jueves, 7 de mayo de 2020

Alejandro Cerrudo: "Ahora podemos dedicar las 24 horas del día a lo que más amamos"

Curiosa expresión de Alejandro durante la entrevista (Foto: L.R.)

Este bailarín y coreógrafo madrileño que todavía no ha llegado a la cuarta década de su vida, vive feliz en Chicago con la bailarina Ana López y con Lúa, una preciosa niña de 2 años, hija de la pareja. Él hasta hace dos años fue coreógrafo residente del Hubbard Street Dance, ella una magnífica bailarina de la misma compañía. Ahora, este trío de sangre española vive los avatares del Covid-19 en su apartamento estadounidense.


Lola Ramírez
Por esa magia inexplicable de las nuevas tecnologías hacemos la entrevista a través de Face Time y tengo el placer de conocer a Lúa, que no está dispuesta a que todo el protagonismo del momento se lo lleve su famoso papá. De entrada me llama la atención el nombre gallego de la niña, pues a Alejandro lo conozco desde hace muchos años, cuando ambos éramos novatos en nuestras respectivas profesiones (él mucho más que yo) y sé que por sus venas no corre sangre gallega. "Ana, mi pareja, es de Sada", me dice. Casualidades de la vida, yo le estoy haciendo la entrevista desde un pueblo gallego desde el que puedo ver la localidad en la que nació su chica. Se lo digo y se ríe. "Ya lo sé", y por unos momentos recordamos tiempos pasados, juventud superada aunque no olvidada, que nos hace sonreír y olvidar por unos segundos a este impertinente bicho empeñado en poner al mundo global del revés.

Para Alejandro Cerrudo lo peor del Covid-19 es el presidente de los Estados Unidos. "Da algo de miedo porque se ve que es un poco ignorante y hace de menos las vidas humanas y este virus".  Las restricciones en el país que dirige Donald Trump no han sido ni están siendo "tan fuertes" como en España. "El presidente ha decidido que el gobernador de cada estado tome sus decisiones de abrir o cerrar. Por ejemplo, en Atlanta, estado de Georgia, ya pueden ir al cine o a la bolera, pero allí el virus está presente igualmente". El bailarín y coreógrafo madrileño confiesa que ve poco las noticias "porque me emparanoio como se emparanoia todo el mundo. Hago la compra por Internet y cuando me la traen intento desinfectarlo todo y lavarlo lo mejor posible. Hay momentos que ya no sabes lo que has tocado y lo que no has tocado".

Lúa escucha hablar a su papá y asoma su preciosa cara a través de la pantalla. Intercambiamos besos virtuales, ella totalmente ajena a eso tan serio de lo que habla el autor de sus días. "¿Qué quieres chiquitita?", le pregunta Alejandro a su niña. Y la chiquitita dice que quiere leche. "Pídesela a mamá". Mamá está trabajando en otra habitación del apartamento y Lúa no atiende a lo que dice su papá, quiere leche y quiere que se la dé él. Alejandro pone una expresión inocente y me dice que el Covid tiene también estas cosas. Toca trabajar en casa y conciliar profesión y paternidad, lo que implica hacer una entrevista atípica en la que una pequeña y deliciosa niña reclama de vez en cuando un mínimo de protagonismo. "Al principio tomamos el confinamiento muy bien —continúa Alejandro—. Yo tenía muchos proyectos, íbamos a viajar mucho los tres, pero esto nos ha obligado a parar. Entonces pensamos que dentro de lo terrible de la situación, podíamos disfrutar como nunca de la familia y de nosotros mismos. Tenemos la oportunidad de apreciar lo bueno que te está ofreciendo la vida, dentro de lo terrible que es todo esto. Poder dedicar las 24 horas del día a lo que más amas, era una "joya" que no podíamos dejar de apreciar".

Cerrudo nos habla de sus dos grandes proyectos desde su apartamento de Chicago (Foto: L.R.)

"Está claro que va a haber un antes y un después del Covid, pero lo cierto es que esta situación nos está forzando a tener una unión que, aunque en esencia ya existiera antes de la llegada del virus, no se podía materializar. A mí me encanta tener muchos proyectos, pero a la vez me ponía muy triste el no poder estar tanto tiempo con mi hija, no poder disfrutar de ella o tener que llevarla de un lado para otro".

- ¿Qué tiempo tiene Lúa?
- Acaba de cumplir dos años.

- Ana, tu pareja pertenece también al mundo de la danza, ¿no?
- Sí. Llevamos juntos diez años y ella bailaba en el Hubbard Street Dance. Yo dejé la compañía en 2018, dimití, y ella dejó de bailar con ellos en 2019, así es que ahora somos freelancers. Yo empecé a producir mi propio proyecto por primera vez. Esto es lo más grande. Mis dos proyectos más importantes en estos momentos son mi niña y mi proyecto profesional que he empezado desde cero. Eso significa que soy el productor, director, coreógrafo y todo. Tengo que buscar el dinero, contratar a los bailarines y ocuparme de toda la logística.

- ¿Tienes tu propia empresa?
- En términos legales sí. Pero es algo que empieza y termina con un único proyecto. Un proyecto que consiste en una noche completa de espectáculo de danza. Y cuando podamos hacerlo e ir de gira tendrá un principio y un final. No se trata de una compañía, yo sigo trabajando para quien me contrata. Esto es una excepción, no va a ir más allá de lo que es el proyecto en sí. Hacer algo así no es fácil, yo no he recibido ningún tipo de ayuda por parte del gobierno, todo está financiado por individuos que apoyan la cultura y que creen en lo que hago, gente que tiene un corazón y una generosidad increíble.

- En ese sentido EEUU es un paraíso para un artista, porque hay una cultura de mecenazgo que no existe en nuestro país.
- Si vamos a hablar de paraíso, yo creo que más paraíso es Alemania, porque allí es el gobierno quien apoya al artista y a la cultura, no son las entidades privadas. El hecho de que a mí me apoyen individuos no significa que eso sea fácil y que apoyen a todo el mundo. Yo tengo ya una reputación aquí, llevo muchos años. Pero esto es un proceso, no es tan fácil como pedir y que te den. Esto no es un paraíso. Yo soy muy afortunado porque ahora en mi primer proyecto en solitario estoy consiguiendo que se me apoye, pero lo ideal sería que no tuviera que extender la mano y pedir que se me ayude, lo ideal sería que el ejemplo de Alemania se repitiese aquí y que fuera el gobierno quien financiase la cultura.

El proyecto de Alejandro se llama It's stars now. Se trata de una obra muy abstracta en la que participan ocho bailarines. Danza contemporánea con formas teatrales. "Me encantaría que no se pudiera definir, que la definición fuera 'maravilloso'". El proyecto lleva en la cabeza del coreógrafo madrileño desde 2018. "La idea de producir mi propio espectáculo empezó por dos razones que han sido los pilares de esta obra. La primera, crecer como persona y como artista para aprender cosas que no he hecho nunca, la parte de producción, la parte de conseguir fondos, contactar con teatros, hacer contratos, el marketing, meter la cabeza ahí y aprender. Y la segunda razón es hacerlo de la manera que a mí como artista me va a beneficiar más. 

- ¿Tienes un sitio fijo para trabajar?
- No, eso es algo en lo que estoy trabajando para este proyecto, en conseguir residencias, es decir espacios en los que tuviésemos acceso a un estudio y que al mismo tiempo yo les pudiera proporcionar alojamiento a los bailarines además de pagarles muy bien, ¿sabes? No se trata de negociar contigo para ver cuánto saco sino ver cuánto puedo conseguir para poderles pagar a mis bailarines lo máximo.
Cerrudo explicando una coreografía suya

- ¿Nunca te has planteado volver a España?
- A veces se te pasa por la cabeza, pero yo en España no podría hacer nada. Está la Compañía Nacional de Danza y nada más. Podría hacer lo que estoy haciendo ahora y luego volar a donde me contraten.

