. No pierde detalle; es la primera que aplaude cuando él termina un scketch.



Escrita con amor y con humor por el propio Joan, El cuidador es una obra que narra el duro y terrible viaje de un hijo que deja su carrera artística en la capital para volver a casa y cuidar a su madre enferma de Parkinson. Es la historia de muchos hombres y mujeres que en algún instante de su periplo vital deciden interpretar uno de los papeles más importantes de la vida: cuidar a un ser querido. "Me parece brutal que el público salga tan conmovido", afirma Joan al hablar de la extraordinaria respuesta de la gente. "Sabía que la historia podía llegar al corazón porque es algo que de una u otra manera nos toca vivir a todos en algún momento". Hace muchos años, cuando empezó a gestarse este por entonces impensable futuro, Joan era, además de mi vecino del quinto, un joven bailarín que vivía en un piso de la calle Clara del Rey de Madrid con un grupo de compañeros de la Compañía de Danza de María Giménez. De vez en cuando los invitaba a cenar a mi casa y llorábamos de risa. Para entonces mi simpático vecino ya tenía muchas tablas. Con cinco años y, a escondidas de su madre, convenció a un conocido de la familia para que le diera clases de piano. Luego, fue al Conservatorio, después a varias escuelas de danza, hizo musicales, etc. etc...  Pero eso es otra historia.

Cuando Joan era mi vecino del quinto, Emilia ya tenía Parkinson, pero no se le notaba. Era una andaluza emigrada a Cataluña, alegre como unas castañuelas, siempre dispuesta a la jarana o a hacer unos deliciosos guisos. Ella y Juan, su marido, habían tenido negocios de hostelería en Figueres, siempre muy concurridos por lo bien que se manejaba ella entre fogones; al igual que lo hacía con los pinceles, habilidad que empezó a desarrollar para burlar los envites del Parkinson. Ahora ya no pinta, pero sigue siendo una persona alegre, sentada en su silla de ruedas y enredando con algo imaginario que tiene entre las manos. Emilia es totalmente dependiente, pero el amor y la chispa de su hijo consiguen arrancarle más de una sonrisa.

- ¿Cómo se te ocurrió montar esta obra?

Con la marioneta que representa a su madre
Foto: J.C.

- Fue una iniciativa del equipo de psicólogas de Atención Familiar de  Figueres. Además de atender a los enfermos, atienden a los familiares. Desde el principio de la enfermedad mi madre tenía una terapeuta, pero cuando la enfermedad progresó llegó un momento en el que perdió el nivel de consciencia necesario para hacer terapia. Entonces la psicóloga me dijo: ahora el que necesitas hacer terapia eres tú.

Este año, el entusiasta equipo de psicoterapeutas le sugirió a Joan que hiciera uso de su talento y experiencia para montar una obra. Cada año el Consell Comarcal de l'Alt Empordà hace actividades y espectáculos para sensibilizar a cuidadores y ciudadanos frente a la dura realidad de las personas que sufren una enfermedad degenerativa y, aquellos que se ocupan de atenderles día y noche. "Me dijeron, ¿por qué no montas algo sobre tus propias vivencias como cuidador de tu madre?" -explica Joan. "Y la idea me entusiasmó, no solo por mí, sino también por mi madre porque a ella, a pesar de sus limitaciones, siempre le ha gustado ser participe de las historias. Yo la provoco para que de alguna manera, se implique y ella, aunque a veces no se entera, se activa, se pone contenta. Es muy presumida y, hoy cuando fui a casa a arreglarla para el estreno, le empecé a sacar ropa y joyas para que eligiera. Estaba como una niña pequeña, radiante". 

- Cuando te lo propusieron, ¿se lo comentaste?

- Claro. A ella siempre le ilusionan los proyectos nuevos, como cuando hicimos el libro, ¿te acuerdas? estaba fatal y cuando empezamos a comentarle cosas del libro y a pedirle que nos hiciera platos de cocina y que eligiera fotos de sus pinturas para ponerlas en el libro se produjo casi un milagro, como si el Parkinson le hubiera dado una tregua. Estaba feliz. Y ahora igual. A ella le gusta ayudar a la gente. Emilia, le dije, tú y yo tenemos una historia con la que podemos ayudar a muchas personas; es verdad que debido a su principio de demencia lo mismo te atiende y entiende que se abstrae, no se entera; lógicamente, tiene lagunas, subidas y bajadas de ánimo; lo bueno es que en cualquier momento renace otra vez y vuelve la Emilia alegre. Estos días se le nota más motivada,  con ganas de comunicarse.

- Parece Joan que la vida de alguna manera te está devolviendo el sacrificio que has hecho, porque por más que adores a tu madre, dejar tu vida y tus oportunidades en Madrid para venirte a Figueres... debió ser duro

-Es algo que todo el mundo me dice una y otra vez: La vida te va a recompensar, te va a pasar algo muy grande. Y yo decía, bueno, a ver... ¿Qué me puede pasar? ¿Que me toqué la lotería? Yo siempre he tenido ambición profesional, siempre he querido ir a más. Entonces, cuando la gente me decía esto, yo pensaba, bueno a lo mejor me ofrecen un papelón. Es verdad que mi objetivo era poder estar cuidando a mi madre sin dejar mi trabajo, pero no era nada fácil. El día que las psicólogas del Consell  me ofrecieron esto fue como un regalo, un premio que yo no me esperaba. Y ahora me doy cuenta que es el regalo que me ha devuelto la vida. Es llenarme el alma con mi trabajo y al mismo tiempo cuidarla a ella. Contar nuestra historia,  volver a los escenarios y, sin dejar a mi madre.


En el momento del saludo, de izquierda a derecha:
Emilia Guillén: madre de Joan Salas
Jasiel: Ayudante
Joan Salas: Guionista, director y actor
Estíbaliz Barroso: Dirección Escénica y Coreografía
Juan Carlos Trujillo: Escenografía
Jose Antonio Salas: Utillero y hermano del actor
Rosa Ibáñez: Confección y Arte




miércoles, 28 de abril de 2021

Rosa Pousa: "El cáncer me dio la felicidad"

 

Acaba de publicar "La fuerza contra el cáncer" (Foto: José L. F.Liz)


 

Hace doce años le diagnosticaron un cáncer y le dijeron que le quedaban veinticuatro meses de vida. Hoy, la autora de La fuerza para vencer el cáncer, no solo sigue viva sino que se baña cada día en la playa de A Magdalena y disfruta de todo lo que de su enfermedad ha aprendido. 

