lunes, 30 de diciembre de 2019

Tamara Rojo: un joven bailarín debe combinar entrega con curiosidad por aprender

Tamara Rojo en una reciente foto para una entrevista en el ABC
con motivo de la actuación del ENB en el Teatro Real de Madrid.
Foto: Karolina Kuras

Enviamos la entrevista a Tamara Rojo cuando aún no se sabía el fallo del jurado del I Carmen Mateu Award que finalmente recayó en Maria Khoreva. Agradecemos a Tamara su tiempo, sobretodo teniendo en cuenta lo ocupada que está en estas fechas, con tantas funciones y con la preparación de la Gala del 70 aniversario de la compañía a la que por cierto  "Ballet y más" no faltará.

Carolina Masjuan: Creo que son ya siete años al frente del English National Ballet ¿qué balance haces? ¿Ha sido cómo esperabas o te has tenido que enfrentar a más complicaciones de las previsibles?

Tamara Rojo: En algunos aspectos la experiencia ha sido como la que imaginaba pero en muchos otros la realidad ha superado con mucho a la imaginación. Por ejemplo el que en tan solo siete temporadas hayamos conseguido mudarnos a una sede creada específicamente para nuestras necesidades y que además no tiene parangón en el mundo, ha sido sorprendente además de muy satisfactorio. También el haber sido invitados a grandes teatros como la Opera de París, El Bolshoi y el Real a presentar nuestras creaciones.

C.M.: Tu capacidad de trabajo es ya leyenda, tus bailarines siempre comentan que apenas si duermes, entre dirigir, atender a los medios, al consejo de administración, ensayar, bailar.... ¿Cómo se consigue abarcar tanto y no morir en el intento?

T.R.: No estoy segura de que este logrando lo primero y no termine llegando a lo segundo.

C.M.: ¿Cómo definirías tu relación con tus dos roles en el ENB, el de Directora y el de Bailarina? Me refiero a si alguna vez entran en conflicto, en cuanto a tiempo de dedicación, decisiones a tomar, ....

T.R.: No soy la primera directora artística que compagina la dirección artística con la de bailarina. Ocurrió en los comienzos del English National Ballet cuando era Festival Ballet con Alicia Markova, por no hablar de los primeros años del Vic-Wells Ballet con Ninette de Valois de primera bailarina, Marie Rambert o más recientemente Pina Bausch. A pesar de todo y de los supuestos tiempos liberalizadores que vivimos, hay pocas entrevistas en las que no aparezca esta pregunta que sistemáticamente incluye la palabra conflicto. Estoy segura de que a Nureyev nadie le planteo que pudiera existir un conflicto de interés entre la responsabilidad de dirigir y la de bailar como primer bailarín. En cualquier caso, mis decisiones siempre están basadas en lo que mejor conviene al ENB y muchas veces he tenido que salir a escena a pesar de mis intereses personales.

El ENB en la inauguración de las
nuevas instalaciones de la compañía.
C.M.: ¿Hay mucho patrocinio privado en el ENB? ¿cómo os financiáis?

T.R.: Hay, pero menos del que nos gustaría y necesitamos. A groso modo tenemos tres fuentes de ingresos casi repartidas a partes iguales: la subvención del Arts Council de Inglaterra, la taquilla y el patrocinio privado. En el reino Unido hay una buena tradición de patrocinio hacia las artes, aunque no llega a los niveles de Estados Unidos. Sería bueno ver mas interés por patrocinar arte y cultura en España.

C.M.: ¡Nos has comentado acerca de las nuevas instalaciones! Imagino que estáis contentos, ¿cómo se ha conseguido? ¿qué significa para vosotros?

T.R.: Estamos muy contentos y satisfechos de lo conseguido en nuestra nueva sede en London City Island, pues tanto el diseño como la ejecución que han precisado enormes esfuerzos, han merecido la pena. Tenemos una de las mejores instalaciones del mundo para danza que no solo nos ayudarán a conseguir grandes resultados artísticos, sino que van a revolucionar la forma en la que se producen los espectáculos de danza en Inglaterra.

C.M.: La Casa Real Inglesa siempre ha estado ahí, apoyando el Ballet, incluso el pequeño príncipe toma clases, supongo que estáis muy satisfechos con ello ¿cómo se vivió en UK el asunto de “Good morning América”?

T.R.: Fue una anécdota bochornosa que la opinión pública se encargó de poner en su sitio.

C.M.: Tras Dust para Lest we Forget, Akram Khan os creó una Giselle que ha significado un hito no ya sólo en el ENB, si no en la historia del ballet de esta década, ahora hay un nuevo encargo en marcha con él ¿qué nos puedes contar acerca de esta nueva creación?

T.R.: Todavía no mucho pues estamos en pleno proceso creativo. La nueva obra se titula Creature y está inspirada en Frankenstein de Mary Shelley que a su vez repite el mito clásico de Prometeo. Trabajar con Akram es siempre una experiencia extraordinaria, así que estamos muy ilusionados y esperanzados con esta nueva coreografía.

- Dice Akram Khan en relación a su obra: "El paria, el extraño, ha sido un tema común en mi trabajo", dice Khan. “La criatura se siente abandonada por su creador, el Dr. Frankenstein, quien la rechaza y es rechazado por ella. Es como todos nosotros: se siente la necesidad de pertenecer. En Creature, estoy buscando más en las áreas relacionadas con la sensación de abandono, ira y pérdida"-.

El ENB en Giselle de Akram Khan.
Foto: Laurent Liotardo
C.M.: Además de programas con coreógrafos actuales tales como Liam Scarlett, Christopher Wheeldon o el propio Khan, seguís con los clásicos y habéis remontado un Corsario ¿cuales son tus planes para el repertorio en el futuro?

T.R.: Seguir ese camino de combinación de los clásicos que incluye sus actualizaciones, con obras contemporáneas de temas relevantes para el público actual.

Mi deseo es además dar a los bailarines de ENB la experiencia artística más amplia y ambiciosa posible.

C.M.: Sois una compañía que gira bastante por UK y por el mundo, USA, Japón y por suerte también España. En Cataluña ya sea Peralada o el Liceu, se os suele programar con bastante periodicidad, por ejemplo este año Giselle en Abril en el Liceu (antes, en Octubre, en el Teatro Real de Madrid) ¿sigue siendo algo especial venir a España?

T.R.: Claro, España es uno de los países preferentes para el ENB pues apreciamos mucho la buena acogida y el cariño del público español para con nosotros. Hay muchísima afición por la danza y el ballet en España así que es siempre un placer volver.

C.M.: ¿Sigues lo que sucede en danza aquí?

T.R.: La verdad que menos de lo que me gustaría por falta de tiempo.

C.M.: ¿Qué opinas de la disolución de la compañía de Víctor Ullate? ¿Cómo has vivido la noticia?

T.R.: Ha sido un mazazo inesperado pues, como sabes, fue mi escuela y mi primera experiencia como bailarina profesional. Espero que los bailarines que se encuentran ahora inesperadamente en paro puedan volver pronto a bailar profesionalmente.