- Seguramente estáis muy bien ahí, en Chicago
- Sí, ahora como ya no estamos en Hubbard Street Dance, nos está rondando la cabeza el mudarnos. Desde que tuvimos a Lúa y yo dimití en el HSD estamos en transición, llevamos dos años de transición. 

- ¿Por qué dimitiste?
- Porque llegamos a un punto en el que yo no compartía la visión artística del director. No me estaba dando la oportunidad de crecer. Me pidieron que no hiciera el proyecto que estoy haciendo. Se juntaron muchas cosas. Ahora van a cambiar de director. Por otra parte, tengo que decir que he estado muy bien en esa compañía. En ella he vivido la mayor parte de mi carrera y de mi éxito como coreógrafo. Allí fue donde empecé esa faceta de coreógrafo y donde he podido cultivar mi experiencia y lo que hago.

- Con el Covid, ¿paro total? 
- Sí, a mí me han cancelado todos los proyectos, excepto uno que todavía no me han cancelado. Se trata de un trabajo para el Check National en Praga, en noviembre, pero todavía no sabemos si se puede hacer o no. Una buena noticia fue que antes del Covid una compañía clásica que se llama Pacific Nord West Ballet me nombró coreógrafo residente y se supone que empiezo en septiembre con un contrato de tres años. Ya empecé a trabajar con ellos en una coreografía que se llama One sit in pieces, estuve allí seis semanas con dos asistentes y se canceló justo dos semanas antes del Covid, pero se han portado conmigo super bien y si todo encaja en septiembre lo retomaremos; la primera creación no será hasta marzo del 2021, así que vamos a ver.

- Ahí en Chicago, ¿podéis salir libremente a la calle?
- Se supone que te tienes que quedar en casa, a no ser que salgas como en España a comprar comida o ir a la farmacia o al médico, pero no hay policía, nadie te va a parar por la calle. Han cerrado los parques, eso sí.

- ¿Qué haces a lo largo del día?
- Desde luego no nos aburrimos. Con una niña pequeña tus horarios tienen que adaptarse a ella, pero lo cierto es que estamos muy entretenidos. Vamos a hacer un vídeo que nos pidió el Gugenheim Work and Process (que es una rama del Gugenheim Museum dedicada a la danza y a las artes en general) y yo trabajé con ellos hace tres años e hice una actuación en la rotonda del Museo, un espacio muy original. Y, bueno, tengo esa relación con ellos y he contactado con algunos artistas para hacer unas mini comisiones que nos han pedido, algo que represente a unos artistas haciendo arte en casa.

- ¿Os lo han pedido a tu pareja y a ti?
- Sí, nos lo han pedido a los dos. Es un montaje con cuatro bailarines que escogí yo. El proyecto era de Daniil Simkin, bailarín principal del Americam Ballet Theatre. Daniil me contrató para ponerlo en marcha y yo por mi parte contraté a tres bailarines y uno de ellos es Ana, porque Ana es una fuera de serie.

- No es que lo digas tú...
- No, es tan obvio que es buena que no me causa ningún problema contratarla. Nos conocemos mucho, hemos trabajado en varias ocasiones juntos y eso no me ha creado ninguna situación incómoda. Si ella no bailase bien estaría en constante apuro, pero como es una fuera de serie no tengo ningún reparo en contratarla. Yo siempre me pongo el listón muy alto en todo lo que hago y ahora nos han pedido que hagamos esto en casa, pero con Lúa es un poco difícil.

- Integrarla en el conjunto.
- Podríamos hacerlo, pero no queremos. No hemos puesto ninguna foto de ella en ningún lugar, aunque nos morimos por hacerlo,  pero yo quiero que ella sea más consciente, que pueda tener una voz. Llegado el momento ella puede pensar que sus padres fueron tontos por haber resguardado tanto su imagen, pero hemos tomado esa decisión y por eso no la integramos en este vídeo, pero sería genial porque bailamos todos los días. Ella me coge del brazo y me dice, venga, vamos a bailar. Ana y yo antes de tenerla dijimos que ni la íbamos a inclinar hacia la danza ni queríamos comprarla nada rosa. Pues le encanta el color rosa y le encanta bailar.

- Lo lleva en los genes.
- Esta claro que nos ha visto bailar desde que nació. La hemos tenido en el estudio con nosotros porque no había otra forma de hacerlo, entonces nos ha visto bailar desde que era un bebé. Si nosotros decimos vamos a trabajar, ella interpreta vamos a bailar y le encanta hacerlo. Un día pusimos El Lago de los Cisnes y no veas cómo mantenía el ritmo. Pero, claro, qué voy a decir yo que soy su padre. Así es que me imagino que hacer este vídeo que queremos hacer, con ella por el medio no va a ser fácil.

- Con esta movida, cuando terminéis el video se terminó ya el confinamiento.
- No sé cuándo se va a terminar esto porque para el mundo de la danza es más complicado todavía. Es el último sector que va a empezar a trabajar. No me imagino a la gente sentándose en un teatro que a lo mejor tiene un aforo de 2000 personas.

- ¿Te preocupa mucho el futuro?
- (Se lo piensa un rato) Intento no pensarlo, pero cuando lo pienso sí que me preocupa, estoy intentando buscar alternativas. Estoy intentando el plan B, C y D. Supongo que como todo el mundo. El caso es que las actuaciones se están posponiendo. No sabemos cómo va a acabar y cuando acabe cómo va a ser.

- ¿Tienes gente en tu entorno que haya pillado el coronavirus?
- No directamente. Mi hermano, que vive en Madrid, estuvo un poco malo y se hizo dos tests y le dio negativo y aún así por protocolo le llamaron para hacerle un tercer test que también dio negativo, pero bueno tiene algún problemita, pero está bien.

- Algo bueno nos dejará este drama.
- Yo creo que sí, creo que nos va a unir un poco más y espero que nos abra los ojos a todos los problemas globales del mundo, porque esto no lo puedes eludir, no te puedes escapar a otro país, el virus está en todo el mundo. Espero que esto nos haga abrir los ojos a todos los problemas que afectan a la Tierra y que debemos afrontar juntos.

viernes, 1 de mayo de 2020

Pedro de los Ríos, un aventurero en Miami



Economista, bombero y, sobre todo, artista multidisciplinar, Pedro de los Ríos es un español residente en Miami, en donde trabaja como director y profesor de Miami Sensual Bachata, escuela de bailes latinos. 

Lola Ramírez
En sus 45 años de vida a Pedro de los Ríos le ha dado tiempo a probar fortuna en diversas profesiones. Licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad Complutense de Madrid, durante varios años trabajó en el mundo de la banca, en entidades como el BBVA y La Caixa. Desde niño manifestó una gran inclinación hacia el arte y ya en su etapa de estudiante ingresó en la tuna universitaria y aprendió canto y guitarra. 

Su perfil aventurero le llevó a preparar una oposición a bombero, a la vez que aprendía nuevas disciplinas de baile, como jazz, tap, ballet y sobre todo bailes latinos. Durante varios años trabaja en la Comunidad de Madrid como bombero y compagina esta actividad profesional con su faceta artística, interpretando los principales roles de zarzuelas en la Agrupacion Lírica de la Casa de Valladolid. Participa en varios musicales, entre ellos Sweeney Todd, de Mario Gas. Su formación y actividad profesional continúa durante varios años en España hasta que se muda a Miami (Florida) donde decide desarrollar plenamente su faceta artística creando su propia empresa, Miami Sensual Bachata, en la que enseña baile y con la que actúa por todo el país.

 El Covid-19 le ha sorprendido en la cosmopolita ciudad estadounidense, en donde según comenta el confinamiento se ha desarrollado de manera “más inteligente y efectiva que en España”. 