 

Lola Ramírez

Rosa lleva sus 65 años y el cáncer con unas ganas de vivir envidiables. A esta maestra del colegio San Martiño do Porto en Cabanas (A Coruña) se le vino el mundo abajo cuando le diagnosticaron un tumor maligno en el ovario. Casada y madre de dos hijos, hasta ese fatídico momento disfrutaba de su familia, su trabajo y una salud espléndida. Todo ese patrimonio vital le parecía normal, algo que la vida le había regalado y que el cáncer no le podía quitar. “Lleva usted una bomba de relojería en su interior”, le dijo su ginecólogo un fátidico martes de 2009. “Casi me da un infarto –afirma Rosa­–. En un segundo te cambia la vida”. 

 

Pero la vida y el cáncer continúan su ritmo imparable: tres operaciones, metástasis en el pulmón y varias etapas de quimioterapia. Todo ello combinado con estancias en balnearios, travesías por países lejanos, encuentros con la familia y amigos y, mucho, mucho descanso: “Digamos que vivo el 50 por cien del día, el resto del tiempo tengo que descansar”, dice. Entre otras cosas el cáncer le enseñó a Rosa a vivir el presente, sin pensar en el pasado ni preocuparse por el futuro. “La verdad es que vivo al día y vivo feliz. Ahora estoy contenta”, continúa. “He escrito un libro en el que desvelo mis sentimientos y describo los remedios que utilicé para luchar contra la enfermedad. Me gusta pensar que puedo ayudar a otras personas”.

 


Dándose un saludable baño en la playa de la Magdalena (Cabanas)

–¿Qué te ha dado y que te ha quitado el cáncer?

–El cáncer me dio la felicidad. Lo que digo parece un disparate, pero antes del cáncer había muchas cosas que no sabía valorar, consideraba que la salud era algo normal. No tenía tiempo para mí. Paradójicamente el cáncer me regaló tiempo para mí. Cuando enfermé la gente se volcó conmigo y descubrí cuanto me querían los demás. Es muy reconfortante. También aprendí a manifestar lo que siento y a aceptar a los demás tal cual son, esto te da una gran paz. 

–¿Cómo surgió lo de bañarte en la playa incluso en invierno?

–Vi videos de Martí Bosch, un oncólogo que habla de la cura del cáncer a través de los baños de sal. Llenas la bañera de agua caliente con sal y te introduces en el agua para limpiar tu interior. Me sentaba bien pero acabé agotada con esta rutina de llenar la bañera de agua y sal. Mercedes, una amiga mía, me contó que ella se bañaba todos los días en la playa y que le iba fenomenal. Empecé a ir con ella hace unos ocho años y es fantástico, lo disfrutamos a tope. Ahora  somos once mujeres. 

–¿Qué te lleva a escribir el libro?

–Muchas personas me animaron a hacerlo. Siempre escribí un diario. Cuando enfermé, a veces me despertaba por la noche angustiada, me levantaba, me ponía a escribir y la angustia desaparecía. El confinamiento me coincidió con la quimio, no podía mover los brazos, así es que le pedí a mi hijo que me acoplara un micrófono en el ordenador para dictar lo que quería escribir. Y cuando estuve bien lo hice. Luego, lo de publicarlo fue porque pensé que podría ayudar a otra gente. 


“Soy creyente y no tengo miedo a la muerte”

 

–Y, ahora, ¿cómo es tu vida? ¿en qué medida te limita el cáncer?

–Digamos que tengo muy claro que el tiempo se me acaba, entonces lo que hago es aprovecharlo al máximo. Soy creyente y no tengo miedo a la muerte. También me tranquiliza ver que mis hijos ya están situados, ya no dependen de nosotros. Yo vivo la mitad del día, el resto lo paso descansando. Me levanto, me arreglo, hago las cosas de la casa (la compra y la comida las hace mi marido) y me voy a la playa. Doy un paseo con las amigas y nos bañamos y llego a casa a mesa puesta.  Por la tarde, relax. Si salgo un día, tocan dos de descanso. Es lo que tiene esta enfermedad.

–¿Qué le dirías a alguien al que acaban de diagnosticar un cáncer?

–Que acepte la enfermedad y sus límites. Es como la vida, si tú te aceptas eres más feliz que si estás amargada añorando lo que te falta. Estás enferma pero hay muchas cosas que puedes hacer. Sólo tienes que descubrirlas, crearte hábitos sanos y por supuesto, pedir ayuda cuando la necesites. No es fácil, pero se puede conseguir.

–¿Tú lo has conseguido? 

–Ahí estoy. Sería plenamente feliz si pudiera tener a mi madre conmigo y cuidarla. Está en una residencia en Ourense. Un ictus le paralizó el lado derecho del cuerpo y hay que hacérselo todo, aunque de cabeza está muy bien. Siempre fue una luchadora. Lo que hay lo afronta con valentía. De ahí vengo yo.


viernes, 29 de enero de 2021

David Yudes: "Para mí ha sido muy emocionante bailar en mi tierra"

David Yudes en plena interpretación (Foto Dani García Morán)

El pasado 16 de enero, David Yudes, solista del Royal Ballet de Londres representó en en el Teatro de Figueres, el papel principal de El Cascanueces. Natural de Badalona, Yudes quiso aprovechar un descanso en su compañía londinense para incorporarse al elenco del Ballet de Barcelona y, junto a la primera bailarina Anna Ishii, interpretar a la pareja central de la obra de Chaikovski. 

Lola Ramírez

Según dicen los expertos, para llegar a lo más alto en este complicado mundo del ballet es imprescindible iniciarse desde muy temprano para llegar a dominar la técnica y, además,  sentir  una gran pasión por la danza, amarla, llevarla en los genes. David Yunes cumple con holgura todos los requisitos. De ahí que hoy esté considerado como una gran estrella a nivel internacional a pesar de su juventud.  

Con cuatro años ya empezaste a relacionarte con la danza en la Escuela de tu madre, Marisa Yudes. ¿Cómo fueron aquellos primeros momentos? ¿Te gustaba o ibas un poco obligado? 
- Empecé a bailar con 4 años con mi madre sí, era muy pequeño y aunque sabía que mi madre tenía una escuela de danza, realmente no tenía ni idea en qué consistía eso. Un día, después de salir del colegio, le pregunté si podía probar una clase. Me salió de dentro y pareció que fuera algo que estaba predestinado a pasar. No hubo ningún tipo de obligación y fue todo muy natural. 

Háblame de tu madre.  
- Mi madre fue bailarina durante un tiempo. Se formó en la escuela Rosella Hightower en Cannes (Francia) y allí conoció gente como Frederic Olivieri o Jean Cristophe Maillot, ahora renombrados directores de compañías europeas, y luego pasó a bailar por un tiempo en  el Ballet de Cámara de Barcelona, junto con antiguos bailarines del Ballet del Liceo, por entonces ya disuelto, y cuyo director era José Antonio Flores. Después empezó a formarse como profesora y creó la escuela de Danza Marisa Yudes en Badalona hasta la actualidad. Lleva más de 40 años enseñando sobre todo danza clásica. 