Tamara Rojo e Ivan Vasiliev en Le Jeune Homme et la Mort
Foto: Laurent Liotardo
C.M.: Estamos a años luz en cuanto a apuesta por la cultura en general y la danza en particular en relación al Reino Unido pero ¿qué crees básicamente que debería cambiar en España?

T.R.: El modelo. Me parece que el modelo actual dispersa mucho las energías y los recursos. También comparto la opinión de quienes piden una ley de mecenazgo más adecuada a unos tiempos en que el Estado ha mostrado sus límites. No solo para la danza en particular sino para todas las artes escénicas.

C.M.: Chase Johnsey, que formó parte del ENB para la producción de la Bella Durmiente el año pasado y que ha sido galardonado en Inglaterra, es actualmente el Director Artístico del recién creado Ballet de Barcelona ¿qué recuerdos tienes de su paso por el ENB? ¿sigues en contacto con él?

T.R.: Los recuerdos del paso de Chase por el ENB son inmejorables. Él sabe de mi buena disposición para colaboraciones futuras y espero que tenga grandes éxitos en España.

C.M.: ¿Has estado al corriente de la formación de esta compañía -creada por el propio Chase junto a Carlos Renedo, Director Ejecutivo-? ¿Algún consejo o comentario especial por tu parte al respecto?

T.R.: Solo indirectamente y por algunas noticias de prensa. Los únicos consejos que puedo darles, ellos los conocen de sobra: paciencia y tesón.

María Pages, Oriol Aguilà, Tamara Rojo, Isabel Suqué
y Julio Bocca en la rueda de prensa de los
Carmen Mateu Awards
C.M.: Formas parte del jurado del Premio «Carmen Mateu Young Artist European Award» que el Festival Castell de Peralada ha creado este año y que en ésta, su primera edición, se destina a premiar a algún joven bailarín/bailarina para ayudarle en el desarrollo de su carrera. Galardonada también tú con la Medalla de Oro del Festival y habiendo actuado en Peralada en numerosas ocasiones ¿cómo definirías tu relación con el Festival?

T.R.: Excelente, siempre me han tratado de maravilla y solo tengo reconocimiento por el trato recibido por parte del Festival de Peralada y por la gran labor que han hecho tanto para la danza como para la ópera. Espero que esta magnífica relación se prolongue en el tiempo y sea muy fructífera para todos.

C.M.: ¿Qué opinas sobre la creación de este premio y el hecho de formar parte del jurado? ¿qué buscas en un joven bailarín?

T.R.: Todo esfuerzo para impulsar la carrera de los bailarines merece reconocimiento. Respecto a lo que espero de los jóvenes que comienzan, creo que se puede sintetizar en una combinación de entrega y curiosidad de aprender.

C.M.: La asociación Licexballet, formada por bailarines de la compañía que hubo en el Liceu con el Mestre Magriñá, ha sido declarada Asociación de Interés Cultural por la Generalitat. Ha sido algo muy celebrado por la asociación pero ¿crees que la danza en España está suficientemente reconocida?

T.R.: No, pero tengo la impresión que no toda la culpa de esta falta de reconocimiento sea solo responsabilidad de políticos o élites sociales poco sensibles.

C.M.: Particularmente en Cataluña todo el legado en danza clásico del Liceu, del que de alguna forma tú misma eres sucesora (María de Ávila pareja de Magriñá que formó a Víctor Ullate maestro de toda una generación de maravillosos artistas entre los que te encuentras) es muy desconocido, algo que sería inimaginable en UK ¿qué opinas al respecto?

T.R.: Creo que leí una tesis sobre las aportaciones de estos bailarines y maestros hace ya unos años. La verdad es que si es una lástima, aunque creo que este desconocimiento sobre nuestra historia no es exclusivo a la danza. Me parece que a los españoles se nos da un poco mal el orgullo nacional.. en eso somos muy diferentes a otras naciones.

Tamara Rojo y James Streeter en Giselle.
Foto: Javier del Real
C.M.: Ya a nivel más personal ¿has podido hacer vacaciones?

T.R.: Ahora mismo estamos en la época más intensa de espectáculos, con hasta once actuaciones de Cascanueces por semana. El 8 de enero estrenamos Corsario en Londres y el 17 y 18 celebraremos el setenta aniversario de la compañía con una gran Gala.

Después de eso podre finalmente tomar un descanso de quince días.

C.M.: ¿Cual es tu válvula de escape?¿cómo desconecta Tamara Rojo, si es que lo hace :-)?

T.R.: Obviamente las vacaciones, aunque sean solo unos días de playa, me relajan.. el mar sobre todo. La lectura y el teatro y el cine también me sirven de válvulas de escape.

Últimamente también me ha dado por cocinar, aunque para eso hace falta mas tiempo.

Muchas gracias Tamara por tu disponibilidad siempre, por tu tiempo y amabilidad, ¡esperamos con muchas ganas leer sobre la Gala y veros en el Liceu!


miércoles, 18 de diciembre de 2019

José Carlos Martínez: "Estoy en un momento muy 'happy' "

El coreógrafo en el Museo Reina Sofía de Madrid (Foto: L.R.)
Se siente como un niño, feliz de disfrutar de la "excitación" de nuevos descubrimientos. Después de su duelo al finalizar su etapa como director artístico de la Compañía Nacional de Danza, José Carlos Martínez se encuentra con una agenda repleta de proyectos artísticos hasta el verano de 2021 y aún le queda tiempo para ensayar y tomar clases. Su primera coreografía la veremos en el Concierto de Año Nuevo con los bailarines de la Ópera de Viena, después El Corsario para la Ópera de Roma y la Ópera de Liubliana, Giselle para Zagreb y su Escaramouche para la Escuela de la Ópera de París. No es de extrañar que diga que está en “un momento happy”.


Lola Ramírez

Yo también me siento “happy”, la verdad. Hacia tiempo que tenía ganas de entrevistarle y preguntarle cómo se sentía después de finalizar su contrato con  la Compañía Nacional de Danza. El otro día, viendo en el Teatro de la Zarzuela su Cascanueces, pensaba que este ballet lleva el elegante sello de  su coreógrafo. Y volví a pensar que tenía que localizarle y ver cómo iba su vida. Sin buscarlo, me lo encontré en el Teatro Real, donde asistió con otro grupo de profesionales a la presentación de la programación navideña de Televisión Española. La verdad es que, cuando a lo lejos lo divisé en medio de los populares de la tele, no me lo podía creer. “¿Aquel señor de allí, es José Carlos Martínez?”, le pregunté a una responsable de prensa que estaba a mi lado. “Pues sí”, me contestó. ¿Y qué hace aquí? “Es el coreógrafo del Concierto de Año Nuevo”. Pues vaya lujo para Televisión Española y para todos los que vemos ese concierto, le dije a mi colega.