- ¿Por qué crees que ha sido más inteligente?
- Porque cerraron pronto los bares, restaurantes, tiendas, lugares donde se pudiera congregar la gente, parques, playas… Pero no hay un control tan estricto como en España. Se puede salir tranquilamente a la calle y hacer deporte. Sólo hay supermercados abiertos y negocios muy concretos, como ferreterías, asesorías para hacer las declaraciones de impuestos y también se siguen realizando algunas construcciones.

Con Cosette M. Rodríguez. (Foto: @pedrophotospro)


- ¿Cómo te encuentras?, ¿cómo combates el miedo, si es que lo tienes?
- Pues intento mantenerme positivo y activo, creo que es muy importante en estos días crearse metas, hacer trabajo atrasado. Intento no leer las noticias negativas, sino las positivas, hablar con amigos que tengan la misma actitud que yo. Respecto al miedo, intento no tenerlo, tuve una gripe al principio de toda esta locura, creo que no era Coronavirus pero, claro, te emparanoias. Por mi estilo de vida y mi edad, creo que tengo pocas posibilidades de cogerlo. Por otra parte, creo que es importante mantener la moral, porque eso te ayuda frente  a las enfermedades. 

-¿Estás solo o acompañado? 
- Estoy con mi pareja, eso ayuda mucho. Nos apoyamos mutuamente y todo se hace más ameno. También trabajo con ella, así que podemos plantear cosas juntos. 

- Con respecto a tu trabajo, ¿sigues manteniendo algún tipo de actividad?  
- Comencé haciendo clases online por zoom, pero no tuvo mucho éxito. Creo que este tipo de clases (baile latino) a la gente le gusta más hacerlo para conocer gente nueva, ligar, etc., pero desde casa no tiene tanto éxito.  Mi única fuente de ingreso en estos momentos es la clase de zumba online que hago para mayores. Mi chica y yo estamos preparando un curso entero de bailes latinos para youtube, facebook, instagram, para poder comercializarlo en un futuro cuando la gente vuelva a tener dinero. 

- ¿Qué obra estabais preparando en la compañía cuando se proclamó el estado de alerta? ¿Cuál era la próxima fecha de actuación? ¿Crees que se podrá mantener?
- Cuando se declaró la cuarentena estaba en una obra de teatro inmersivo Miami Motel Stories, íbamos a seguir por lo menos durante un mes. Era un gran reto pues era teatro en inglés, la primera vez que lo hago, y con cierta parte de improvisación, más difícil cuando no es tu idioma nativo. También estaba preparando con mi pareja un show de Cabaret Burlesque para un restaurante, donde había baile, canto, actuación, Drag-Queens…. Era el 31 de Marzo, y claro no lo pudimos hacer. La intención de las compañías es seguir haciendo los shows cuando todo vuelva a la normalidad o semi normalidad. 

En Miami Beach preparado para lanzarse (Foto: @pedrophotospro)
- Laboralmente, ¿en qué situación estás: baja, despido, ERTE?
- Mi principal fuente de ingresos es las clases que yo doy por mi cuenta en estudios, gimnasios, bares…. En la mayoría de ellas soy mi jefe (una especie de autónomo). Cuando no las doy, no recibo dinero, claro. Entones, estoy esperando a que pase todo esto y poder volver a todas las clases poco a poco.  

- Al margen de la cuestión profesional, ¿en qué ocupas todo el día? 
- Intento mantenerme muy activo, casi todos los días salgo a correr o en bici. Hacemos work out en la terraza con cualquier cosa que pillamos, un cubo lleno de agua, un trozo de tronco, con gomas…jejeje. Me encanta acercarme a la bahía y ver el mar. Me compré un kayak y los días soleados vamos a navegar a la bahía o a algún canal que haya cerca. También empecé a plantar un huerto, tengo una pequeña terraza que tenía un poco descuidada y planté varias semillas. Me gusta ver cómo crecen cada día. 

- Además de las cifras de enfermos y muertes, ¿Qué es para ti lo peor de esta situación? ¿Y lo mejor? ¿Te está haciendo esta experiencia descubrir algo acerca de ti mismo? 
- Lo peor de esta situación es ver la parte egoísta de algunas personas, cuando compran indiscriminadamente alcohol, papel higiénico, etc., muchas veces para revenderlo y lucrarse. También creo que los artistas vamos a estar especialmente afectados por esta situación, ya que en las clases, shows, etc., siempre hay reunión de gente, y esto va a tardar tiempo en regularizarse. Lo mejor de esta situación es que creo que va a cambiar bastante nuestra realidad, valorar más las cosas, el contacto humano, lo espiritual, … La enfermedad puede afectar a cualquiera, por mucho dinero que tenga. Todos somos iguales…. Valorar más pequeñas cosas, como dar clases, tener libertad de trabajar en lo que te gusta …

- ¿Qué harás el primer día que puedas salir libremente a la calle? 
- Por suerte, como te dije, aquí podemos salir a la calle, aquí es verano, como casi todo el año, hace un tiempo estupendo. Pero valoraré muchísimo cuando abran las playas y poder hacer kitesurf que es una de mis pasiones.  

- Con la relación tan física y tan estrecha  que hay en la danza, ¿te preocupa la vuelta al trabajo? ¿Tienes miedo al contagio? 
- No tengo miedo. Yo volveré, en cuanto me dejen, a los bailes de pareja, con ciertas precauciones, como guantes y  barbijo. Todavía, desde mi punto de vista, no se sabe mucho sobre cómo se contagia esta enfermedad o si quizá es algo relacionado con la frecuencia de nuevas tecnologías…etc. La realidad es que tendremos que convivir con ello. Confío en que encuentren pronto formas de combatirla para que no sea tan mortal y que lleguen pronto las vacunas. 

martes, 28 de abril de 2020

Elisabet Biosca: "Nuestro gremio necesita más ayudas"

Primer y curioso primer plano de la bailarina catalana

Esta solista de la Compañía Nacional de Danza cuenta en su honor el haber protagonizado en varios teatros del mundo la Carmen de Johan Inger, por la que el prestigioso coreógrafo recibió en 2016 el Benois de la Danse. Ahora, Elisabet Biosca sueña con el momento en el que se volverá a poner sobre un escenario.

Lola Ramírez
"La relación que tengo con la danza ha sido fruto de la casualidad" —afirma Elisabet Biosca—. "Todo empezó como un juego. A los 9 años mi madre me apuntó en una escuela de danza, como actividad extraescolar". Poco a poco, el gusanillo del ballet se le fue metiendo en el alma y a los 18 años empezó a pensar que tenía que elegir entre estudiar Veterinaria, que era lo que tenía proyectado hasta ese momento, o se dedicaba en cuerpo y alma a la danza. "Ahora o nunca", se planteó. Y ganó la danza.

Hizo las pruebas de acceso para el Conservatorio Superior de Danza de Barcelona-Institut del Teatre y continuó su formación de danza. "Después del conservatorio entré en la Joven Compañía del Institut del Teatre IT Dansa, bajo la dirección de Catherine Allard. "Fue una etapa muy enriquecedora, aprendí la base, la actitud, la manera de trabajar y de gestionar el movimiento y la danza. Siempre he pensado que si volviera a nacer, volvería a escoger la danza y trazaría la misma trayectoria de aprendizaje". 