Por lo que he visto, tu carrera fue meteórica: A los 4 años haciendo demipliés en la escuela de tu madre y a los 19, si no me equivoco, ya formabas parte del elenco del Royal Ballet. ¿Cuál fue el secreto de esta trayectoria tan exitosa? 
- Realmente creo que yo siempre tuve claro dentro de mí que quería bailar y no hacerlo nunca fue una opción dentro de mi cabeza. Siempre he creído que el talento es necesario, pero no te lleva a ninguna parte sin el trabajo diario, constante y regular. Para mí eso es el 90% ¡sin duda!. Ahora sí, nunca pensé que llegaría a estar donde estoy, haber tenido una formación con unos profesores tan increíbles en la Academie Princess Grace de Montecarlo durante 4 años y, posteriormente, entrar en una de las mayores compañías del mundo, el Royal Ballet, con 17 años. ¡Ni en mis mejores sueños! 


Esta pandemia que estamos viviendo ha zarandeado nuestras vidas en todos los aspectos, personales, laborales, económicos y sociales. En el mundo de la danza el confinamiento ha supuesto serios problemas para los bailarines. Le pregunto a David por ello.

¿Cómo te ha afectado la pandemia del Covid? ¿Has pasado miedo? 
- En situaciones adversas, a veces descubrimos cosas de nosotros mismos que no hubiéramos descubierto de continuar con la vida normal. La verdad, aunque suene extraño, para mí la experiencia de esta pandemia ha sido muy muy positiva. Me he tomado todo este tiempo sin pisar un escenario para preocuparme un poco más de mí, recapacitar sobre cuáles son las prioridades en mi vida y me ha servido para darme cuenta que debemos saborear más cada momento de nuestras vidas, tanto dentro como fuera del escenario. Ha sido un tiempo de evolución personal muy grande y agradezco en parte que la vida me haya dado esta oportunidad para darme cuenta de todo esto. Por otro lado, para los bailarines han sido unos tiempos muy complicados en los que hemos tenido que mantenernos en forma desde casa y en unas condiciones difíciles, pero somos luchadores y seguimos siempre adelante pase lo que pase. La verdad es que no he tenido miedo, siempre intento coger las cosas día a día y con tranquilidad. Esto no ha sido diferente aunque sea algo de lo que nos vamos a acordar toda la vida. 

¿Cómo te lo montabas durante el confinamiento? 
- Durante el confinamiento creo que tuve suerte gracias a la situación en la que me encontraba. Menos mal que pude volver a España 2 meses después de que empezara todo y fue increíble poder usar la escuela de mi madre para impartir clases a seguidores/as y profesionales que siempre me las solicitaban a través de mis redes sociales. Las clases me sirvieron para poder estar más cerca de parte de esas personas que siempre me están apoyando y poder mantenerme en forma. La compañía en esos momentos estaba dando clases online por zoom, pero yo decidí hablar con mi director Kevin O’Hare y explicarle que iba a trabajar aquí en el estudio y él aceptó sin ningún problema. Agradezco muchísimo a la gente que me ayudó a poder mantener mi forma. Trabajé muchísimo durante ese período. Kiril Radev, un profesor increíble, trabajó conmigo día tras día durante meses. Se lo agradezco de corazón  

En Londres, donde vives normalmente, en un principio las restricciones fueron menos rígidas que en otros países. En España (y creo que en otros países también), se culpa de la fatal trayectoria de la pandemia a los gobiernos. ¿Qué opinas tú? ¿No tenemos todos cierta responsabilidad en la negativa evolución del problema? 
- Es un tema complicado. Todos los gobiernos y las personas en general, hacen lo que piensan que es mejor y, dependiendo de su cultura y de la situación específica, actúan de maneras diferentes. A todo esto hay que añadir que es algo que nuestra generación nunca ha vivido y que para nada estábamos preparados. Sí que pienso que todo el mundo podría haber hecho más en su día a día, tanto a nivel personal como para contribuir a hacerla mejorar, pero el ser humano es así, siempre mira por su bienestar y, por muchas cosas y restricciones que un gobierno ponga, es imposible controlar a toda la población. Siempre habrá personas que hagan lo que no tienen que hacer. 


Volvamos a la danza. ¿Cómo fue tu experiencia en Figueres, metiéndote en la piel del protagonista de El Cascanueces? ¿Era la primera vez que interpretabas este papel? 
- Fue genial. Era la primera vez que interpretaba este rol y me ha servido para ganar experiencia y seguir creciendo. Fue para mí muy emocionante pisar un escenario después de tanto tiempo sin hacerlo, debido al Covid. Y sobre todo, hacerlo en mi tierra. 

De todos los roles que has interpretado, ¿cual te produjo mayor satisfacción y por qué? 
- Creo que cada rol tiene su toque especial y ahora mismo no podría decantarme por uno en concreto. Mi manera de entenderlo es que todo forma parte de un proceso y que cada rol desde que entré en la compañía me ha ayudado a crecer y a estar donde estoy- Por ello todos han sido especiales. Si tuviera que decirte uno sí o sí, quizás te diría Blue Boy en el ballet “Les Patineurs” por Frederick Ashton. 

Háblame de tu experiencia en el  Ballet de Barcelona. Desde la perspectiva de un solista de una gran compañía, ¿qué aprecias de la compañía catalana? 
- Han sido unas semanas súper intensas en las que no hemos parado. Ha sido una experiencia brutal para mí, aprenderme un rol principal, ensayarlo con mi partner de esta ocasión y solo con 2 semanas de tiempo; la verdad es que he aprendido muchísimo. La compañía del Ballet de Barcelona me ha sorprendido especialmente. Es una compañía con más de 50 bailarines, todos súper trabajadores, humildes y buenas personas, con los que me he sentido uno más durante estas dos semanas, me han puesto muy fácil el adaptarme y ha sido todo un placer para mí. Del Ballet de Barcelona quizás lo que más me ha sorprendido –aparte del nivel técnico y artístico de danza– sea que es una compañía en la que todos reman hacia una misma dirección, cosa que es muy difícil de ver, aquí en Catalunya sobretodo, que la comunidad de la danza ha siempre estado muy dividida y falta de apoyo entre nosotros mismos, incluso a veces lo contrario, intentando sacar de en medio a la gente que está empezando proyectos y haciendo las cosas bien, algo inconcebible. Posiblemente esa es una de las razones por las cuales la danza clásica aquí, en España en general, está quizás menos evolucionada que en otros sitios. Hay que señalar que tanto Chase Johnsey como Carlos Renedo y Carolina Masjuán, los directores del Ballet de Barcelona, unas personas maravillosas y justas, están haciendo un trabajo fantástico. Es, sin duda, la compañía de danza clásica a la que tenemos que dar todo nuestro apoyo aquí en Catalunya, hacer que crezca todo lo posible y conseguir de una vez por todas remar en una misma dirección para hacer grande la danza en nuestro país.