Como suele suceder en estos eventos había un revuelo de famosos y prensa que me producen cierta desazón. Pero gracias a esa maravillosa compañera de la prensa me pude acercar al espacio vetado y concertar una cita con el ex director de la CND, antes de que comenzara la rueda de prensa.

Y aquí estamos, en una terraza de la cafetería del Museo Reina Sofía, hacieno caso omiso del chirimiri que cae intermitentemente y que a buen seguro es el responsable de que estemos prácticamente solos en la terraza, rodeados de árboles y plantas que nos hacen una silenciosa y relajante compañía. Situación ideal para sacar la artillería y empezar a curiosear en la vida de este cartagenero que durante unos cuantos años fue Étoile de la Ópera de Paris y al que la Compañía Nacional de Danza no supo, no pudo o no quiso renovar su contrato de director artístico algún año más. 

¿Qué ha sido de ti desde que dejamos de verte en la Compañía Nacional de Danza?
Mi primer trabajo fue este verano preparando la coreografía del Concierto de Año Nuevo. Me fui en agosto y estuve tres semanas preparando primero la coreografía y luego diez días de grabación para televisión. Coincidiendo con el 250 aniversario del nacimiento de Beethoven se utiliza por primera vez la música de este compositor. La actuación es en la Casa de Beethoven y como las habitaciones son muy pequeñas, se baila sobre todo en el jardín y en la terraza. La grabación se hizo a finales de verano. No es en directo porque no sería posible con el frio que hace ahora bailar en el exterior.

Cuando a José Carlos Martínez le propusieron algunas de “las 12 contradanzas de Bethoven”, lo primero que se planteó es qué iba a hacer. "Ni era música de ballet", ni la casa de Bethoven –donde se iba a ejecutar la danza- reune condiciones para bailar. “Es una casa de mil ochocientos y pico, con el suelo adoquinado; imposible bailar ahí con puntas”. Entonces, le dio la vuelta al asunto. “Como me gustan los musicales he montado una pequeña comedia musical, en la que unos turistas americanos en los años 50 van a Viena a visitar la Casa de Beethoven. Y luego hay otra parte del Concierto, en la que la compañía baila un vals de Strauss en el Palacio de Invierno del Principe Eugenio, que ahora es el Ministerio de Finanzas.

Y después del Concierto de Año Nuevo, ¿qué? 
Nada más terminar lo de Año Nuevo me fui a Roma a montar mi ballet de El Corsario para la Ópera de Roma que se estrena el 1 de Marzo. Después me voy a Liublania, en Eslovenia, que también hacen mi Corsario, el 9 de abril, y después empiezo a trabajar en mi versión de Giselle que se estrena el 13 de Noviembre en Zagreb. O sea que tengo un año con 3 coreografías.
José Carlos con los televisivos de la programación navideña en TVE (Foto: L.R.)
Vamos, que te espera una temporada movidita. Imagino que vas por libre.
Si, soy freelancer

¿Y te gusta?
Pues la verdad es que sí. Y, sobre todo que ha ido todo más rápido de lo que yo me esperaba. Pensaba que iba a haber un parón y que las cosas se irían poniendo en marcha poco a poco, pero la gente al ver que ya no estaba en la CND me ha empezado a llamar, pum, pum, pum y no he parado, porque después de Giselle ya vuelvo a hacer una cosa para la Escuela de la Ópera de París, un Ballet que hice en 2005, Escaramouche, y ahora quieren que lo reponga. Empiezo a trabajar con ellos en enero y febrero de 2021; es decir, tengo la agenda llena de coreografías hasta el verano de 2021.

No paras
Hay algunos momentos para descansar un poco, pero no paro.

¿Y cómo lo llevas?
Muy bien porque ahora tengo libertad para concentrarme en mis proyectos. No me he fijado metas, no he tenido tiempo. Cuando pensaba que no iba a hacer nada me han empezado a salir proyectos y estoy disfrutando como un niño. Ahora no tengo la presión de la compañía, de la gestión administrativa. Todo eso pesa y más aquí que hay que sobrevivir con poco dinero, sin tener teatro y todo eso que sabemos. Ahora estoy superlibre, nada más que disfrutando con la parte artística; estoy en un momento happy.

Feliz como una perdiz
La verdad es que sí, porque me meto en el estudio y puedo estar ahí trabajando horas, tengo tiempo de preparar el ensayo del día siguiente. Cuando el año pasado hice Cascanueces, venían y en medio de un ensayo me llamaban para hablar con alguien o ir al INAEM, me iba y al día siguiente volvía al ensayo. Ahora me meto en el estudio y esa es mi actividad principal; resulta  muy placentero poder trabajar de esa manera, estoy disfrutándolo mucho.

¿Esto es lo que te imaginabas cuando llegó tu final en la CND, o entonces lo viviste con tristeza?
Hay dos sentimientos distintos. Por un lado he vivido una especie de duelo al dejar la CND después de haberme involucrado mucho en el proyecto y sentir que podía seguir avanzando. El dejar a la compañía en un supernivel y con la sensación de que podía avanzar todavía más, me dio un poco de pena. Cuando hace unos días fui a ver Cascanueces, dije, ¡uy , que bonito es esto!, pero pensé en todas las cosas que podíamos haber hecho además. Por ejemplo en la Giselle que voy a hacer en Zagreb. Lo hubiera podido hacer aquí con los bailarines de la CND. Pero, por otro lado, la parte positiva es la libertad de quitarme la presión del trabajo administrativo o de gestión de una compañía. A mí lo que me gusta es la parte creativa, lo que se desarrolla en el estudio. Dirigir es fenomenal, pero lleva implícito una serie de problemas y decisiones en los que la parte artística no existe. Ahora llego a una reunión de producción en Roma y si hay un problema con los montajes no es mi problema. Si puedo echar una mano, la echo, pero eso lo tienen que solucionar ellos. Yo estoy en la parte creativa solamente.