El pasado 12 de marzo el equipo directivo de la CND comunicó a la compañía que el confinamiento en Madrid, debido al Covid-19 iba a ser inminente y que la actividad tenía que pararse por motivos de seguridad. "Llevo desde el 13 de marzo confinada en mi casa. Afortunadamente no estoy sola y me siento animada. La verdad es que me faltan horas para poder hacer todo lo que me propongo". 
- Descríbeme cómo es un día tuyo en esta situación actual. 
- Los días de confinamiento son un poco rutinarios. Desayuno, clase de yoga y clase de ballet por la mañana, con un posterior refuerzo de “gym” en casa con ejercicios específicos para reforzar alunas cadenas musculares. Después estudio un poco si no tengo que salir a comprar (una vez cada dos semanas) o me pongo a cocinar. La tarde la dedico entera a los estudios. He empezado este año el Grado Superior de Danza en el Conservatorio María de Ávila de Madrid y los profesores nos están mandando todos los trabajos para cerrar el curso. Las asignaturas presenciales se han adaptado al modelo “telemático”. A las 20h. salgo al balcón para aplaudir lo que está haciendo el personal sanitario y los que contribuyen a la lucha contra el Covid-19. Después aprovecho y me quedo un rato hablando con los vecinos, para distraernos un poco y siempre intentando buscar el lado positivo de la situación. 

"V" Section de Walking Mad, en el Mercat de les Flors
- ¿Qué es lo que más echas en falta de la situación anterior? 
- El contacto humano. La despreocupación por si estamos demasiado cerca, poder ver las calles de Madrid en plena ebullición... Estoy deseando volver al trabajo y poder bailar, tomar la clase y ensayar en condiciones normales, ir a cenar con los amigos, al cine, al teatro... 
- Supongo que saldrás de vez en cuando a la farmacia o hacer la compra, ¿te crean estrés esas salidas? 
- No, no me crea estrés porque hay que adaptarse a la situación y no dejar que este momento de confinamiento genere depresión. Tengo la suerte de que me faltan horas al día y estoy distraída. Lo que se me hace muy extraño es ver Madrid sin gente, salir a comprar y tener que hacer cola, Siento extraño que alguien tenga un poco de tos y la gente le mire mal o se aparte exageradamente. Entiendo el miedo, pero hace unos meses nadie pensaba que íbamos a vivir esta situación. 
- ¿Piensas en el futuro? Las personas como tú, bailarines y artistas en general, lo tenéis un poco más difícil ya que vuestra profesión exige grandes concentraciones de gente. 
- Nuestra profesión es muy de contacto humano. No concibo nuestra profesión sin público, porque si algo tiene la danza es que es un arte efímero y por lo tanto hay que vivirlo. Cada función, cada día, cada momento es diferente y eso se refleja en el escenario.Tenemos la mala suerte de ser el último sector en reincorporarse al trabajo y me da mucha rabia, pero entiendo que es por seguridad. No se puede desandar el camino recorrido y precipitarnos por volver a trabajar sin las condiciones adecuadas. 
- ¿Cuál es tu situación laboral ahora? 
- De momento nos van comunicando las prórrogas del estado de alarma y estamos intentando mantener la actividad de la compañía y la forma física desde casa. 
- ¿Qué opinas de las medidas tomadas por el Gobierno para frenar el contagio? ¿Crees que se podría abrir un poco la mano: por ejemplo, permitir que la gente salga a hacer ejercicio, sin correr peligro de una marcha atrás? 
- Creo que nuestra naturaleza tiende a que nos juntemos con amigos, con compañeros, tendemos a hacer grupo. Además, los españoles somos muy sociables y extrovertidos. Permitir que la gente salga a la calle puede ser un arma de doble filo. Los colectivos más vulnerables necesitan salir, pero creo que, hasta que no se haga una prueba genérica a los ciudadanos para saber quién es inmune, el desconfinamiento puede ser arriesgado. 
- En países como Alemania, en donde las cifras de contagiados y muertos son mucho menores que en el nuestro, la gente puede salir a pasear por el bosque, a andar en bici o dar un paseo por su barrio. Me pregunto - y te pregunto- ¿por qué crees que ellos teniendo una situación mucho más permisiva se contagian menos? 
- Cada país es completamente diferente, empezando por el carácter de la gente y el estilo de vida. Realmente no sé por qué en estos países la situación es distinta. Quiero pensar que cada Gobierno toma las mejores decisiones para la seguridad de sus ciudadanos. 
"Gods and Dogs" de Jiri Kylián en el Teatro de la Zarzuela
- ¿Estás de acuerdo en que no hay mal que por bien no venga? En ese sentido, ¿qué te está enseñando esta situación? 
- Lo primero que he aprendido es a hacer un parón en esta vida tan frenética que tenemos. Entramos en torbellinos de estrés y trabajo, nos decimos a nosotros mismos que parar no es una opción.
 Con esta situación nos hemos visto obligados a parar. Las consecuencias para las empresas y las familias son devastadoras. Ya nos han advertido de la enorme crisis en la que hemos entrado y lo difícil que será salir de ella. A nivel personal intento ver que hay algo positivo en todo esto. Nunca hemos estado tanto tiempo encerrados con nosotros mismos. Nuestro compañero de viaje en esta situación somos nosotros mismos. Creo que con el estilo de vida que llevábamos habíamos olvidado “conversar” con nuestra voz interior. Seguimos estando comunicados con nuestros familiares y amigos porque nos lo permiten las redes sociales y la tecnología en general. Creo que lo que más echamos de menos es el contacto humano, sobre todo poder abrazar a nuestros seres queridos. Otro aspecto que me preocupa es el cambio climático. Me preocupa la rapidez con la que se amplía el agujero de la capa de ozono y se ha comprobado que el parón que hemos hecho, ha permitido dar un respiro al planeta y ha mejorado la calidad del aire que respiramos. Creo que también deberíamos considerar este factor para reducir la contaminación ambiental. 
- Parece que la cultura va a ser uno de los sectores más afectados ¿Te preocupa? 
- Claro que es preocupante. La cultura es un bien necesario dentro de la sociedad. Creo que cualquier sociedad avanzada pasa por defender la cultura. Nuestro gremio es uno de los peor parados y necesita más ayudas para no hundirse. Miles de personas perderán su trabajo o verán frenados sus proyectos artísticos sin saber a ciencia cierta cuándo podrán reanudar su actividad. 
- ¿Tendrán que cambiar los formatos de los espectáculos? 
- Son preguntas muy difíciles de resolver.
 Vivimos el día a día y no existe una fórmula para descifrar cuándo terminará el estado de alarma. Lo que sí es importante recordar, es que la cultura no se puede descuidar. Sin cultura no hay país. 
-¿Cómo te imaginas que será el primer día que puedas salir a la calle? ¿Qué es lo que más te apetece hacer? 
- Lo primero que quiero hacer es visitar a mi familia. Abrazarlos, estar con ellos, cenar todos juntos, reírnos.... 
- A veces veo imágenes en la televisión de hace poco en las que se ve gente paseando, charlando, tomando un vino en un bar con los amigos... ¿Cuándo podrán esas imágenes formar parte de nuestro presente? 
- Seguimos en estado de alarma. Ni siquiera hemos empezado el desconfinamiento escalonado. Se comenta (sin saber con exactitud) que en otoño podríamos vivir una situación parecida aunque menos extrema. Francamente no lo sé. No creo que sea algo que pueda saberse con exactitud. 
- La danza es una actividad en la que el contacto físico es muy estrecho. ¿Tienes miedo al contagio una vez se retome la actividad? 
- Creo que antes de volver al trabajo, todo el mundo debería hacerse una prueba para saber si ha pasado el Covid-19 y ha generado inmunidad. Me pregunto qué pasa con los asintomáticos, cuánto dura realmente la inmunidad. Soy la primera que desea volver a la actividad normal, poder ensayar, poder pisar el escenario, bailar ante un público que disfrute viendo danza... Amo la danza y me encanta bailar, pero la seguridad de todos los trabajadores es lo primero. 
-Por último, ¿que proyectos tenía la CND cuando surgió el Covid-19? ¿Baraja la compañía una fecha para reanudar los espectáculos o es todo una incertidumbre? 
- Por ahora nos han comunicado que las giras que teníamos programadas se han cancelado a la espera de volver a programarlas y readaptar fechas cuando esta situación termine. Pero es una situación excepcional y realmente es imposible decir nada con exactitud. 