¿Quien fue tu pareja en este ballet? 
- Anna Ishii. Ha sido verdaderamente increíble trabajar con ella de principio a fin.

Para terminar, ¿cómo afrontas el futuro? ¿En qué situación te encuentras? ¿Afecta de alguna manera el Covid a tu contrato con el Royal Ballet? ¿Cuándo te reincorporas a la compañía? 
-  Me siento muy tranquilo y muy abierto de cara al futuro, como digo siempre, partido a partido y momento a momento. Solo sé que voy a intentar vivir cada experiencia al máximo tanto en mi vida profesional como personal. Tengo previsto volver a Londres el 30 de Enero para empezar de nuevo con los ensayos en Febrero y ver poco a poco como se desenvuelve toda esta situación, que espero de verdad que se encuentre en el tramo final. Mi contrato no se ve afectado en nada ahora mismo y todo va a seguir como estaba previsto: volver a la normalidad cuanto antes para poder hacer lo que más nos gusta a los bailarines, que no es otra cosa que bailar.

martes, 22 de diciembre de 2020

Lucía Lacarra: Fordlandia es nuestro sueño, nuestro bebé

Fordlandia. Foto: Josep Guindo


A Lucía Lacarra hemos tenido la suerte de verla desde sus comienzos con Víctor Ullate y en distintos papeles con las compañías en las que ha bailado. Coppélia en el Teatre Víctoria, cuando el Liceu se quemó, en la versión de Roland Petit, con su compañía y con él como Doctor Coppelius; con el Ballet de San Francisco, ahora sí en el Liceu, en el Lago de los Cisnes y en In the Night de Jerome Robins ; en un Corsario en Munich, en la compañía bávara que integró durante tantos años, y en innumerables galas por Cataluña y España. Precisamente recuerdo especialmente una Gala en Murcia, organizada por José Carlos Martínez, dónde por cierto los próximos 27 y 28 de diciembre vuelve a estar invitada. Imposible olvidar cualquiera de sus actuaciones, Lucía es alguien nacido para la danza. Dotada de un talento único, que ella ha cultivado con ahínco, tesón y amor, cautiva irremediablemente sea lo que sea en lo que el afortunado espectador tenga la oportunidad de admirarla. 

De nuevo en Terrassa donde bailaste con la compañía de Víctor Ullate y un poco antes embarazada de tu niña ¡Bienvenida Lucía! En esta ocasión has vuelto con Matthew Golding y vuestro espectáculo Fordlandia ¿qué nos puedes contar de esta creación? 

Pues Fordlandia es como si fuera nuestro bebé, es algo que hemos concebido, planificado, creado, producido y disfrutado, paso a paso desde el principio. Algo muy especial desde que empezamos a crearlo hace mucho tiempo y que seguimos disfrutando desde su estreno y en cada espectáculo que hacemos. El nombre se lo pusimos gracias a un amigo de Mat, de Hong Kong, que le hizo descubrir una musica de Jóhan Jóhansson cuyo título era Fordlandia. La música nos fascinó, de hecho es la música central de la pieza de Juanjo Arqués que bailamos con una tela que representa el agua. 

A mi me interesó descubrir acerca del nombre porque para mi Fordlandia representaba un sueño, ese sueño de volver a estar en los escenarios, de volver a bailar, de volver a encontrarnos, ya que creamos esta pieza estando separados por el confinamiento todos esos meses, y me sonaba a algo mágico, a un sueño, y descubrí que el compositor se había inspirado en Fordlandia, la ciudad que Henry Ford había creado en las plantaciones de caucho de Brasil y que al final no consiguió desarrollarse y que ha quedado como una ciudad fantasma, pero fue su sueño crear esa ciudad, entonces me pareció perfecto y a parte de que una de las músicas lleve su nombre, nuestro bebé se llama así, Fordlandia. 


A Matthew le conocemos aquí sobretodo por su paso por el Corella Ballet y personalmente tuve la suerte de verle en una Giselle con el HET National Ballet ¿Cómo surgió tu relación con él?

Matthew y nos conocimos, ... creo que fue en 2012 en una gala en Astana, Kazakistan, luego nos vimos muchas veces en Galas por distintas ciudades, Berlín, Luxemburgo,.... Él estaba con su pareja, yo con la mia... Finalmente nos encontramos en Munich en junio de 2019. Yo llevaba ya dos años divorciada, él llevaba también dos años separado y fue como un encontronazo, fue maravilloso... Coincidimos en la puerta del teatro y nos quedamos como hora y media hablando, yo creo que hasta entonces no habíamos hablado de verdad. 

Yo estaba en un momento de transcisión, había decidido dejar la companyia de Víctor, no sabía muy bien que quería hacer, aparte de seguir bailando en el Ballet de Dortmund y él también estaba un poco en la misma situación y todo surgió como algo de lo más natural, empezamos a hacer planes juntos, a bailar en galas juntos y empezamos a tener esa idea de querer crear algo juntos y como algo muy natural, cuando el mundo se paró y nos confinaron, y además estábamos separados, en lugar de deprimirnos, empezamos a trabajar y dijimos éste es el momento de crearlo y de hacerlo. 

¿Estáis de gira con Fordlàndia? Creo que ireis a la Gala de estrellas que José Carlos Martínez organiza cada año por Navidades en Murcia ¿Tenéis otras actuaciones previstas por España?

Pues ahora el 18 y 19 de diciembre, justo despues de Terrassa, nos vinimos a San Petersburgo donde bailamos una de las partes de Fordlandia que es Snow Storm, coreografía de Yuri Possokhov, que además tiene música rusa, por lo que para ellos resulta muy familiar, y nos volvemos a España para seguir con la gira. Vamos al Arriaga de Bilbao con dos funciones los 18 y 19 de diciembre y del 5 al 10 de enero estaremos en los Teatros del Canal con 6 espectáculos, lo cual es maravilloso. Luego Tenerife el 30 de enero, Oviedo el 3 de Marzo, Zaragoza seguramente el 9 ó 10 de marzo, y eso que los teatros todavía tienen dificultades con la programación, así que muy felices por el interés que hay por Fordlandia, y, como bien dices, los días 27 y 28 de diciembre bailamos en la Gala de José Carlos Martínez en Murcia, donde bailaremos lo mismo que hemos bailado en San Petersburgo. 