¿Qué pasó con aquella historia de Japón que os multaron por bailar al margen de la compañía?
Si, hubo como un expediente informativo, pero al final se quedó en nada. Salió en la prensa y se malinterpretó la cosa. Yo le di permiso a los bailarines para que fueran a bailar a Japón y creo que algún técnico de la compañía avisó a los sindicatos diciendo que yo estaba organizando giras digamos ocultas, que me llevaba a los bailarines de gira sin llevarme a los técnicos. Pensaron que eso era una gira de la CND, cuando en realidad no lo era. Se malinterpretó la realidad que en suma se reducía a que me pidieron nombres de bailarines para hacer una gala, como si yo ahora organizo una gala en Murcia y van bailarines. La cuestión es que se malinterpretó y se creó una cosa fea, pero al final no pasó nada. Una amonestación por escrito diciendo que la próxima vez había que avisar al INAEM con antelación. El problema principal al final es que yo había prestado dos trajes a dos bailarines de Cascanueces para que bailaran y que no les había cobrado el alquiler. Yo pienso que son ganas de perder el tiempo, como decir que habían bailado las coreografías del INAEM sin el permiso del INAEM. Yo soy el director de la compañía y por tanto formo parte del INAEM y doy el permiso. En resumen fue un momento desagradable más que otra cosa, pero no ha tenido ninguna incidencia en nada, ni para los bailarines ni para mi.
"Happy" como un niño y libre como el viento (Foto: L.R.)
Ahora José Carlos es un freelancer y no tiene a nadie que le lea la cartilla, simplemente las compañías contratan su trabajo como coreógrafo, hoy aquí, mañana en Roma y dentro de unos meses en Zagreb, Liublania o París. A él parece que no le estresa eso de enfrentarse cada poco a una compañía distinta. “Es interesante” —afirma— vas viendo tu coreografía interpretada por bailarines diferentes, vas viendo como ellos entienden tu trabajo y al final te hace evolucionar. Mientras que trabajar siempre con los mismos bailarines es muy positivo porque vas sobre seguro, los conoces y sabes qué va a hacer cada uno de ellos, con los bailarines nuevos no sabes qué va a suceder y qué vas a poder hacer. Y en ese descubrimiento hay como una especie de excitación, como cuando inicias una relación de pareja que todo va mucho más rápido y es muy positivo también. A lo mejor a la larga puedes llegar a cansarte de volver al principio siempre, pero por ahora está siendo interesante.

"Antes bailaba con mi cuerpo y ahora bailo con el cuerpo e 50 bailarines"

¿Bailas alguna vez?
Si, bueno, en escena todavía no, pero ahora, este mes que he estado en Roma, tengo tiempo y he empezado a entrenarme. Y hago clase y veo a los bailarines a la vez en clase cómo se mueven para ensayar luego. Sin querer me he puesto un poco en forma porque, claro, he estado tomando clase un mes. Como tengo que mostrar la coreografía para que vean lo que estás haciendo, entonces al final me voy entrenando.

¿Añoras escenario?
No, el escenario no. 

Después de tantos años bailando y más en tu caso que has sido “Etoile” de la Ópera de París…
Es que he bailado muchísimo y he bailado muchas cosas. La necesidad de estar en el escenario la he cambiado por la necesidad de coreografiar. Yo hago clase y estoy bailando en el estudio y estoy muy feliz. Podría bailar en escena, no me molestaría, pero no tengo la necesidad.

Supongo que son dos actividades artísticas diferentes, una es crear y la otra ejecutar lo que ha parido el creador, pero me imagino que la creación es más una labor en la sombra, aún en el caso de que permanezca en el tiempo y trascienda, pero supongo que estar interpretando una obra en el escenario y recibir el calor del público es muy fuerte .
Si, si, total, pero gracias a tu trabajo haces que otros bailarines puedan vivir eso, es decir, mi coreografía. La bailan los bailarines y yo estoy viendo cómo la interpretan, cómo van creciendo; es muy interesante igualmente. Yo digo que antes bailaba con mi cuerpo y ahora bailo con el cuerpo de 50 bailarines en la CND o de 70 cuando voy a Roma. Porque yo les voy diciendo cómo hacerlo, les hago que trabajen y que bailen. Y yo me siento y veo los movimientos que he creado, entonces es como que, sin hacer el esfuerzo físico, estoy en cierta manera bailando. Por eso no lo echo de menos.

¿Normalmente haces adaptaciones coreográficas o también haces coreografías totalmente nuevas?
Lo de El Corsario es absolutamente nuevo; es clásico pero es totalmente nuevo. Y en este Cascanueces el 90 por ciento de la coreografía es nueva. Lo que sigo es el orden y el argumento, pero los pasos y la coreografía son totalmente nuevos.

¿Has hecho algo moderno?
Todavía no, pero estoy en ello. En El Corsario ya estoy metiendo en algunos momentos cosas diferentes, los bailarines en Roma se quedan un poco sorprendidos, “pero, esto ¿qué es?”, preguntan. Y yo les digo, vale, vale, vamos a empezar a evolucionar. Creo que la técnica clásica es la que mejor domino y que siempre habrá una base clásica en mis coreografías, pero es verdad que al ir haciendo más coreografías te vas liberando y tienes ganas de experimentar cosas nuevas

Viajas mucho, supongo, pero tienes tu cuartel general en Madrid…
Sí y lo único es que por ahora no estoy nunca. Ahora, hasta abril, me voy. Vengo a cambiar la maleta, veo si está todo bien en casa y me vuelvo a ir.

¿No te cansa eso de andar de un lado para otro con la mochila a cuestas?
Es una nueva experiencia, con la CND girábamos mucho, pero íbamos y veníamos. Ahora me he instalado en Roma un mes, tengo tiempo de descubrir la ciudad, los domingos cuando no ensayo voy por ahí de paseo. A mí me gusta. Con el tiempo no sé, a lo mejor un año va a ser mucho, ahora tengo Roma y Liublania, luego vengo aquí un par de meses y me vuelvo a Zagreb, no sé qué sentiré, pero de momento me gusta. 

domingo, 8 de diciembre de 2019

Cristina Casa: "Para triunfar hay que trabajar siempre como si fueras un aprendiz"

Cristina Casa en el Teatro de la Zarzuela, durante la entrevista (Foto: L.R.)

El próximo martes, 10 de diciembre, Cristina Casa, primera bailarina de la Compañía Nacional de Danza, se pondrá en la piel de Clara, en El Cascanueces,  un papel que le encanta y que, por su propio carácter, no le cuesta mucho interpretar. "Todavía guardo en mí, parte de niña". Su marido, Ion Agirretxe hará el papel del mágico Drosselmeyer.

Lola Ramírez
Intento seguir a esta bailarina menuda y vivaz por los pasillos del Teatro de la Zarzuela sin llevarme por delante a alguno de sus compañeros que están calentando en posturas casi imposibles para el resto de los mortales. La entrevista transcurre en uno de los salones una hora antes de que comiencen los ensayos. Cristina es todavía más bonita en la distancia corta que en el escenario. Natural, sencilla y cercana, me cuenta lo feliz que le hace su profesión y lo bien que se siente interpretando el papel de Clara (días 10, 13, 19 y 22) que alterna con el de Hada de azúcar (15 y 17)

Una amiga me decía que bailar es hablar con los pies. ¿Tú que opinas?
Es una frase bonita, sí. Tenemos la suerte de que lo nuestro es hablar con los pies y con todo el cuerpo. Y si nos ponemos más intensos, con el alma también. 

Estos días vas a interpretar dos papeles, el de Clara y el del Hada de Azúcar. ¿Qué te seduce más, la ingenuidad de la primera o la magia de la segunda?
Seducirme no sé. No podría decantarme por ninguna porque cada una tiene algo muy especial. La ingenuidad, como bien dices, en la primera, es muy bonito de bailar. Siempre estoy sonriendo y por mi propio carácter no me cuesta mucho interpretarlo; todavía guardo en mí una parte de niña. El Hada de Azúcar es todo dulzura y yo la interpreto como creo que debe ser un hada, todo bondad hacia una niña en una Nochebuena. La verdad es que también me gusta mucho.