Biografía Elisabet Biosca



lunes, 27 de abril de 2020

Federico Fresi, un mañico en La Scala de Milán

Fotografiado a las afueras de Milán por Raoul Lacometi

Nació en Italia, pero vivió muchos años en Zaragoza y alguno en Madrid, así es que además de italiano, se considera "mañico". Desde 2014, Federico Fresi tiene la categoría de solista en el Ballet de La Scala de Milán. En esta ciudad italiana vive, en compañía de su madre, el confinamiento obligado por el Covid-19

Lola Ramírez
Durante algún tiempo Federico Fresi, hoy solista de La Scala de Milán, fue junto a Joan Salas y Mireia Facal (todos ellos bailarines en la compañía Arte 369, dirigida por María Giménez), mi vecino del quinto. Los tres vivían en un amplio y luminoso piso dos plantas más arriba del mío y de vez en cuando compartíamos cenas, ilusiones y entrevistas. Fue una época preciosa, en la que la ilusión de la recién nacida compañía de María Giménez nos hacía creer que España iba a tener una nueva y estable compañía de ballet clásico. ¡Qué ilusos!

El sueño no duró mucho,  pero sí lo suficiente para que Arte 369 produjera tres grandes obras de ballet clásico: Giselle, Cascanueces y Don Quijote. Federico fue el protagonista de Cascanueces y la verdad es que ya por aquellos entonces se vislumbraba como un bailarín de carácter. Y además, el tiempo lo diría, un hombre de suerte.

“La verdad es que pasó todo muy rápido —recuerda él—. Durante unas vacaciones en Enero de 2008 fui a hacer una audición a la Scala de Milán y me cogieron, pero sin fecha. Así es que me volví a Madrid. Un día, en la compañía de la señora Giménez, donde estaba trabajando, nos dijeron que por problemas económicos iban a cerrar y, casualmente, ese mismo día por la tarde me llamaron desde Milán para decirme si podía presentarme en la compañía para empezar a trabajar tres días después. No podía creérmelo”.
Entrenando

Ahora a Federico, como a muchos ciudadanos del mundo, la suerte le está driblando. Él vive en uno de los focos más agresivos del Covid-19: Milán. "Aquí todo empezó a mediados de febrero. La compañía cerró el 26 y la cuarentena empezó el 6 de marzo, así que llevo casi 50 días en casa, pero por suerte la situación está mejorando y el 4 de Mayo deberíamos empezar a salir con precaución”

En forma total
- Perdona la indiscreción. ¿Vives esta situación en solitario o tienes compañía?
- Estoy pasando la cuarentena en casa con mi madre

- ¿Has sentido o sientes miedo?
- No, miedo no. Pero claro, no fue divertido saber que estaba viviendo a unos cuarenta kilómetros del pueblo donde empezó a propagarse la enfermedad en Italia, y por supuesto llegó fuerte también en Milán. Por eso decidimos, mi madre y yo, salir lo menos posible de casa. La compra la hacemos online y salimos a dar un paseo cerca de casa muy de vez en cuando. Mejor no arriesgarse.

- ¿Cómo es un día tuyo en estas circunstancias? ¿Qué haces a lo largo de las 24 horas del día?
- Al principio me tomé todo como unas “vacaciones”, no es que hiciera mucho, la verdad. Pero después empecé a hacer ejercicios. Por la mañana hago mi clase, compré un linóleo como los que tenemos en la compañía porque los primeros días no conseguía hacer nada con el parqué en casa. Después hago un poco de workout para no perder la resistencia. Y por la tarde, libre. Miro Netflix, juego a la Playstation, a veces tomo cervezas online con mis amigos. Intento no aburrirme, aunque a veces es difícil.

- ¿Has descubierto alguna afición o talento desconocido? ¿Eres cocinillas? ¿Cocinas a la italiana o llamas al Telepizza para que te traigan algo comestible?
- Me gusta cocinar, pero por suerte está mi madre, así que estoy comiendo muy muy bien.

- ¿En qué situación laboral te encuentras?
- Yo tengo la enorme suerte de tener contrato indefinido con la Scala. En estos últimos meses he cobrado el 100% de mi sueldo, pero a partir del próximo creo que va a ser del 70%. Me considero muy afortunado respecto a millones de personas en Italia que, por culpa de esta situación, no consiguen ni siquiera llegar a fin de mes.

- Ponme un poco al día. ¿Ya eres solista? ¿Desde cuándo?
- Sí, lo soy desde abril de 2014. Fue muy emocionante cuando pasó. Y el año siguiente fui contratado por Boston Ballet como First Solist. Estuve allí un par de años y luego, por el contrato que tengo en la Scala, tuve que volver. Una experiencia inolvidable.

- Tú eres italiano, estás en tu tierra. En cualquier caso, ¿echas de menos algo de España? ¿Qué?
- Echo muchísimo de menos España. La comida, la gente, la alegría que hay allí no se encuentra fácilmente. He vivido en Zaragoza durante muchos años y luego en Madrid, así que me considero mitad italiano y mitad español , "mañico".

- ¿Cómo ves el futuro? ¿Tienes momentos de desaliento o crees que esto pasará más pronto que tarde?
- Seguramente va ser muy diferente de cómo lo conocíamos. Pasará tiempo hasta que se pueda volver a vivir como antes del coronavirus. En unos días, en Italia volverán a abrir tiendas y la gente podrá volver a dejar sus casas, pero creo que tendremos que empezar a saber coexistir con el virus porque no va a desaparecer mañana.

- ¿Os permiten salir a hacer algo de ejercicio? Aquí estamos encarcelados. Si a alguien se le ocurre ir a pasear por un lugar solitario y le ve alguien desde su casa, la gente se chiva. Es un horror. ¿Ahí es tan rígida la cosa? 
- Igual aquí. No se puede salir para hacer ejercicio, sólo para sacar el perro, hacer la compra u otros motivos importantes. El pasatiempos favorito aquí al principio era estar en el balcón para primero insultar todos los que veías hacer jogging o pasear  2 horas con el perro y luego, a las 18h, empezar a poner música y aplaudir. Hasta que la gente empezó a aburrirse de eso también.
Con Camila Cerulli

- ¿Qué espectáculo teníais previsto cuando te pilló la encerrona? 
- Teníamos un estreno mundial de Mauro Bigonzetti, coreógrafo italiano. El ballet se llama Madina y está inspirado en el libro de Emmanuelle de Villepin “La ragazza che non voleva morire”. Ha sido todo aplazado a la próxima temporada.

- El sector en el que te mueves es el más afectado, como en general todo lo que afecta a la cultura. ¿Te preocupa que se tarde mucho en abrir teatros? ¿Se te ocurre de qué manera se podrían abrir los teatros sin exponer a la gente a más contagios?
- Estoy muy preocupado, porque los teatros aquí van a ser los últimos en abrir, quizás en Septiembre. Y hasta entonces no sabemos mucho de lo que va a pasar, y esto también para las escuelas de ballet. De seguir así muchas cerrarán. Va a ser un golpe muy duro para el ballet mundial. Una idea sería hacer espectáculos en streaming, pasarlos en televisión, algunos gratis y otros con una subscripción. Así los teatros podrían volver a ganar algo de dinero y la gente podría volver a ver ópera o ballet.

- ¿Qué reflexión te inspira toda esta situación? ¿Crees que en alguna medida los ciudadanos somos culpables de lo que está sucediendo?
- Seguramente habrá que cuidar más el planeta. Culpables del coronavirus no creo, pero es bonito ver cómo en estos dos meses encerrados en casa, la tierra ha vuelto a respirar. Ciudades menos contaminadas, animales que vuelven a su hábitat después de años, mares más limpios. Sería bonito que esto siguiera también cuando todo vuelva a la normalidad.