Sigues vinculada a la compañía de Dortmund. ¿Que te ata a ella? 

Dortmund para mi ha sido y es lo más maravilloso que he descubierto. De hecho lo descubrí hace muchos años. Ya conocía al director Xin Peng Wang y al que era entonces el director administrativo, Tobias Ehinger, y que ahora es el intendente del teatro entero, lo conocí en una gala en Ludwigsburg y me vino a decir que acababa de coger la compañía y que iban a hacer galas y me querían invitar. Desde entoces fui todos los años a bailar en sus galas y luego me ofrecieron empezar a hacer producciones conmigo y fue lo más lógico cuando decidí que no quería seguir en Munich, cuando hubo el cambio de dirección (vean nuestra entrevista anterior a Lucía, justo cuando acababa de dejar el ballet de Munich aquí). Así que firmé un contrato como artista permanente invitada y he creado ya tres producciones con ellos. 

Para nosotros ha sido una plataforma maravillosa y han sido también coproductores, en cierto modo, de Fordlandia. Yo estaba en contacto con ellos y los teatros en Alemania tenían muchas dificultades para programar ya que solo podían hacerlo con espectáculos de máximo una hora, sin pausa, y con dos bailarines que ademas fuesen pareja y estaban desesperados porque no sabían de que podrían disponer para empezar la temporada y entonces hablamos de la oportunidad de co-producir Fordlandia como espectáculo que formase parte del repertorio de la compañía y estrenarlo en septiembre, como estreno de la temporada. Para nosotros fue una oportunidad única y un tesoro tenerles allí y trabajar con ellos y de hecho ya estamos trabajando en un siguiente espectáculo. 

¿Dónde tenéis vuestra base ahora? 

Es una pregunta complicada. De hecho nuestra base artística está parte en Dortmund, que es donde volvemos cada vez que no estamos de gira actuando y es donde seguimos trabajando y creando, y bueno, pues en nuestra maleta también, ya que estamos la mayoría del tiempo viajando. Pero la base personal para mi está en el Pais Basco, en Zumaia, que es donde está Laia mi hja de 5 años y donde está toda mi familia. Para mi es importante saber que ella está bien y allí lo está, arropada por todos y sobretodo por mi madre, porque para un niño si no está con su madre, pues ¿qué mejor que con su abuela? Y en cuanto a Mat, pues su base está en Amsterdam por la misma razón, porque él tiene un niño de dos años y cada vez que no estamos trabajando, nos separamos para ir cada uno a ver a nuestros respectivos hijos y bueno, a veces pues vamos los dos a un lado y al otro, pero sí, ¡son malabarismos los que hacemos con nuestra agenda! 

¿Cómo habéis vivido esta etapa de confinamiento? 

El confinamiento fue duro para todo el mundo, sobre todo porque creo que nos pilló a todos por sorpresa. Nosotros estábamos bailando en Dortmund ese fin de semana y se canceló todo y nos fuimos cada uno a su casa con nuestros hijos el trece de marzo y nos encontramos ya confinados el catorce sin ningún preaviso. 

Nunca imaginamos que iba a durar tanto tiempo. Pero en vez de deprimirnos, dijimos pues vamos a aprovechar el tiempo, que en cierto modo era algo precioso tener ese tiempo, y durante esos tres meses creamos Fordlandia que ya teníamos en mente desde que nos encontramos y también me ocupé yo de producirlo, hablar con los coreógrafos, elegir las piezas, ... Hicimos también el guión de las películas y lo que es increíble es que a mediados de abril ya teníamos espectáculos confirmados tanto en Dortmund como la gira de diciembre, cuando aún no teníamos nada practiamente creado, y luego, el 15 de junio, cuando pusieron el primer vuelo de Bilbao a Frankfurt, ya estaba yo en ese avión y el 16 empezamos a trabajar juntos y para principios de agosto ya todo el ballet estaba terminado. La verdad es que para mi fue una experiencia muy fuerte, pasamos noches al teléfono, una vez que se dormían los niños y no lo soltábamos hasta las tres de la mañana. En cierto sentido fue maravilloso tener ese tiempo muerto para poder dedicarlo a esta creación. 

Para mantenerme en forma pues al principio seguia haciendo clases como podía, me agarraba a lo que había en casa y cuando vi que iba para largo, me compre una barra, un suelo de linóleo de Harlequin y ahora tengo una esquinita de estudio de danza en la sala. Y, bueno, uno tiene que adaptarse y sobretoto procurar sentirse motivado. 

Por favor, cuéntame más acerca de este nuevo proyecto que me has comentado 

Pues sí, estamos ya creando un segundo espectáculo. Empezamos en noviembre, cuando volvimos a parar forzosamente y es como que un poco la historia se repite. Estábamos en Alemania cuando se cerraron otra vez los teatros, teníamos cuatro espectáculos de Fordlandia en Dortmund y decidimos ir ahí y empezar a crear el siguiente, así que el tiempo que no estemos de gira con Fordlandia, en enero, febrero y marzo, iremos una semana por aquí y otra por allí, para seguir creando el siguiente. 

¿Te apetece comentar algo de tu paso como Directora de la compañía de Víctor Ullate? 

Mira, sinceramente prefiero no hablar, porque sobre todo quiero que esta entrevista tenga un espíritu positivo y el pasado, pasado es, y uno aprende de ello. Te diré que aprendí mucho de ese paso y que cada experiencia en esta vida, siempre te hace más fuerte. 

¿Sigues la situación de la danza en España? ¿Conoces el Ballet de Barcelona ? 

Sí, por supuesto, siempre la he seguido y siempre he estado dispuesta a hacer todo lo posible para apoyarla, porque sinceramente creo que en España falta solidaridad. Deberíamos ayudarnos mutuamente para hacer frente a ese gran retraso que tenemos en compración con otros países europeos. Yo creo que la unión hace la fuerza y somos demasiado individualistas en España. 

No conozco el Ballet de Barcelona y me encantaría conocerlo. Como sabes hace mucho que no vengo y tampoco por placer puedo, pero espero que en un futuro próximo surja la oportunidad. 

¿Cúales son tus planes de futuro ? 

Mis planes son actuar muchísimo y que la gira con Fordlandia sea maravillosa. Están saliendo muchos bolos ya que además de todo lo confirmado, también hay otros muchos países interesados, así que vamos a disfrutar mucho bailando y también creando el siguiente espectáculo. Nos sentimos muy felices y estamos muy motivados. 