Técnicamente, ¿es más difícil el hada?
El hada tiene un paso a dos, una variación y una coda. Es técnica pura, pero yo creo que puedes ir más allá de la técnica e interpretarlo también. Clara lo que tiene es que, además de la técnica, te requiere estar todo el tiempo en el escenario, bailar y meter al público en el ballet; es una dificultad añadida porque no solo se trata de ejecutar los pasos a dos con Cascanueces, sino meter al público en eso que quieres contar. Y eso a mí me encanta.
La bailarina en un momento de la sesión fotográfica (Foto: L.R)

¿Es tu primera Clara o la habías hecho antes?
El año pasado estrenamos en Pamplona y tuvimos varia giras. Estuvimos en el Teatro Real en El Escorial y en varias ciudades. Bailé Clara y también la había bailado en la escuela y en el Royal Ballet de Flandes.

Creo que Clara ocupa los sueños de más de un adolescente. ¿Le tienes envidia a tu personaje?
Para nada le tengo envidia al personaje. Es un personaje muy divertido que te ofrece la posibilidad de sacar un poco de tu particular carácter en ella. Hay Claras más risueñas, otras más soñadoras, otras más tímidas o superdivertidas. Es un papel que da mucho juego.

No sé si Ion, tu marido, y tú os habéis planteado ser papás y tampoco quiero saberlo. Solo me intriga saber cómo se lo montará una bailarina para estar sin curro tanto tiempo.
Hoy en día, en los tiempos que corren, hay una mentalidad mucho más abierta. Cuando he trabajado en Bélgica, muchos amigos y amigas han sido papás y mamás y lo han llevado muy bien. No ha pasado nada. Aquí en España solo nos queda que nos demos cuenta de que esto es posible y normalizarlo.

Pero supongo que solo podrás bailar los tres o cuatro primero meses del embarazo y después tienes que parar de bailar y, supongo que también de cobrar, excepto los meses que contempla la ley. 
Claro. Después de los primeros meses tienes que parar de bailar y esto todo el mundo lo entiende. Yo no sé cómo es la situación en ese sentido porque no la he vivido, pero creo que una parte te la tienen que costear y otra te la tienes que costear tú misma porque aquí, en España, es verdad que vamos un poquitín lentos en esa situación. Pero yo creo que estamos avanzando y que iremos a mejor poco a poco.

Supongo que convertirte en primera bailarina de la Compañía Nacional de Danza era un sueño que se ha hecho realidad. ¿Te has tenido que perder muchas juergas para lograr un despertar tan feliz? 
Es gracioso, pero no. He tenido mucha suerte. Empecé a bailar porque me encantaba, nadie me empujó, ni siquiera quería ser bailarina principal. Yo lo que le decía a mi madre es quiero bailar. Me acuerdo cuando conseguí mi primer contrato. Mi madre me decía, es que tú podría ser solista. Y yo le decía, mamá me da igual; yo lo que quiero es bailar profesionalmente y que me vean bailar. Recuerdo que cuando iba al colegio y me invitaban al cumpleaños de algún amigo, yo decía que no iba porque tenía ballet y es que para mí lo mejor era el ballet. Yo siempre he tenido mucha energía y en las clases de danza me desfogaba. La música me encanta; así que para mí la mejor fiesta de cumpleaños era ir al ballet. 

Qué maravilla tener una profesión que te llene tanto… 
Si, yo me encuentro una persona afortunada porque he trabajado y trabajo en lo que me gusta. Nunca ha sido una carrera que diga, "Uy lo tengo que pasar fatal". No. Me he ido fuera y a lo mejor he tenido el inconveniente de no ver a mi familia, pero estaba super a gusto porque estaba bailando y eso es lo que quería.

¿Te consideras una persona feliz o para ti la felicidad no es un objetivo sino una forma de caminar?
Me considero una persona feliz. He hecho y hago lo que me gusta y sobre todo estoy a gusto conmigo misma y eso me hace estar a gusto con los demás. Y... no sé, me encuentro en una etapa muy feliz.

Además de condiciones físicas y una buena técnica, ¿qué hay que tener para triunfar con unas zapatillas de punta?
Buaaa!!!! Mucho tesón y trabajar tanto como si fueras el peor de la clase. Para mí eso es fundamental, ser inteligente, tener claro cuáles son los pasos a seguir y centrarte mucho en tu trabajo. Como si fueras siempre el aprendiz porque así es como consigues superarte a ti misma. Incluso cuando vienen las dificultades. Tesón e inteligencia es lo necesario para triunfar en esta profesión.

Esas batallitas que se cuentan y hemos visto en el cine acerca de la bailarina a la que le meten cristales en las zapatillas, ¿son leyenda o realidad?
Bueno, lo del Cisne Negro, más o menos, ¿no? Verás, yo les he oído contar a amigas mías cosas increíbles que pasan en algunas compañías, pero supongo que lo que pasa en la película de Cisne Negro es un poco exagerado. Sí pasan cosas y cuando te lo cuentan piensas, ¡Dios mío! ¿Cómo puede ser esto real? Pero eso también depende de la compañía, del ambiente que haya entre los compañeros, de todo. Y no creo que sea tan exagerado como lo pintan.


—Dice Joaquin de Luz que los bailarines no podéis ser funcionarios. ¿No es compatible el arte con tener el puchero medianamente asegurado?
Es una situación difícil. Yo ahí estoy un poco de acuerdo con Joaquín porque es verdad que un bailarín no puede ser funcionario. Luego me pongo a pensar y digo, jolin, es que en otras compañías, en otros países, los bailarines cobran el doble o el triple de lo que cobramos aquí, tienen un colchón asegurado para cuando llegue el final de su carrera. Nosotros si no luchamos ni siquiera por un contrato indefinido o por lo menos tener ese beneficio, ¿cómo vamos a vivir el día de mañana? Ya que no tenemos el privilegio de otras compañías, tenemos que luchar por nuestros contratos para tener algo en lo que agarrarnos, porque si un bailarín gana 3000 o 2500 euros por lo menos le da para ahorrar algo y asegurarse un poquito el futuro. Esto se acaba muy pronto. ¿En qué nos apoyamos los bailarines de aquí, de España, de esta compañía? Es una situación muy difícil y ahí se junta un poco el corazón con la razón. 
Cristina junto al cartel que anuncia El Cascanueces (Foto: L.R.)

—Alguien dijo que escribir es, sobre todo, mirar al mundo. ¿Interpretar es que el mundo te mire a ti?
Bueno yo creo que se puede interpretar sin la consciencia de que alguien te esté mirando y eso es lo más bonito también, cuando estás interpretando y bailas para contar una historia sin la percepción de que te están mirando mil espectadores. Para mí eso es superbonito.