- ¿Te da miedo la vuelta al trabajo? El ballet es muy físico, el contacto con la gente muy estrecho. ¿Te ves bailando con mascarilla? 
- Bueno, las hay muy bonitas. Yo hice una vez una producción de Romeo y Julieta para la Comunidad de Madrid y compré unas chulísimas. Me da miedo volver y estar fuera de forma, más que el contacto con otras personas. A veces me imagino cómo será el día en que podamos volver a entrar en el teatro. Seguramente va ser emocionante, apreciar más las cosas que antes dábamos por ciertas. Va a ser muy raro bailar con mascarilla y guantes, espero no desmayarme mientras bailo con la boca tapada.

Biografía Federico Fresi:

"Nací en Turín, Italia. A los 10 años con mis padres, los dos italianos, nos fuimos a vivir a Menorca, por motivos de trabajo. Empezó a enseñarme ballet mi madre a los 13 años, antes yo jugaba a fútbol. A los 14 fui al concurso de Torrelavega, y María de Avila me dio una beca de estudios para su escuela en Zaragoza. Estuve allí hasta los 17 años. A los 18 conseguí mi primer trabajo en el English National Ballet, estuve allí un año. Después empecé a trabajar en Arte 369 con María Giménez, el primer año como solista, el segundo como principal.
En el 2008 me fui a la Scala, y en el 2014 me ascendieron a solista. En el 2015 me fui dos años como first soloist al Boston Ballet.


sábado, 25 de abril de 2020

Alicia Amatriain: "Mi futuro es mi pequeñita, cuidar a mi familia"


Aunque el Covid-19 se haya convertido en un impertinente ególatra que ocupa todas las páginas de la prensa, lo cierto es que la vida sigue. Afortunadamente ocurren otras cosas en el mundo y mucha gente en medio de esta virulenta vorágine ve cumplidos sus sueños. Es el caso de Alicia Amatriain, primera bailarina del Stuttgart Ballet, que hace cinco semanas dio a luz a una preciosa niña.

Lola Ramírez
Hace 9 años le hice mi primera entrevista a Alicia Amatriain. Entonces ella, convertida ya en una famosísima primera bailarina del Stuttgart Ballet, iba a actuar en el Festival de Peralada. En aquella entrevista Alicia me confesó que su máxima ilusión era formar una familia. Siete años más tarde, el 27 de julio de 2018 la bailarina donostiarra comenzaba a cumplir su sueño casándose con Xander McGowan, solista de la misma compañía que ella. Y hace unas semanas, en plena explosión del coronavirus, vino al mundo Haizea, la pequeña hija de la pareja. “Sueño definitivamente cumplido –me dice Alicia- y más bonito de lo que esperaba. Tuve mucha suerte con el parto ya que Haizea llegó un par de días antes de los esperado. Normalmente se dice que las madres primerizas alargan unas dos semanas el embarazo, lo cual en la situación que estamos viviendo habría sido un desastre. Pero como llegó antes tuvimos lo que se puede entender como un parto tranquilo. Mi marido, Xander, pudo estar a mi lado, había mucha seguridad en el hospital y además fue antes de que se pusieran las cosas bastante más serias”.



Alicia con su hija Haizea
El día de su boda con Alexander Mc Gowan














- Mis amigos alemanes me cuentan que en Alemania las restricciones por el Covid-19 son menos exigentes que en España.
- Sí, la situación aquí ha sido y es muy diferente que en España. Llevo de baja maternal desde mitades de febrero, pero en Alemania cuando una bailarina queda embarazada se le prohíbe trabajar, incluso tomar clases, pues es demasiado arriesgado. Yo llevo desde septiembre sin hacer una sola clase. El tema del Covid-19 me pilló justo después de dar a luz, que fue cuando la compañía entró en cuarentena. La verdad es que para mí el no salir de casa no ha sido algo difícil ya que con una recién nacida es todo muy diferente. Hemos tenido estas últimas cinco semanas para conocernos a fondo. Ahora salimos a dar paseos por el bosque que tenemos detrás de casa, pues en Alemania tenemos la suerte de poder salir a pasear.


- En estos momentos y visto desde España, eso de pasear por un bosque con un bebé suena realmente idílico, aunque aquí también a partir de mañana los niños podrán salir algo a la calle, después de más de 40 días encerrados.
- Lo cierto es que en Alemania la situación es bastante más relajada. Salimos todos los días a dar un paseo, que nos dé un poco el aire. Haizea tiene 5 semanas así que aún es pequeñita, pero que le dé el aire y esté en medio de la naturaleza es fantástico. Nosotras no salimos de compras ni vamos a un supermercado. Tengo la suerte de que eso lo hace Xander, mi marido. Haizea y yo no nos ponemos en esas situaciones con mucha gente alrededor. Mi futuro es mi pequeñita, cuidar de mi familia. 

Después de varios días entrevistando a bailarines que viven en su país de residencia situaciones de confinamiento más relajadas que en España, me pregunto cuál es la diferencia. Cuesta pensar que en nuestro país sean los políticos más incompetentes o que la suerte nos haya dado la espalda. “Yo tampoco sé porqué Alemania ha tomado medidas diferentes a España –contesta Alicia-. Tampoco sé porqué el número de contagiados es menor. Lo fácil siempre es echar la culpa al Gobierno. Con eso tampoco quiero decir que el Gobierno tenga la razón o que no sea el culpable, pero lo cierto es que echando la culpa al prójimo no se arregla nada. No sé qué país ha tomado la mejor decisión, solo sé que son dos culturas muy diferentes. Sé que la manera de vivir el día a día en España o en Alemania es distinta.


Alicia Amatriain en Romeo y Julieta, cuando recibió el Benois de la Danse

- Entiendo que la mayor parte de tu familia está en San Sebastián. ¿Cómo vives la distancia en estas circunstancias?
- Sobre todo me preocupa que estén bien, pero la distancia es algo a lo que estamos acostumbrados. Justo una semana antes del confinamiento mi madre iba a volar a Stuttgart para estar conmigo cuando Haizea naciera, pero hubo que cambiar los planes. Mis suegros también iban a venir y su vuelo fue cancelado. Así que Haizea no ha podido conocer a ninguno de sus abuelos, sólo la han visto por video llamada. A mí lo que más me duele es la incertidumbre de no saber cuándo vamos a poder darnos un besito o un abrazo.

El Covid-19 no ha podido influir mucho en el día a día de Alicia Amatriain, ya que como madre recién estrenada, sus días transcurren plácidos y felices al lado de su pequeña hija, disfrutando del placer de descubrir a esa personita que abre los ojos a un mundo cuyo estado de confinamiento apenas le afecta. Es más, Alicia al igual que otras madres, puede disfrutar en estos momentos de la compañía de su marido, como no hubiera podido hacerlo de ser la situación normal. “Xander no tiene que ir al teatro, por lo tanto se pasa el día a mi lado, ayudándome en la tarea de atender a nuestra hija. Así que yo no me puedo quejar. Claro que echo en falta el no tener a la familia y a los amigos cerca, pero me mantengo positiva. El despertar y ver la carita de Haizea todas las mañanas me hace ver que hay un futuro y por mucha incertidumbre que nos rodee, encontraremos la manera de salir adelante. Estoy convencida que de esta situación hay mucho que aprender”. 

- En España la oposición y algunos sectores de la sociedad echan la culpa al Gobierno en el desarrollo de esta pandemia. 
- El echar la culpa a los gobiernos no es una cosa que se haga solo en España, sino que ocurre en todo el mundo. La situación es la que es y no se puede dar marcha atrás. Lo único que podemos hacer es luchar  por conseguir un futuro mejor, seguir positivos y aprender de esta situación para que no se vuelva a repetir. 