A nivel personal ¿cómo te organizas ? Creo que tu niña vive en Zumaia ¿es así? ¿tenemos a una futura bailarina? 

Sí, mi hija, Laia, está en Zumaia. Va allí al colegio, tiene sus amigas, tiene ya su vida social y todo funciona muy bien gracias a mi santa madre, sin la cual no habría sido posible para mi seguir bailando como lo hago. Mi hija la adora, ya que mi madre estuvo conmigo en Munich cuando nació. La niña está tan bien o mejor con ella ya que yo no paro de viajar y no podría hacerlo si no supiera que ella está allí perfectamente. 

No creo que vaya a ser bailarina ya que será extremanademnte alta, tiene 5 años y lleva ropa de 9 y calza un 32. Cuando nació ya me lo dijeron y sé que con 10 años ya será más alta que yo, así que no creo, no. De todos modos no creo que la danza tenga que ser algo que se transmita de generación en generación, de hecho en mi casa no había nadie relacionado con la danza y yo lo traje dentro de mí desde que era un bebé. A mi lo que me gustaría es que ella descubra que quiere hacer en la vida, cual es su pasión y que encuantre algo que la haga feliz. Yo no siento que haya trabajado ningún día de mi vida, porque he conseguido hacer lo que para mi era una necesidad, una pasión, y eso es lo que deseo para ella y yo la ayudaré hasta el final, sea lo que sea, aunque sea algo que yo no entienda, o que desconozca, estaré allí para ayudarla, como mi madre me ayudó a mi. 

Qué nos dirías de la experiencia de ser madre y compaginarlo con una profesión que te exige tanta dedicación y ausencias ¿cómo lo llevas? 

Es muy dificil, pero no lo cambiaria por nada en el mundo. Yo lo que siempre digo es que con el nacimiento de mi hija descubrí también lo que significa la culpabilidad, porque una al ser madre siempre se siente culpable de no hacer suficiente. Al principio, cuando me separaba de ella, sufría muchísimo aunque solo fuera para ir a hacer clase, y ahora cuando estoy con mi hija y tengo que trabajar siento que no estoy haciendo suficiente de un lado o del otro. Pero es algo maravilloso que te cambia la prespectiva de la vida y te pone las prioridades en su sitio y yo creo que desde el momento que me quede embarazada y luego tuve a Laia he disfrutado más de mi trabajo y me siento afortunada de poder seguir haciéndo y creo que para ella también es importante ver a su madre satisfecha y feliz y disfrutando de lo que hace, porque uno debe estar satisfecho de lo que hace. 



Agradecemos a Lucía su dedicación para con nosotros en unos días de gran ajetreo y les recomendamos que no se pierdan a esta increíble pareja con su espectáculo Fordlandia, en cualquiera de los teatros de la gira española donde puedan tener ocasión de verles. 

Adjuntamos algunas críticas de la función que Lucía y Matthew ofrecieron en el Centre Cultural de Terrassa el 12 de diciembre. Todas las fotos, de Josep Guindo, son asimismo de esa función.

Marta Porter para el Diari Ara aquí 
Valèria Gaillard para Recomana aquí




miércoles, 10 de junio de 2020

José Carlos Martínez: "Para mí esto ha sido como un retiro espiritual"

Imagen cedida por José Carlos


El ex director de la Compañía Nacional de Danza está viviendo el confinamiento y la desescalada del Covid-19 en su nuevo lugar de residencia: Ibiza. El momento álgido de la pandemia le sorprendió en Eslovenia donde estaba preparando el estreno de El Corsario. “El día 14 de marzo se cerraba todo, entonces me dijeron: ‘O te vas hoy o te quedas’. Y decidí venirme para aquí”, afirma José Carlos Martínez.

Lola Ramírez
Alejado del mundanal ruido, José Carlos Martínez vive en el campo, en la localidad de San Josep, en el suroeste de la popular isla ibicenca. “En Septiembre, cuando terminó mi contrato con la Compañía Nacional de Danza decidí fijar mi residencia en Ibiza porque en España aparte de la CND no hay compañías y no creo que me vayan a llamar para hacer una coreografía. Pensé que cuando hubiera tiempos muertos para descansar o estar parado como ahora sería mucho mejor estar aquí, paseando y respirando el aire del mar”, afirma el bailarín y coreógrafo.

— ¿Qué tal has llevado el confinamiento?
— Bien. Se ha parado todo, pero me han seguido saliendo cosas. ‘El Corsario’ lo estrené en la Ópera de Roma como estaba previsto y digamos que he seguido adelante en esta nueva vida de freelancer.

— Pero, ‘El Corsario’ lo ibas a hacer también en Eslovenia, ¿no?
— Sí. El estreno en Roma fue el 3 de marzo y el de Eslovenia estaba previsto para el 9 de abril. En cuanto terminé en Roma me fui a Eslovenia y empezamos a entrenar, pero el 16 de marzo se paró todo. Yo estuve entrenando allí hasta el último momento porque en realidad en Eslovenia han tenido muy pocos casos, pero el sábado 14 de marzo viendo lo que estaba pasando en Italia decidieron cerrar el país, aeropuertos y todo. Entonces me dijeron: O te vas hoy o te quedas. Y yo decidí irme porque estoy mejor en mi casa que encerrado en Eslovenia. Y me vine y muy bien. Ahora allí ya están ensayando, están poniendo el país en marcha porque tuvieron pocos casos y están intentando organizar todo para cuando empieza la temporada que seguramente será en septiembre. Yo me iré para allá en cuanto se pueda viajar.

— ¿Esa será tu primera vuelta al trabajo?
Pues es probable que sea mi primera vuelta al trabajo. Ahora mismo en realidad tengo dos cosas porque tengo también otro proyecto en Viena. En España como ha habido tantos casos estamos yendo muy lentamente en la desescalada; en otros países han empezado antes. En Viena, por ejemplo a los bailarines que están ensayando les hacen tests cada semana. A todo el que trabaja en el teatro le hacen un test semanalmente para estar seguros. Les toman la temperatura al entrar… hay unas medidas muy serias para recuperar la actividad. Y tengo también otro proyecto con ellos. Tal como decía, ahora mismo tengo ‘El Corsario’ en Eslovenia y lo de Viena. Y luego tenía otro proyecto para Noviembre que se pasará para el año que viene y es hacer mi propia ‘Giselle’.

— La CND también va a hacer Giselle.
— Lo sé. Realmente Giselle forma parte de los ballets de repertorio más habituales. Es verdad que yo, después de ‘Cascanueces’ tenía previsto hace Giselle con la CND. Al haber cambiado las cosas yo lo voy a hacer por un lado y la CND lo hace por otro. Entra dentro de la lógica, es una coincidencia.