A la hora de bailar, ¿de quién se siente más cerca Cristina Casa, de Isadora Duncan o de Anna Pavlova?
Es que me gusta todo. Me gusta el clásico porque es lo puro y la punta da una sensación increíble. Y me encanta poner la media punta y poder romper esos movimientos que el clásico no te permite romper porque es muy riguroso; y soltar eso me encanta. Entonces me pones en un aprieto, eh, (se rie) no sé qué decir. No me puedo decidir.

¿Hay alguna locura de la que te hayas arrepentido o realmente las locuras de las que nos arrepentimos son aquellas que no hemos cometido?
No. Si he hecho alguna locura la volvería hacer porque es lo que he sentido y soy así de cabezota para todo. No sé si he hecho alguna locura, la verdad es que no se me ocurre ninguna pero, seguramente si la he hecho la volvería a hacer.

Hoy los políticos se encuentran en la necesidad de alargar la edad de jubilación. ¿Te ves con sesenta años haciendo piruetas, no te preocupa el lejano futuro o ya sabes cómo te lo vas a montar cuando la vida te obligue a colgar las zapatillas?
Bueno, esto es increíble. No puedo pretender ni quiero bailar en puntas hasta los 65 años. Lo tengo muy claro. Y también tengo muchas opciones relacionadas con la danza en las que me gustaría seguir cuando ya no pueda bailar. No soy una persona que se precipite.  Me gusta vivir el día a día y disfrutar del momento, pero eso no quita que de vez en cuando se te pase por la cabeza que el momento de bailar se ha terminado porque las puntas, las espaldas, las rodillas, todo es muy exigente, y entonces me veo en esos momentos haciendo algo relacionado con el mundo de la danza.

¿Te tienta coreografiar?
Si me gusta pero, para mí, para hacerlo bien se necesita el tiempo y yo ahora mismo con las exigencias que tengo con la carrera, hacer algo es difícil. Pero sí que me gusta.

¿Hay algún papel que todavía no hayas interpretado y que te apetezca mucho?
Si, me gusta mucho y no lo he podido hacer entero, Giselle. También me gusta mucho Manon. En contemporáneo me gustaría hacer cosas de Gwin Macgregor, ya he trabajado con él y me he quedado con ganas de repetir. Fue en otra época y no estaría mal poder volver a hacer algo de él . Me nutriría y lo cogería con muchas ganas.

¡Suerte!

jueves, 19 de septiembre de 2019

Jón Vallejo: "Bailar con María Kochetkova es un lujo"


El bailarín en el Semperoper Theatre (Foto: L.R.)


Lleva catorce años en el Semper Ballet de Dresde (Alemania). Entró como coryphée y ahora, desde 2016 es Bailarín Principal en la compañía estatal de la hermosa capital de Sajonia. El 2 de Octubre se meterá en la piel de Albretch para enamorar a Giselle (María Kochetkova). 

Lola Ramírez
Es el primer Albrecht de su vida y está realmente ilusionado. No en vano su partenaire, María Kochetkova, está considerada una de las mejores bailarinas del panorama internacional. Jón Vallejo (San Sebastián, 1985) me recibe en uno de las salas del impresionante teatro de la Semperoper, considerado una de las joyas de la arquitectura teatral del mundo. Diseñada por el arquitecto Godfried Semper fue parcialmente destruida durante la Segunda Guerra Mundial y, minuciosamente reconstruida en 1986.

Impresiona la majestuosidad del edificio e invita a pensar que debe ser un lujo, no ya bailar en el espectacular escenario del reconstruido teatro, sino simplemente sentarse en el patio de butacas a ver un espectáculo como Giselle, con la adaptación coreográfica de David Dawson. Después de 14 años compartiendo espacio con las 850 personas que trabajan en el monumental teatro, el Semperoper no tiene secretos para Jón. 

Háblame de la Giselle de Dawson. ¿Cuándo bailáis María Kochetkova y tu?
El 2 y el 8 de octubre. Es una Giselle diferente. Con la música original de Adams, Dawson  creó en exclusiva para nosotros una versión entre neoclásica y contemporánea, con puntas por supuesto, pero muy especial. Fue muy bonito el momento que vino aquí como coreógrafo residente, hizo un trabajo muy chulo con nosotros. 

¿Y la historia es exactamente la misma o difiere del argumento original de Giselle?
Es bastante parecida, pero hay cosas diferentes, sobre todo al final del primer acto. Hay una pelea entre Hilarión y Albrecht y éste mata accidentalmente a Giselle. 
El segundo acto es pura ilusión, él está obsesionado tratando de lograr el perdón de ella, quiere demostrarle lo mucho que la amaba y, todo gira en torno a la desesperación que este hombre sufre por haber matado al amor de su vida.

¿Habías bailado antes la Giselle convencional?
Nunca. En el repertorio de esta compañía no hay más Giselle que la de Dawson. Y en ésta sí que he bailado pero por primera vez voy a interpretar el papel de Albrecht

Ni más ni menos que con María Kochetkova
Si. Es la primera vez que bailamos juntos, la conocía de algunos espectáculos pero nunca habíamos tenido la oportunidad de bailar juntos y David, el coreógrafo, había trabajado muchísimo con ella y tuvo esa visión de vernos a los dos bailar juntos y al final se ha hecho posible. María y yo hemos estado trabajando dos semanas y ahora ella se ha ido a Oslo porque está haciendo Bayaderde Makarova. Yo me voy mañana (19 de Septiembre), ensayamos allí y luego nos quedan aquí los últimos seis días de trabajo.

¿Ilusionado?
Claro. Es un lujo bailar con ella

¡Qué pena no estar aquí para veros¡
Bueno mañana tienes un buen elenco también. 

Ensayando Giselle con María Kochetkova (Foto: Ian Wahlen)


“Cogí la maleta y me vine”

Jón empezó su formación como bailarín  en su Donostinatal, de la mano de MentxuMedely posteriormente se fue a Madrid a la escuela de Carmen Roche. “Estuve tres años en la escuela y después entré en la Compañía que por aquellos entonces fue un boom”, afirma Vallejo. “ De ahí me fui a Nacho Duato,a la CND2, donde conocí aAaron Watkin, director artístico del Semper Ballet”. Watkin le ofreció la oportunidad de irse con él al Semper Ballet y no se lo pensó dos veces. “Cogí la maleta y me vine para aquí”.

Con 19 años esto debió ser toda una experiencia… ¿Hablabas inglés al menos?
Lo aprendido en el colegio. Lo positivo fue que cuando Aaron cogió la compañía del Sempere Ballet prescindió de mucha gente y entramos 35 personas nuevas, cada uno de su padre y de su madre, primeros bailarines de Hamburgo, del Marinsky, australianos, coreanos, japoneses y de todos lados. Eso fue una bomba, los nuevos bailarines nos integramos con los otros 35 que quedaban en la compañía y se formó un conjunto muy bueno, nos apoyábamos los unos a los otros porque ninguno de los nuevos tenía muy claro cómo funcionaba el sistema ni el país. Fue muy bonito por eso, porque te sientes muy arropado por todo en un mundo que es nuevo.