- Parece que la cultura en general y el ballet en especial van a ser uno de los sectores más afectados. ¿Te preocupa?
- Claro que me preocupa. Es lo que nos da de comer. Sabemos que para nosotros, los bailarines, el futuro será muy diferente, pero tenemos que pensar en positivo. Esta situación nos está enseñando que todo se nos puede ir de las manos en cualquier momento y que nada es para siempre. Tenemos que vivir el momento y empezar a apreciar los detalles, disfrutar con las personas que tenemos al lado de esos momentos diminutos que nos ofrece la vida y en los que ni siquiera nos fijamos y que ahora tanto echamos en falta.  


Mientras esos pequeños momentos se hacen de rogar, Alicia se permite el derecho de soñar con salir a la calle con Haizea y sentarse en una terraza a tomar un café con sus amigos. Intuye que el futuro será algo diferente. “Tendremos que adaptarnos a tomar otras medidas de seguridad, otra forma de vivir mientras no se encuentre un remedio a este virus, algo que nos devuelva la seguridad. Yo no tengo miedo al contagio por mí, sino por mi familia. No querría ponerla en peligro”.


 Biografía Alicia Amatriain  


Alicia Amatriain tuvo su primer contacto con la danza a la edad de 4 años. Recibió la mayor parte de su formación en el Conservatorio de Donostia (1985-1994), bajo la supervisión de Peter Brown y Águeda Sarasua. A los 14 años, accedió a la Escuela de John Cranko en Stuttgart.
En 1998, ingresó en el Stuttgart Ballet como meritoria, ascendiendo por los diferentes rangos hasta ser promovida como bailarina principal en 2002. Para su debut en la máxima categoría, Alicia Amatriain bailó el rol de Tatiana del ballet «Onegin» de John Cranko. Gracias a la protagonista de «Lulu», papel creado para ella por Christian Spuck, fue aclamada por la crítica especializada como la bailarina excepcional de la temporada 2003/04. Dos años después, se alzó con los premios Futuro, en Alemania, y Revelación de Gipuzkoa 2006. Obtuvo en Italia los galardones Danza & Danza y el ApuliArte, en 2008 y 2009 respectivamente.
Nombrada Bailarina de Cámara del estado de Baden-Wüttemberg –máximo reconocimiento alemán para una bailarina- en septiembre de 2015, la temporada 2015/16 fue inolvidable para Amatriain, ya que amplió su palmarés con el premio Der Faust, convirtiéndose en la primera artista española en recibirlo, la distinción al mejor dúo del Festival Dance Open de San Petersburgo, el prestigioso Benois de la Danse -otorgado en el Teatro Bolshoi de Moscú y considerado el  “óscar” del ballet-, y el Positano, el galardón más antiguo del mundo del ballet. En 2017 es reconocida con el Premio ‘El Ojo Crítico’ de RNE de Danza.
Como bailarina invitada, ha bailado con prestigiosas compañías como el Bolshoi, la Ópera de París, la Compañía Nacional de Danza, el Ballet Nacional de Cuba y el Teatro Colón de Buenos Aires.

Igor Yebra: "El mundo evoluciona tanto que es autodestructivo"



El director artístico del Ballet Nacional del Sodre nació en Bilbao en el seno de una familia de clase media, "no éramos ricos, pero mis padres tenían una gran inquietud hacia la cultura". A Igor Yebra le atraía el mundo del fútbol, pero el interés que se respiraba en su casa por la danza le llevó a "probar" en las clases de ballet que daba su propia madre.


Lola Ramírez
Cuando Igor entró por primera vez en la clase de ballet que daba su madre, tenía 12 años. A partir de ahí se movió por diferentes escuelas de su tierra hasta que, con 14 años, decidió dar su particular grand jeté para aterrizar en la Escuela de Danza de Víctor Ullate. Ahí empezó una vertiginosa y exitosa carrera. La suerte se puso de su lado porque un año después de su ingreso en la escuela, Ullate creó el Ballet que en principio llevaría su nombre y con el tiempo se convertiría en el Ballet de la Comunidad de Madrid

El maestro maño no tuvo ninguna duda con respecto a Igor. Aquel muchacho delgado y de 1,87 metros de estatura llevaba el talento en los genes, impreso en cada uno de sus movimientos. "Empecé haciendo ya roles principales, nunca pasé por el cuerpo de baile" dice el hoy director del Ballet Nacional del Sodre, como si eso fuera lo más normal del mundo. Para él no hay fórmulas mágicas en este sorprendente hecho de empezar a relacionarse con la danza a una edad tardía y en poco más de tres años dar el salto a la fama tras ganar en París el Premio Especial del Jurado de Danza Contemporánea. "Fue una época de mucho aprendizaje —continúa Igor—. Mis conocimientos del ballet eran escasos, muy justos. Yo lo que hacía era encerrarme en la escuela de 9 de la mañana a 9 de la noche". El bailarín vasco resume aquellos gloriosos momentos en tres palabras: "Trabajo, trabajo y trabajo".

"Arraigo", la pieza de ballet neoclásico creada por Victor Ullate e interpretada en el Festival de Eurovisión de Jóvenes Bailarines en 1989, se convirtió en una pieza mítica que supuso el lanzamiento de muchos de los bailarines españoles que triunfarían fuera de nuestras fronteras. 

Igor quiere dejarme claro que él no pertenece a una familia de clase alta, "nosotros no éramos ricos, éramos una familia de lo más normal , pasando sus dificultades a veces, pero con una cierta inquietud cultural. Y eso fue lo que me inculcaron". La madre del bailarín daba clase de danza en el colegio en el que su hijo estudiaba. "Tanto a ella como a mi padre les hubiera gustado ser bailarines, pero en aquella época era muy complicado". 

Cabe imaginarse a un chaval de 15 años, solo en Madrid, todo el día dándole al plié y al demiplié, ajeno a todo aquello que da emoción y vértigo a la vida de un adolescente. "Cuando uno ha descubierto su vocación, lo que ama y lo que quiere hacer, todo lo demás pasa a ser secundario. Indudablemente tuve suerte y conté con el apoyo de una muy buena formación familiar y eso hizo que sobreviviera. Ten en cuenta que yo era un niño de 15 años totalmente suelto en el Madrid de "la movida". Podía haber terminado de cualquier manera, pero ni de lejos se me ocurrió desviarme".


Con su primera maestra de danza: su madre

"Jodido está el que se está muriendo"

Esto del Covid-19 también exige trabajo, disciplina y mucha solidaridad. "Bueno, aquí estamos en una situación extraña y atípica para todo el mundo y, encima, lejos de casa. Pero los que estamos sanos y tenemos a nuestra gente cercana bien de salud somos unos afortunados".

"Estamos en una situación extraña y atípica"
En 2018 Igor Yebra sustituyó a Julio Bocca en la dirección artística del Ballet Nacional Sodre, cuya sede se encuentra en Montevideo (Uruguay). Allí ahora es verano y solo hay 500 contagiados por Covid-19. Una suerte si se compara con otros países del mundo. "Sí, es cierto —afirma Yebra—, aquí el primer caso se detectó el 12 de marzo, hace poco más de un mes. Ese mismo día nosotros estrenábamos temporada y al día siguiente ya se decidió que no se hacían más eventos con gente, se cerraron las escuelas y las fronteras y  se cancelaron los vuelos. Esta semana han reabierto ya algunas escuelas y oficinas, pero se sigue aconsejando que aquellos que no tengan que ir a trabajar se queden en casa.

- ¿Habéis escarmentado en cabeza ajena o es que habéis reaccionado más rápido que en otros países?
- Han sido inteligentes al reaccionar de otra manera, pero en otros lugares no podías esperar una actuación más contundente porque no sabían lo que les venía encima. Argentina ha sido más contundente que Uruguay porque ha confinado a la gente en sus casas, como en España.