— ¿Cómo has vivido este tiempo de confinamiento? Ahí en Ibiza no ha sido tan duro como en otras partes de España.
— No, aquí ha habido relativamente pocos contagios, lo que pasa es que las medidas han sido las mismas. En un principio había como mucho miedo porque no se sabía cómo iba la cosa. Lo mismo que en todos los lados con las mascarillas, los guantes, igual que en todos los sitios, salvo que aquí ha habido bastantes menos casos. Yo lo he podido vivir con cierta tranquilidad porque cada vez que iba a pasear no me encontraba con grupos de personas, había mucha menos gente y si no hay mucha gente el riesgo disminuye y lo vives mejor. Yo por aquí al salir a pasear me cruzo con muy poca gente, incluso desde el principio cuando todo el mundo salía a las 8 de la tarde, aquí eso no lo hemos vivido. Además yo vivo en San Josep que es en la parte oeste de la isla y es muy distinto a vivir en Ibiza ciudad donde hay mucha más gente.

— Estás en tu zona de confort.
— Totalmente, lo he vivido con más tranquilidad, no he sentido el miedo al contagio. Cuando me vine de Eslovenia en principio pensé en irme a Murcia con mis padres, pero no había vuelo directo y tuve que pasar por cuatro aeropuertos. Mi hermano, que es médico, me dijo que era una locura que fuera a casa de mis padres, ya que mi madre está un poco frágil de los pulmones y no tenía sentido exponerla a un contagio. Lo cierto es que los primeros días lo pasé mal porque estaba solo y aunque no tenía ningún síntoma, pensaba que podía tener el virus, pero una vez que fue pasando el tiempo y vi que no había nada, pues oye, si lo he pasado lo he pasado sin síntomas, o sea que muy bien. He aprovechado para descansar y trabajar.

— Teletrabajo, supongo.
— Sí, fundamentalmente trabajo de logística y organización. Hemos trabajado para futuras escenografías, futuros decorados. Todo lo que se puede hacer por teletrabajo lo hemos avanzado, pero claro el trabajo físico con bailarines, pues no. He trabajado mucho con mi cuerpo, he hecho yoga y barra de ballet, cosa que no hago cuando estoy montando una coreografía. Mira, cuando termine el confinamiento voy a estar mucho más en forma que nunca porque en realidad me estoy entrenando mucho más que durante estos últimos años que yo iba a una clase y a los diez minutos venían a llamarme por teléfono porque había algo que hacer; ahora llevo dos meses ocupándome de mi cuerpo y me siento muy bien la verdad. En realidad esto ha sido para mí como un retiro espiritual con curso de salud incluido.

— ¡Qué bien! ¡Qué suerte!
— Sí, me  ha pillado bien, pero también lo necesitaba.  O sea, al haber empezado con tantos proyectos justo después de dejar la CND no hubo una parada de verdad y la necesitaba.

— A ti te ha pasado lo mismo que a la naturaleza, que le ha venido muy bien este retiro de todos nosotros para dejarla respirar tranquila.
— Pues sí, igual. Como en los ríos, en el mar…
Curioso primer plano del bailarín

"He escuchado en la BBC que están sorprendidos y admirados de los bien que se está haciendo el desconfinamiento en España"

— ¿Por qué crees que en España se nos ha dado tan mal la pandemia? Yo me resisto a pensar que lo hemos hecho peor.
— No lo creo. Yo, por mi trabajo, estoy en contacto con muchos países, tengo amigos en Francia, estaba en Italia cuando empezó todo y luego en Eslovenia. El hecho de ver cómo van las cosas en diferentes países, te hace darte cuenta de que al final muchos de los problemas son los mismos: la falta de mascarillas, la falta de espacios en los hospitales y tal. Se ha vivido muy parecido en todos los países. Lo que le pasó a todos los gobiernos europeos es que ninguno pensó que iba a ser algo tan importante, tan grande y no se tomaron las medidas con la debida antelación. Yo no creo que lo hayamos hecho mal, creo que hemos hecho muchas cosas tarde; en el caso de Eslovenia se cerró el país con unos 150 casos declarados. Vieron lo que estaba pasando en Italia, el país vecino, y enseguida dijeron, aquí hay que protegerse porque esto llega. Yo creo que lo que pasó en España es que se hizo un poco tarde. Y después hay otra cosa a tener en cuenta y es que nosotros somos muy familiares vivimos todos juntos unos en casa de los otros, nos estamos besando y abrazando todo el tiempo, hay un montón de mayores viviendo con los niños y además en España hay un montón de gente mayor. Todos esos factores han contribuido a que hubiera muchos contagios.

— Está claro: Spain ist different.
— Sí, en parte sí, por nuestro modo de vida. En Alemania la gente no se da tantos besos. Cuando ves a alguien lo saludas sin más; en Francia, donde la gente sí se besa cuando se saluda, el primer consejo que dieron en la televisión fue: ¨digamos simplemente hola y evitemos el contacto físico”. Y también han tenido un montón de casos. Yo escucho mucho la BBC porque estoy intentando mejorar mi inglés y dan bastantes reportajes y entrevistas sobre la actualidad del coronavirus. Hace unos días hablaban de España y se manifestaban sorprendidos y admirados de lo bien que se estaba haciendo el desconfinamiento, decían que era muy complicado con tantas comunidades autónomas y con diferentes fases en cada una pero que, a pesar de ello, se estaba haciendo muy bien. Hablaban de España como uno de los países donde los turistas ingleses podrían venir este verano. Era justo cuando en Alicante se empezaban a abrir los bares al 30 por ciento y con las mesas muy separadas. Y decían, mira todavía no se pueden hacer un montón de cosas pero han empezado a abrir bares. En resumen, lo que venían a decir es que nuestra manera de llegar a la nueva normalidad estaba muy pensada y se estaba haciendo muy bien.

— Menos mal que alguien habla bien de nosotros…
— Claro porque cuando estás aquí en España y oyes los conflictos políticos entre unos y otros, las discusiones sobre las medidas que se toman, parece que todo se hace mal. Pero yo creo que la pandemia nos ha pillado y no fuimos lo suficientemente precavidos al principio; el ser ahora un poco más precavidos no es malo, es lo que deberíamos hacer todos. A mí me pareció muy razonable que la Comunidad Valenciana en un momento determinado le dijese al gobierno que no quería pasar a la siguiente fase, porque después de todos los meses que hemos pasado, lo difícil que ha sido el estar incomunicado con tu gente, el miedo y tal, lo de ir lentos es un acierto. No quiero pensar en lo que se puede convertir la situación si hay un rebrote.