Y aprendiste alemán…
Me costó muchísimo; en el teatro siempre se había hablado alemán, pero cuando entró Aarón con gente de tan diversas nacionalidades, nuestro día a día era en inglés. Luego, cuando empecé a tener vida propia, fuera del teatro, me puse las pilas con el alemán, pero es un proceso largo porque es una lengua muy difícil y además lo practicaba poco porque entre los bailarines nos comunicamos en inglés. 
En el interior del teatro (Foto: L.R.)

Así que hablas castellano, inglés, alemán, ¿y euskera?
Euskera no mucho, en el colegio lo hablaba; es verdad que en nuestra casa no somos grandes habladores de euskera, pero sí que lo hablaba, he perdido un poco pero cuando voy para allá lo hablo con mis primos.

Con 19 años Jón empezó en el Semper como coryphéey lo pasaron a demisolisten 2008. “Lo bueno de esta compañía es que aunque estés en el cuerpo de baile tienes oportunidad de hacer papeles de solista. De hecho yo con 20 años hice el rol principal de Tema y Variaciones. Es algo estupendo porque todo el mundo tiene oportunidad de bailar papeles importantes. Es verdad que hay que ser respetuoso con la gente que tiene un nivel más alto y contar con ellos, no dejarlos de lado para empujar a otra gente. Se trata de buscar el equilibrio y de esta manera poder invertir en gente joven”.

Un repertorio amplio nutre al bailarín

Cuando le pregunto qué es lo que más le gusta de su profesión de bailarín responde al minuto: “No me imagino la vida sin la danza. Yo no concibo esta profesión 
como algo físico, lo aproximo siempre desde el otro lado, desde la parte más emocional. Yo no creo que sea necesario bailar hasta que ya no puedes más. De hecho, hay un momento que es muy bonito y que a mí me está pasando ahora y es cuando la madurez artística y la emocional se equilibran. En ese momento llegas a un climax que tienes que disfrutar y aprovechar, porque aunque todo lo anterior ha sido muy bonito, cuando descubres la parte emocional es cuando te llega una satisfacción interna difícil de explicar”. 

Creo que en Donosti, cuando estuviste lesionado, hiciste tus pinitos como maestro. ¿Te gusta esa faceta?
Hasta cierto punto. No me veo como maestro de danza. Si tengo que dar clase durante dos semanas me gusta y lo disfruto, pero la constancia de esa disciplina no es lo mío.

¿Echas mucho de menos tu tierra?
Claro, cada vez más, sobre todo a la familia, cuando eres más joven no te importa tanto y ahora ves que los aitásse van haciendo mayores, te pierdes cosas y ellos también, ahí es donde te pilla la añoranza.

Y aunque todavía te queda mucho escenario por delante, ¿cómo te ves dentro de unos años cuando tengas que colgar las zapatillas?
(Se ríe) Me gustaría hacer algo relacionado con la parte de gestión como la dirección de una compañía, algo por esa vía; ni me apetece coreografiar ni le he echado el valor para hacerlo ni me veo siendo maestro en una compañía. 

Y, después de Giselle, ¿qué vas a hacer?
Tengo una temporada movida y extraña a la vez. Ahora tengo unos días de no parar y después tengo tiempo libre que aprovecharé para hacer espectáculos fuera; pero la compañía tiene ahora esto y después viene Bella DurmientePina Bausch,Cascanuecesy en enero tenemos una creación David Dawson otra vez, hay de todo. Lo mejor que tiene esta compañía es la diversidad de repertorio que hay, no te permite encasillarte en ningún estilo. Un bailarín cuanto más amplio tenga su abanico de repertorio más se nutre y más disfruta. 



jueves, 12 de septiembre de 2019

Joaquín De Luz: “Sin adversidad no existe la vida”

El nuevo Director de la CND en la sede de la compañía (Foto: L.R.)
Fue alumno e integrante de la Escuela y el Ballet de Víctor Ullate. A los 19 años dejó San Fernando de Henares, su pueblo natal, para embarcarse en la aventura americana. Durante veintitrés años bailó en compañías tan prestigiosas como el American Ballet Theatre o el New York City Ballet. Ahora es el nuevo director de la Compañía Nacional de Danza.

Lola Ramírez
Hace un año, Joaquín De Luz decidió que había llegado el momento de colgar las zapatillas y enfocar su profesión de bailarín desde otra perspectiva.La verdad es que tenía un poco de miedo. Isadora Duncan decía que el bailarín muere dos veces porque más que una profesión, la danza es un modo de vivir, y ella decía que dejar los escenarios era un poco una forma de morir. No sabía cómo me iba a afectar, ha sido un principio sin guión, no tenía un plan concreto y me ha ayudado mucho a reconducir mi mente y cuando llegó esto me encontré bastante preparado.

En algún momento has afirmado que te encontraste una Compañía Nacional de Danza mejor de lo que esperabas.
Bueno, cuando José Carlos Martínez cogió la compañía se encontró como con un juguete roto porque antes de él estaba Nacho Duato, con quien los bailarines hacían únicamente el repertorio de él, eran bailarines específicos para ese tipo de danza, nada más. Cuando José Carlos cogió el barco quiso cambiar y reconducir el estilo de la compañía y se encontró con unos bailarines que sólo podían hacer un lenguaje, entonces él incorporó a bailarines más clásicos y durante bastante tiempo había como dos compañías separadas. Cuando dije que me la encontré mejor me refiero a que ya estaba bastante unificada, la mayoría de los bailarines puede hacer un amplio abanico de estilos.

Tengo la sensación de que era un director muy querido. ¿No es difícil sustituir a alguien tan apreciado? 
No sé si seré tan querido como él, pero de momento me he sentido muy arropado. La gente tiene muchas ganas y están a la altura de mis ganas, siento que quieren que la CND llegue todavía más alto y mucho más.

¿Qué ambiciones tienes para la compañía? ¿Qué te apetece hacer que todavía no se haya hecho?
Ambiciones todas, tengo la ambición de girar por Rusia, de estar en el Lincoln Center, ... Las ambiciones son muchas y el listón muy alto, pero yo siempre he sido así, siempre he puesto el listón muy alto. Casi siempre he llegado cerca y a veces lo he traspasado.

Soñar con la utopía aunque nunca se pueda alcanzar, ¿no?
Es que es la base del perfeccionismo. Nunca voy a parar. Yo he sido siempre una persona muy inquieta y me ha servido de mucho la dirección que ha llevado mi vida. En lo que se refiere a la compañía quiero que sigamos creciendo, en tamaño, en prestigio y en calidad artística, que vayamos cada vez a mejores plazas y que tengamos presencia internacional y sobre todo que tenga una identidad propia, que cuando alguien vea a la CND en dos minutos sepa que se trata de esta compañía, que es lo que pasaba con Nacho Duato.