- ¿Tú puedes salir a la calle a hacer ejercicio, puedes salir en bici, ir a correr?
- Todo el mundo puede salir. Te aconsejan que no lo hagas y a la gente mayor le aconsejan que se quede en su casa, pero todo es a través del consejo. Es un poco lo que se hizo en Alemania, luego también tienes que ver cómo es la gente. Aquí la gente si tú le dices haz una cosa lo suelen cumplir y entonces, en este aspecto, está bien. Tampoco puedes parar del todo el país. Esto es Latinoamerica; la economía es muy frágil, hay gente que vive al día y tiene que salir a trabajar para comer ese día.

- Pero Uruguay es de los países más ricos de Latinoamerica, ¿no? Teneis un PIB alto.
- Uruguay es de los países con mayor estabilidad, tiene la política económica más estable que hay en Latinoamérica, pero no deja de ser Latinamérica, no lo podemos comparar con Europa; hay unos niveles de necesidad muy primordiales, aquí la gente piensa en cómo llenar la bolsa de la compra, no en qué bolso o en qué playera se va a comprar.

- ¿Y la situación laboral de los bailarines cuál es? 
- Nosotros somos una compañía nacional y los bailarines están cobrando su salario. Ellos están a disposición de la compañía, haciendo clases y trabajo vía Zoom y preparándose para lo que surja. Por eso te digo que teniendo en cuenta la que está cayendo, somos unos afortunados. Cualquiera que esté bajo el paraguas del Estado es afortunado.

- ¿Tienes miedo?
- Tengo respeto por la situación, miedo no. No creo que haya que tener miedo, creo que hay que tener mucho respeto, ser consciente y coherente. Tengo un poco más de miedo por la gente cercana que por mí mismo.

- Estarás en contacto con tu familia en Bilbao. ¿Cómo están ellos?
- Bueno, pues están como estáis todos vosotros, yo creo que eso es mirarse al espejo y cada uno responder la pregunta. A nivel individual hay quien lo sabe llevar mejor y quien lo lleva peor, pero yo creo que todo el mundo está de la misma manera, la gente tiene ansiedad, está aburrida, quiere salir ya a la calle, pero al mismo tiempo la situación produce mucho respeto. Yo creo que también allí, en Euskadi en general, se ha normalizado bastante la cosa, a pesar de que al principio afectó muy fuerte, pero se están recuperando y están cada vez más cerca de una normalidad, por eso el lendakari decía que quería poner todo en marcha, pero eso ya depende un poco de quien gobierne y de cómo gobierne.

- ¿Eres escéptico o crees que realmente esto nos va a cambiar?
- Ni soy escéptico ni dejo de serlo. Digamos que las cosas hay que mirarlas y valorarlas de una determinada manera; la tecnología, el capitalismo te conducen hacia una cierta manera de ser. Lógicamente yo creo que aprenderemos y habrá conductas que se rectificarán durarán un tiempo y luego se volverá a las andadas. El mundo va evolucionando y evoluciona tanto que es autodestructivo; veremos hasta dónde y cuándo será el momento que se vuelva a empezar casi desde cero.

- ¿Cómo ves el futuro? Las consecuencias del Covid van a afectar sobre todo al mundo de la cultura, será difícil que abra un teatro, un espectáculo de teatro eso ahora es casi un sueño.
Bueno, el futuro está…

- Jodido
- No;  jodido está el que se está muriendo. Así de claro. Mientras hay luz hay esperanza. El futuro está incierto porque estamos en un momento importante en muchas cosas, la tecnología, los medios, internet, todo esto va adquiriendo un peso. No te puedo decir más porque no sé más y porque lo demás son especulaciones. En estos momentos lo que queda es remangarse y ponerse a trabajar.

- Vale. Tú eres director de una compañía. ¿En estos momentos tienes algún plan concreto?
- Yo siempre tengo un plan. Es más, en estos momentos estamos aplicando el plan C y probablemente dentro de poco aplicaré el plan E y están también el plan F y el plan G. Estamos en un momento de contínuo cambio, por lo tanto hay que ponerse a trabajar, concentrarse, no dejarse llevar por el pesimismo y tirar para adelante, claro, pero hay que tener planes porque esto es muy cambiante.

Bailando Zorba el Griego, de Lorca Massine

- ¿Y cual es el plan C?
- Reprogramar la temporada para que exista la menor pérdida económica y no pensar que porque esté bajo la protección del Estado, el Estado me va a cubrir. No, el Estado tiene otras necesidades más grandes y yo tengo la responsabilidad de tratar de que se pierda lo menos posible; por eso tengo que reestructurar y empezar a hacer recortes antes de que me los pidan. Ver lo que es necesario y lo que no lo es tanto.

- ¿Tienes posibilidad de, a corto plazo, hacer un espectáculo en un teatro?
- Nuestra compañía tiene un teatro residente y yo tengo mis producciones siempre a mano; tengo una temporada con unos títulos y también tengo otras cosas en el armario de las que puedo echar mano. Ahora es cuando nos estamos rompiendo la cabeza para ver qué vamos a hacer el día después para atraer al público. También hay planes para eso, pero hay que trabajarlos. Estamos viendo el material, haciendo cosas para que la gente vea que seguimos activos. Y cuando la cosa se normalice y nos digan que se pueden hacer los espectáculos pues crearemos actos a través de comunicación para que la gente venga.

- ¿Te imaginas un público con mascarillas y asientos vacíos entre una y otra persona?
- Yo he actuado en Japón y hace quince años yo hacía Romeo y Julieta y veía entre el público a mucha gente con mascarillas. No me sorprende lo más mínimo. Que haya una distancia entre un asiento y otro, pues si la tiene que haber para que yo haga un espectáculo, así será. ¿Qué quieres que te diga? Lo importante no es la distancia ni mascarilla sí o mascarilla no, lo importante es que podamos hacer espectáculos y la gente esté a salvo y se sienta bien. Lo demás es superfluo. ¿Te imaginas hace x años con un pantalón de jogging? Te dirían, usted está loco. Bueno, pues ahora en vez de pantalón jogging iremos con mascarillas, se fabricarán mascarillas bonitas y de diseño. En Japón las mascarillas están a la orden del día. Por eso ha sido más fácil la reactivación en Corea, la gente está más acostumbrada. Con un simple estornudo la gente se pone una mascarilla y me parece bien, es lo que hay que hacer: adaptarse a los tiempos.

- ¿Cuál es el ánimo de la compañía? 
- No te lo puedo decir porque yo a los bailarines los veo solo a través de una imagen en Internet,. Depende de cada persona, cada uno lo tendrá en consonancia con su personalidad.

- ¿Y tu ánimo, cuál es? Pareces una persona fuerte.
- Una persona que lleva viviendo sola desde los 14 años, pues... eso te forma de una determinada manera.  Mira, cuando se habla de confinamiento da que pensar. No sé  si habrás visto la película “12 años y una noche”, Te la recomiendo. Estamos en un país en donde un presidente como Mugica y otras personas estuvieron recluídas durante 12 años, de prisión en prisión, sin hablar con nadie. Eso es una reclusión. Hay que llamar a las cosas por su nombre; lo que nosotros estamos viviendo es otra cosa, un confinamiento mínimo pensado en nuestra salud. Cuando salimos a la calle estamos corriendo un riesgo y haciéndoselo correr a los demás. No seamos tan llorones. Y asumamos culpas porque las culpas las tenemos todos.

- Estoy convencida. Yo creo que la naturaleza está muy contenta de que estemos todos en casa. 
- ¡Hombre! Fíjate, Madrid está ahora en un 40 por ciento menos de contaminación de lo habitual. Sería bueno que reflexionáramos para evitar que esto vuelva a ocurrir. Todos somos responsables, también lo es el político que está gobernando.

- Normalmente se les echa a ellos toda la culpa. 
- Claro y todos somos muy perfectos y todos somos el mejor entrenador de fútbol y conocemos la alineación perfecta que va a ganar el partido.

Biografía de Igor Yebra