— Eso es lo que da miedo, que cuando abran las compuertas del todo nos desmadremos.
— Como españoles nos estamos desmadrando cada vez menos. El primer día que se pudo salir a la calle a pasear salimos todos, cuando se pudo correr, todos a correr y así sucesivamente, pero luego nos calmamos y lo hacemos bien. El problema es cuando nos sueltan después de tanto encierro, eso va en nuestro carácter.

— ¿Cómo va a ser la nueva normalidad en el mundo de la danza? ¿Vamos a poder ver un espectáculo de ballet como antes del Covid?
— Yo me hago la misma pregunta. Creo que para que sea igual que antes tiene que haber una vacuna o un tratamiento. Mientras estemos en esta situación no va a poder ser igual. La gente está concienciada, la mayoría lleva su mascarilla y mantiene las medidas higiénicas y de seguridad, en todas las tiendas y lugares de acceso al público hay geles para que te desinfectes las manos. Aunque el virus esté entre nosotros yo creo que nos vamos a proteger más, que va a haber menos contactos, estamos más educados en ese sentido. Hace más de 20 años, cuando yo empecé a hacer mis primeras giras a Japón con la Ópera de París, veíamos a los japoneses con las mascarillas puestas y nos preguntábamos el porqué. Ellos nos explicaron que cuando una persona tenía un catarro u otra infección se ponía la mascarilla para no contagiar a los demás. Muchas de las medidas que se están implantando ahora aquí, allí ya estaban presentes. Mis amigos de la Ópera de París estaban en febrero de gira y en Japón ya todos los japoneses iban al teatro con mascarilla; todavía no había esta alarma pero la gente ya llevaba la mascarilla. Tendremos que acostumbrarnos a ponernos la mascarilla cada vez que llegue la gripe o los resfriados o algo similar. Para ir a un teatro como lo hacíamos antes creo que falta tiempo.

— A mí no me parece mucho problema que nos obliguen a ir al teatro con mascarilla. El problema es para los bailarines.
— En el teatro, si la gente lleva mascarilla y el que está enfermo no va o va muy armado para no contagiar, no pasaría nada. Con los bailarines hay que tener un control más estricto y la vuelta a la normalidad tiene que ser poco a poco. Un bailarín no puede bailar con mascarilla. El otro día vi en OT a los concursantes bailando con mascarilla. En una emisión televisiva, vale, pero no me imagino las mascarillas en un espectáculo de ballet en el teatro, aparte de que sería una puesta en escena muy particular, no es viable. Hay que tener un control muy serio. En Viena han empezado a tomar clase de 6 en 6 y con marcas en el lugar donde se tiene que poner cada bailarín, cinco o seis metros entre uno y otro porque están en un ambiente cerrado. Entre clase y clase abren las ventanas para que se renueve el aire. Hay que ir con mucho cuidado para ver hasta dónde podemos llegar sin que vuelva a haber contagios. Es también una cuestión de responsabilidad individual y si un día te levantas y tienes cualquier síntoma lo que tienes que hacer es quedarte en casa y no ir a trabajar. La seriedad es lo principal, todos tenemos que ser muy conscientes en estos momentos de que la amenaza del rebrote está ahí.

— Sí, tienes razón. ¿Sabes si los bailarines tienen que hacerse PCRs antes de la vuelta al trabajo?
— No sé cómo es la situación aquí, en España. En Viena hacen pruebas, aquí habría que preguntarle a alguien de la CND. Lo que sé es que hacen clase 12 bailarines a la vez. Es poco pero a mí ya me parece mucho y además están haciendo ensayos y de todo desde el primer día. Tenemos que tener cuidado porque es verdad que el virus sigue entre nosotros. Además, un bailarín que ha estado sin entrenarse dos meses no puede empezar muy fuerte.

— Pero yo creo que han estado haciendo clase desde sus casas…
— Sí, por supuesto, pero no es lo mismo hacer estiramientos y una barra en tu comedor que hacer cinco horas de clase formal, donde además estás ensayando. Hay que ser prudentes e ir lentamente en cuanto a la carga de trabajo, los primeros días haces una hora de clase y te vas a tu casa, no por el coronavirus sino para evitar tendinitis y lesiones que pueden venir si el entrenamiento es demasiado fuerte. Ahora todo gira alrededor del virus, pero es que además está todo lo demás y no se puede pasar por alto. 

— Hoy leía en La Voz de Galicia que en el hospital público había 25 Covis y 5000 cánceres.
— Claro, es que la gente tenía tanto miedo a ir al hospital que aunque se encontrara mal no se movía de su casa por miedo y ahora los hospitales están llenos de personas que han agravado su situación por el atasco que ha habido y por el miedo al contagio.

— Vamos a esperar que las cosas vayan mejorando poco a poco y la nueva normalidad sea lo menos novedosa posible.
— Sí, yo creo que eso es deseable y también que debemos ser todos muy serios y tener cuidado. Con el Covid hemos empezado a coger nuevos hábitos: la gente deja los zapatos en la calle y se lava las manos mucho más a menudo, nos estamos volviendo más japoneses. En Japón nadie entra en su casa ni en un restaurante con los zapatos que lleva por la calle. Son hábitos que debemos adoptar y que nos ayudarán no sólo a combatir el Covid, sino también a otros gérmenes que andan por ahí. 

— ¿Realmente crees que esto nos ha hecho cambiar?
— Yo creo, espero, que sí. Hay mucha gente que ya ha cambiado aunque otra ni lo ha hecho ni lo va a hacer. Eso en algún momento va a crear conflictos. Pero yo creo que sí, que se mantendrá un cambio en ciertas costumbres. Está claro que algún momento retomaremos la normalidad de antes del Covid, pero también habrá muchas personas que andarán por casa con otros zapatos y se lavarán las manos más a menudo. Es algo que no cuesta tanto. Volveremos a besarnos y a abrazarnos porque eso no va a cambiar. Yo soy el primero que estoy deseándolo. Pero hay otro tipo de cosas que sí que debemos de tener en cuenta y es lo que vamos a hacer.

— ¿Te has encontrado ya con tus padres?
— Aunque en Baleares ya estamos en la fase 3, todavía no se puede viajar entre comunidades autónomas, a no ser por trabajo. Estoy deseando verlos.

— ¿Cómo está tu madre?
— Está bien. Se ha sentido muy sola, bueno está con mi padre, pero ella está acostumbrada a ver a mis hermanos y a los nietos. Mi hermano mellizo trabaja en un hospital y es responsable de todo un equipo y su mujer es  enfermera, eso nos ha ayudado a tomar muchas precauciones en toda la familia. Mi madre lo ha sufrido pero lo ha entendido y ya ve que la cosa va mejor.