¿Cuentas con medios suficientes para llegar a donde aspiras?
No, pero estoy aprendiendo en modo exprés. La administración pública no nos valora y el apoyo no es suficiente, pero no porque los artistas digamos que no es suficiente. Te voy a dar un dato que lo aclara: el presupuesto anual que tengo para repertorio es el que tenía yo en el New York City Ballet para puntas.La danza dentro de la cultura siempre se ha quedado muy atrás y el presupuesto muy descompensado para el nivel de talento que tenemos y el hambre de danza que tiene el público.

He oído que quieres dar cabida a otro tipo de danzas.
Una compañía nacional tiene que tener el abanico más extendido, no voy a hacer hip hop ni jotas, pero sí que voy a utilizar la influencia de la danza española; voy a hacer clásico, neoclásico, contemporáneo, nueva creación y tendencias vanguardistas, porque se trata de una compañía pagada con dinero público y es la única que tenemos junto con el Ballet Nacional. El BNE toca todas las ramas de la danza española y nosotros tenemos que tocar todas las ramas del ballet.

En 2009 recibiste el Benois de la Danza y en 2016 el Premio Nacional de Danza. ¿Qué es lo que motiva a un bailarín que está en su mejor momento a dejar la danza? 
Lo primero que me viene a la mente es la palabra respeto. El respeto que tengo por esta profesión es más fuerte que el deseo de seguir bailando, el respeto al público, el respeto a mis compañeros, al teatro maravilloso donde bailaba. Yo soy partidario de retirarse a tiempo. La gente a veces apura un poco y yo no quería que llegar a ese momento por respeto.
Con Megan Fairchild, una de sus partenaires favoritas en el New York City Ballet



Quizás también por respeto, en este caso a su empresa, o simplemente por discreción no quiere darme el título de la nueva producción de clásico que se propone introducir en el repertorio de la compañía. Mi intención es hacer una gran producción de un gran ballet clásico para 2020. No puedo darte el titulo todavía, pero se va a quedar en repertorio. A partir de ahí mi intención es alquilar los ballets clásicos que se hagan, porque con la subvención que tenemos resulta muy costoso hacer cada año una producción nueva".

¿Qué obra es la que más te ha gustado como intérprete?
En vez de la que más me ha gustado, te voy a decir la que más me ha frustrado, El hijo pródigo. Es un poco irónico porque ahora mismo soy el hijo pródigo que vuelve a casa, a mi país, con una responsabilidad importante. Es una pieza de Balanchine, pero siempre ha sido una obra que me ha exigido muchísimo y nunca he estado contento con ella. La última vez que la hice, casi. Yo creo que lo más maravilloso es sentirte retado en esta vida y más como artista. Sin adversidad no existe la vida. La gente que vive en una burbuja en la que todo es maravilloso, no evoluciona lo que podía evolucionar.

Te fuiste de España con 19 años. De San Fernando de Henares a Filadelfia¿Cómo viviste esa experiencia?
Fue muy duro, no te voy a mentir. No hablaba el idioma, estaba sin mi familia, sin mis amigos, sin mi entorno, solo. Cuando vienes de un pueblo es más difícil porque en un pueblo conoces a tus vecinos, a todo el mundo, es una forma de vivir que no tiene nada que ver con Filadelfia o Nueva York. Era muy raro todo, a las 6 de la tarde no había gente en la calle, era un schock, pero eso me ayudó. La adversidad te pone las pilas, haces lo que tienes que hacer y punto. A mí me ayudó a canalizar mi frustración, mi inquietud y mis miedos y ponerlo todo al servicio del arte que me había impuesto.

Y si miras para atrás, ¿qué dirías que te ha robado la danza? 
Es que si digo que me ha robado se entendería que me arrepentiría y no es eso. Claro que siempre hay que pagar un peaje, el mío ha sidoestar años lejos de mi familia, cuando me fui un primo mío no había nacido, me perdí mucho, cierto, pero me ha dado muchísimo, mucha sabiduría de cómo vivir. La disciplina, la tenacidad, te enseña muchísimo. Viajar, viajar es maravilloso. Y sobre todo, cómo hablarte a ti mismo. Hay días que no te puedes levantar de la cama físicamente y eso te da una fortaleza porque te levantas y lo haces, tienes que ir a bailar y bailas. Es una educación como otra carrera, como otra vida, pero muy intenso todo.

Debe ser durísimo bailar con dolor.
Las lesiones están ahí, son gran parte de lo que hacemos, es el juez más frío y calculador que tenemos y nos enseña muchísimo, nos enseña a cambiar, nos enseña que no somos intocables, es un maestro muy, muy bueno. Es lo que te decía antes sin adversidad no se progresa. 

¿Estás seguro de que no vas a volver a bailar?
No estoy seguro, no voy a decir cien por cien que no voy a volver a bailar. No es mi intención por lo menos con la compañía, si intervengo en algo será por bien de la CND, como todo lo que voy a hacer, pero no es porque se me haya quedado una espina, estoy muy contento con todo lo que hecho.

Con motivo del 20 Aniversario de la muerte de Nureyev, bailaste La Silfidecon su traje y creo que te quedaba perfecto.
Si, la verdad es que no pensé que pudiéramos tener la misma talla. Mientras que con Barysnikov sabía que éramos muy parecidos de talla, con Nureyev no pensé que compartiéramos tanto. La verdad es que fue muy especial bailar con el traje de un icono de la danza, alguien que para todos los bailarines ha abierto muchas puertas.

¿Con qué parejas de baile te has sentido mejor?
He tenido varias con las que he conectado muchísimo. Mi pareja más habitual en el NYC es una chica que se llama Megan Fairchild. Era con la que más bailaba y tenemos una conexión de relojería suiza, yo sabía todo lo que iba a pasar y aunque ensayáramos lo mínimo todo iba a salir perfecto. Y luego, otra partenaire que tenía en el NYC es Tyler Peck, que es una bailarina increíble y con ella tengo mucha química en el escenario y una conexión más natural. Y la tercera es María Kotchekova, que es con la que hice aquí El Quijote; bailaba mucho con ella fuera de la compañía y nos compenetramos muy bien. 

Debe ser una pasada vivir de algo que te apasiona tanto
Ya lo creo, el otro día venía en el metro, era el primer día de trabajo, veía a la gente y me preguntaba, ¿esta gente amará lo que hace o van con la bola a rastras al trabajo otra vez? Yo esto nunca lo he considerado un trabajo. He sido afortunado en que he podido vivir de lo que amo. Por eso, cuando yo era un niño y no podía salir con mis amigos o irme de excursión o jugar al futbol –bueno, al fútbol sí que he jugado porque soy muy deportista y me encanta-, pero bueno había cosas que no podía hacer y me tenía que quedar en casa, pero eso no es un sacrificio, es una bendición. 

Para terminar dime quienes son tus ídolos
Barysnikov (por él elegí el mundo de la danza), Antonio Gades y Rafa Nadal.